El debut del gato

Sergio Álvarez Conde debutó en el duelo frente al Sevilla en la primera división del fútbol español. No fue un debut sencillo, pero demostró que está capacitado para defender la portería del R.C.Celta al más alto nivel.

El debut del gato
Sergio Álvarez fue clave en su debut en la máxima categoría del fútbol nacional (Imagen: Marta G. Brea / Faro de Vigo)

Sergio Álvarez es uno de esos jugadores que llevan sangre celeste por sus venas. Nacido en Catoira, el portero ha sido capaz de superar todas y cada una de sus dificultades hasta llegar al primer equipo.

Nunca tuvo las cosas fáciles en Vigo. La competencia siempre fue dura en un equipo que tiene un don para crear grandes porteros, pues nombres como Jose Juan, Roberto o Sergio Aragoneses nacieron bajo el sol de A Madroa. En la cantera celeste desde el año 2004, Sergio Álvarez luchó por hacerse un hueco en el equipo de su vida y lograr su sueño, debutar en primera división.

Primero Falcón le cerró las puertas del primer equipo y, con su marcha, Yoel le cerró las puertas de la titularidad. Sergio nunca desesperó y siempre esperó su oportunidad, luchando por ocupar su sitio en el arco del R.C.Celta. Primero, aquel partido de verano contra el Cartagena en la temporada 2010/2011 en donde debutó en el fútbol profesional. Después, los partidos de Copa del Rey de la temporada pasada. 

Su oportunidad llegó con la lesión de Yoel mediada la temporada 2011/1012. Oportunidad que aprovechó con creces pues, con apenas catorce goles encajados en diecinueve partidos, se consolidó como uno de los jugadores a recordar en la temporada del ascenso.

Javi Varas le volvió a cerrar el paso en la presente temporada, pero, otra vez, se mostró dispuesto a demostrar que esta capacitado para grandes cosas en el mundo del fútbol. Sergio Álvarez, el gato de Catoira, apareció de nuevo. Un centro medido de Jesús Navas y un gran remate de Álvaro Negredo le dieron la ocasión perfecta para presentarse ante los focos del fútbol nacional. Era el minuto setenta de un partido que será recordado por ese balón que no pudo atravesar la escuadra de la portería celeste.