Evaldo, el señalado

Evaldo se ha convertido en el centro de las críticas deportivistas tras las primeras jornadas del campeonato. Su rendimiento tanto a nivel defensivo como ofensivo está dejando mucho que desear y la hinchada reclama alternativas para el lateral izquierdo. Riazor tiembla cada vez que el rival ataca el costado defendido por el brasileño, pero... ¿Es sólo su culpa?

Evaldo, el señalado
Evaldo, siempre discutido. Nando Martínez. VAVEL.
En un equipo de fútbol, como indica el término "equipo", un solo jugador no puede ganar un campeonato si no está bien acompañado. Esta premisa se cumple también en la defensa. Si la zaga no recibe ayuda a la hora de ejercer su labor, difícilmente podrán contener las embestidas del contrincante. La superioridad de la ofensiva en la banda suele plasmarse con un dos contra uno, situación ante la que el lateral debe replegar tapando el camino más corto hacia la portería mientras vigila el espacio cercano a la línea de cal que, dada la coyuntura, se ve obligado a dejar. Ante esta circunstancia, Evaldo suele equivocarse saliendo a presionar al hombre que avanza con el balón, despreocupándose por completo de la subida de un segundo rival que avanza rápidamente por la zona de extremos. Tapa la senda más corta a la portería, si; pero no hace correctamente la vigilancia de espacios.
 
Esta situación de supremacía atacante viene causada por la falta de ayudas. Es frecuente ver a los cuatro defensores blanquiazules solos ante el peligro, retrocediendo y sujetando la ofensiva rival, tratando de ganar tiempo para que el resto de compañeros puedan replegar. El problema llega cuando enfrente tienes a un equipo cuya mayor virtud es la velocidad en la transición defensa-ataque. En el caso de los laterales del Deportivo, la dificultad aumenta. Pizzi y Bruno Gama tienen tendencia a quedarse descolgados en ataque, sin hacer coberturas defensivas ante la subida de los carrileros adversarios. La labor de Abel Aguilar se multiplica, puesto que tiene que prestar ayudas en todos los sectores de la parte más atrasada del campo. Si a todo esto le sumamos dos contrincantes habilidosos, extremos por naturaleza, que disfrutan encarando a su par, el destrozo puede ser y será considerable.

Echando la vista atrás, no nos hace falta ni viajar en la máquina del tiempo, nos encontramos con un gran trabajo en conjunto para evitar que este tipo de circunstancias sucedan. Siempre centrándonos en la banda izquierda, la dupla formada por Joan Capdevila y Fran era una demostración de solidaridad constante. No hay que olvidarse de que quien hacía las coberturas tácticas en este equipo era Mauro Silva, un prodigio del saber estar en el lugar indicado en el momento adecuado, pero esto no quita mérito al trabajo de la pareja de zurdos. Cogieron el testigo Filipe Luis y Andrés Guardado. Entre los cientos de debates que había sobre el Principito en Coruña, ninguno ponía en duda su compromiso a la hora de ayudar en defensa. La clave de toda sociedad lateral-extremo es tener un balance positivo en cuanto a goles recibidos y tantos logrados a través de su banda, algo realmente complicado si ambos no colaboran en las labores defensivas y ofensivas.
 
Volviendo a la realidad actual, nos encontramos con un técnico como José Luis Oltra, caracterizado por su fútbol ofensivo. Hoy en día, por mucho que nos pese, no están ni Donato, ni Naybet, por lo que la preocupación por la zona defensiva por parte de los hombres más adelantados, debe ser mayor. "Flaco, para defender estoy yo, tú no pierdas el sitio y estate fresco para cuando te de la bola", le dijo en su día Mauro Silva a un tal Juan Carlos. Hoy en día, Valerón debe involucrarse en las tareas defensivas, como todos. Pizzi y Bruno Gama incluidos. Puede que Evaldo no sea el mejor lateral izquierdo del mundo en cuanto a su disposición táctica y sus capacidades técnicas, incluso me atrevería a decir que es mediocre en su puesto, pero la falta de ayudas por parte del extremo de turno, hace que sus carencias destaquen en cada partido.