La Pizarra: Espanyol - Deportivo

Pese a variar los nombres dentro de su habitual 1-4-2-3-1, José Luis Oltra no fue capaz de dirigir al Deportivo de la Coruña hacia la victoria frente al Espanyol. Buscó mayor movilidad entre líneas con Pizzi en la mediapunta desde el minuto cero. En el aspecto psicológico, el primer gol encajado fue una losa demasiado pesada.

La Pizarra: Espanyol - Deportivo
Alineación del Deportivo frente al Espanyol | (Foto: Footballuser.com).

Destacábamos en la anterior edición de esta sección, correspondiente al partido disputado en Riazor frente al Valladolid, el gran juego desplegado por los locales tras retirarse del césped Valerón. Fueron tan solo quince minutos, pero el tridente formado por Salomao, Bruno Gama y Pizzi, este último ocupando la media punta, dejó detalles y combinaciones realmente interesantes. En el siguiente encuentro, nos encontramos con que este trío forma parte del once inicial.

Ahondando un poco más en lo ya comentado sobre esta línea de atacantes, nos encontramos con un factor común: la movilidad. Los tres futbolistas destacan por su rapidez, por sus constantes desmarques tanto de apoyo como de ruptura y por una conducción de balón realmente vertical. Ofrecer alternativas a los compañeros es fundamental a la hora de crear juego combinativo. Si bien la intención inicial parece ser tocar el balón a ras de verde aprovechando la incorporación de estos jugadores, la realidad una vez comenzado el partido deja un tanto descolocado al personal.

A diferencia de otros encuentros en los que el Deportivo ha intentado sacar el balón jugado desde atrás mediante Marchena, Zé Castro o el central de turno, frente al Espanyol vimos a un equipo plano, sin ideas asociativas, recurriendo al balón largo constante por parte de Lux o Aythami. Sin poder adentrarnos a analizar si esta constante fue orden expresa del técnico o decisión de los jugadores, es posible afirmar con rotundidad que es un error recurrir al "pelotazo" habiendo modificado el equipo expresamente buscando asociación en los tres cuartos de cancha. Falta de cohesión entre los jugadores y el estilo de juego elegidos para afrontar el encuentro.

Otra rutina que parecía ser una petición previa del entrenador, está relacionada con los disparos. Concretamente, con los tiros desde larga distancia. Jugando a adivinar lo dicho por el míster, no iríamos muy desencaminados al hablar de un posible “tratad de chutar en cuanto tengáis la oportunidad”. Numerosos intentos desde fuera del área por parte de todos los jugadores, destacando Bruno Gama y Pizzi, con más tentativas que ningún otro futbolista.

El golpe psicológico

Incoherencias tácticas a un lado, el Dépor era un equipo... Hasta que llegó el gol de Simao. Después del tanto del Espanyol no hubo capacidad de reacción. Lo que antes eran disputas llenas de convicción y seguridad, se transformaron en tímidas entradas tratando de llegar a tocar un mínimo el esférico. El peso de la losa que supone una racha tan negativa como la que atraviesa el equipo dirigido por Oltra, era superior a las fuerzas de sus jugadores.

Retomamos pues, el tema de la importancia de cuidar el aspecto psicológico. Tener a una persona dentro del cuerpo técnico que se ocupe de trabajar a nivel mental con los futbolistas, se antoja fundamental a día de hoy. Antaño, cometer un error suponía la risa de tus compañero. Actualmente, supone miles de comentarios a través de las redes sociales. Los jugadores son humanos, y como tales, unos tienen más fuerza que otros para superar los obstáculos que se puedan encontrar en el camino hacia la gloria. Puedes ser el mejor con el balón en los pies que, si eres débil a nivel psicológico, tu rendimiento bajará al encontrarte con un reto o un problema.

En este sentido, se nota que el Deportivo no está bien trabajado. Sobre el campo se refleja la situación actual del equipo. Colista y acostumbrado a verse por detrás en el marcador pese al esfuerzo realizado. Incluso el técnico, con su discurso de "jugamos bien, pero nos faltó suerte", está instando a sus jugadores a un pensamiento negativo parecido al siguiente: estamos rindiendo al máximo de nuestra capacidad y aún así, no sacamos ni un solo resultado positivo. ¿Resultado? Un equipo que se hunde ante el primer contratiempo.