La Pizarra: Deportivo - Valladolid

En esta sección trataremos de analizar desde el punto de vista del entrenador lo sucedido sobre el césped. Desde la táctica hasta la psicología, pasando por la técnica o la preparación física específica, entre otros asuntos. Una semana de trabajo reflejada en noventa minutos. Aquí, nos fijamos en los detalles.

La Pizarra: Deportivo - Valladolid
Alineación del Deportivo frente al Valladolid | (Foto: Footballuser.com).

Uno de los cambios más significativos en el planteamiento de Jose Luis Oltra, lo encontramos en la portería. German Lux saldría como titular en detrimento de Dani Aranzubía. Se unirían a él formando la línea de defensa Laure, Aythami, Marchena y Evaldo. Bregando y ocupando todo el espacio posible, Alex Bergantiños y Abel Aguilar, formando el doble pivote. Bruno Gama y Pizzi desbordando en sendas bandas, intercambiando su posición durante todo el encuentro. Valerón engancharía con Riki, quedando completo el 1-4-2-3-1 con el que afrontaría este crucial partido el Deportivo. A nivel esquemático, cero modificaciones.

Detengámonos por un segundo en el trueque de guardametas. Lejos de entrar a valorar cual de los dos jugadores es mejor en cuanto a calidad bajo palos, el objetivo en esta ocasión es analizar si es correcta la decisión a nivel psicológico, aspecto descuidado por parte de muchos entrenadores. Se trata de un puesto trascendental en el devenir del equipo y, si esta permuta se realiza en mal momento, puede llegar a desmoralizar a ambos porteros.

Hablemos de Aranzubía. El hecho de verse relegado al banquillo, es ya de por si un duro golpe a nivel mental. Hay que añadir que no es lo más adecuado hacer esta modificación después de que esta persona con guantes, pues no hay que olvidar que los futbolistas son humanos, haya recibido seis goles en el último encuentro. Las prisas del técnico valenciano por cambiar el rumbo dando un golpe en la mesa vienen dadas por la situación deportiva del club. Si bien, el acierto llega a la hora de hablar de German Lux. Dejando a un lado su rendimiento sobre el campo, el hasta ahora guardameta suplente del Dépor afrontó un partido en Riazor frente a un rival de entidad media. Arropado por la afición y ante un adversario que no asusta cuando miras la cifra de goles logrados. Bien elegido el partido de “debut”.

Volviendo a la táctica empleada por el técnico valenciano, la principal novedad no está en la situación de los futbolistas, sino en las tareas que llevaron a cabo. Uno de los principales problemas a nivel defensivo del equipo blanquiazul venía dado por la falta de ayudas de los extremos. El lateral de turno se encontraba constantemente ante una situación de inferioridad, un dos contra uno constante. En el partido de ayer tanto Pizzi como Bruno Gama tuvieron un papel destacado en defensa. Si a esto le sumamos que cualquier jugador del Valladolid que intentase internarse por el centro al encontrar tal oposición en banda se topaba con Alex Bergantiños o con Abel Aguilar, da como resultado un equipo sólido que tan solo recibió peligro en errores individuales aislados y en un final en el que a punto estuvo de pagar el desorden generado al buscar de forma un tanto desesperada la victoria.

Hablar de “errores individuales aislados” es inevitablemente hablar de Evaldo. Un jugador puede tener las cualidades físicas del más fiero de los animales, pero si no sabe situarse dentro del esquema propuesto por el técnico, se transformará en un manso gato. Y viceversa. Las limitaciones en cuanto a fuerza, velocidad, técnica... se pueden disimular a la perfección con un buen posicionamiento sobre el césped. El caso del lateral izquierdo es flagrante. La falta de conocimientos a nivel táctico, le lleva a cometer errores que en su posición pueden costar goles y partidos. El contrapunto, Carlos Marchena. Bien posicionado y gesticulando en todo momento. Un jugador que habla sobre el campo es, por norma general, un buen jugador o, cuanto menos, mejor que el que no dice ni una sola palabra. La comunicación es fundamental dentro de un equipo.

Un trío prometedor

Continuando con la travesía hacia el minuto noventa, nos encontramos con un primer cambio en el que Juan Carlos Valerón se marcha del campo para dejar su lugar a Diogo Salomao. El tridente formado por Bruno Gama, Pizzi y el propio portugués recién entrado, activó el ataque blanquiazul. Desde la realización de esta primera sustitución hasta la segunda, la cual supondría una variación en el esquema, Pizzi trasladaría su rapidez tanto de movimiento como de ideas a la parcela central del ataque deporitivista, lo cual haría mucho daño a una defensa del Valladolid que venía de defender a un hombre más pausado como Valerón.

El ya citado segundo cambio supuso que el equipo se adentrase en un 1-4-2-2-2, ya que sería el propio extremo cedido por el Atlético de Madrid en esos momentos situado en la posición de media punta el que dejaría el terreno de juego para dar entrada a Nelson Oliveira. Dos hombres ampliando el campo en ambos extremos y dos cabezas buscando el remate en el área. Apenas seis minutos más tarde, el sistema inicial regresaría a Riazor tras realizarse la última modificación. Camuñas entraría en sustitución de Riki asumiendo el rol de enlace y ocupando de nuevo el espacio que había quedado libre en el centro del ataque deportivista.

Cabe destacar el buen hacer del equipo en los quince minutos que la ofensiva formada por Bruno Gama, Pizzi, Salomao y Riki se mantuvo sobre el verde. Pudimos ver alguna que otra combinación precisa y rápida entre estos futbolistas. No podemos adentrarnos más en el motivo del cambio, ya que sería jugar a adivinar que piensa Jose Luis Oltra, pero si estaba buscando alternativas en ataque, lo mostrado en este escaso periodo de tiempo por el trío situado en la línea inmediatamente posterior al delantero, resulta cuanto menos prometedor de cara a próximos choques.