Objetivo: crecer como visitantes

El Celta quiere puntuar a domicilio cuanto antes. Al contrario que otras temporadas, el conjunto vigués está sacando adelante los partidos de casa, pero no consigue hacer lo propio a domicilio. Ganar en Granada es el objetivo de un grupo consciente de que la salvación no puede depender sólo de Balaídos.

Objetivo: crecer como visitantes
El Celta quiere estrenarse ya fuera de casa (Foto: Kalis Reuters)

Es archifamosa esa frase que dice: "Los títulos se ganan a domicilio, pero las permanencias se consiguen como local". No falta a la verdad, pero tampoco puede ser considerada como una afirmación absoluta. En Casa Celta son conscientes de que probablemente el 75% de su salvación dependa de la fortaleza que muestren en su feudo. No obstante, sólo con Balaídos no va a ser suficiente. Así lo han manifestado repetidamente durante la semana los integrantes de la plantilla celeste :"Hay que puntuar ya fuera de casa". El próximo viaje, este domingo, a Granada, una fecha marcada en el calendario por todo lo que el partido frente a los nazarís conlleva. Pero más allá de venganzas por lo sucedido en el play-off de ascenso de hace dos temporadas, el encuentro ante los de Anquela adquiere una importancia capital en Vigo. Primero porque un triunfo serviría para encadenar una segunda victoria consecutiva que permitiría llegar con relativa tranquilidad al tramo más farragoso del calendario. Y segundo porque ya va siendo hora de que los de Paco Herrera regresen con réditos de sus viajes, pues ni el desplazamiento a San Sebastián ni el de Valencia provocaron ningún incremento del casillero de puntos céltico.

Una tendencia para nada habitual en el conjunto celeste en los últimos años. En la reciente década, el equipo vigués se ha caracterizado por ser una escuadra peligrosa a domicilio pero endeble en su estadio. Con excepciones como las de los dos ascensos (2004/2005 y 2011/2012) o la de la temporada 2005/2006, que terminó con la clasificación de los de Fernando Vázquez para la Copa de la Uefa, el Celta demostró estar más cómodo en territorio enemigo que en su propio feudo. Campañas desastrosas como los dos descensos (2003/2004 y 2006/2007), los tres primeros años en Segunda División o incluso la temporada 2010/2011, que terminó con aquella fatídica tanda de penaltis en Granada, tuvieron un denominador común: la debilidad como locatario y los buenos resultados como visitante. 

En los últimos tiempos se ha modificado la dinámica y ahora el Celta es un equipo que saca mayor partido a su condición de local. En el último año, tan sólo cuatro equipos han conseguido llevarse los 3 puntos de Balaídos: Las Palmas, Hércules, Deportivo y Málaga. Además, los herculanos lo hicieron de forma inmerecida tras un partido en el que llegaron una vez a la portería de Yoel y encontraron el gol, mientras que los tres restantes lograron sus triunfos sobre la bocina. Además de ellos, el Córdoba rascó un empate en la última jornada que supuso el ascenso celeste a la máxima categoría.

Así pues, con Balaídos como fortín, el Celta busca hacerse fuerte lejos de su estadio. Hay que remontarse a 1970 para encontrar la última vez que los célticos tuvieron que esperar tres jornadas para puntuar fuera de casa. Fue en la Romareda ante el Zaragoza y después de un encuentro que terminó 0-0. Recientemente, los vigueses debutaron como visitantes con victoria -sendos 1-3 a Numancia y Murcia en las dos últimas temporadas- e incluso en sus dos últimas campañas en Primera también lograron comenzar bien lejos de Balaídos -2-3 en el Bernabeu en la 05/06 y 1-2 frente al Nástic en la 06/07-.

El objetivo pues es mantener el nivel en Balaídos y empezar a crecer fuera. El Nuevo Los Cármenes es el primer fortín que asaltar. Un campo que trae malos recuerdos y que sin duda sería un buen lugar para estrenarse como visitantes en su regreso a la Liga BBVA.