Sergio Tejera, el retorno del hijo pródigo

Sergio Tejera, el retorno del hijo pródigo

El centrocampista catalán se fue del RCD Espanyol con apenas 16 años en busca de un sueño en el fútbol británico. A pesar de su innegable talento, su adaptación no fue fácil y después de recalar en el RCD Mallorca, este verano ha vuelto al club de sus orígenes para triunfar.

Sergio Tejera dio sus primeros pasos en el mundo del fútbol en la prolífica cantera del Club de Futbol Damm. De allí han salido jugadores como: Álvaro Vázquez, Sergio García o Toni Velamazán. Con sus primeras andadas con el balón, apareció Albert Vilarroya, el cazatalentos del RCD Espanyol. No dudó ni un instante que debía ficharle para el plantel periquito.

En el Espanyol jugó durante cinco temporadas a un nivel muy bueno, hasta el punto de ser considerado como una de las firmas promesas de su fútbol base. Pero en un torneo que disputó con la selección española Sub-15 en Tenerife, fue visto por Frank Arnesen, ojeador danés del Chelsea, que se adelantó a otros clubes importantes que le seguían como el Real Madrid, FC Barcelona, Tottenham Hotspur o Manchester United, para llevárselo a su club por una cifra cercana a los 140.000 €.

En el club londinense, se hizo rápidamente un hueco en los reservas del primer equipo. Su depurada calidad técnica y su visión de juego eran del gusto de su entrenador. Y en noviembre de 2007, la revista World Soccer le nominó en el grupo de los 50 jugadores con más futuro del fútbol.

Vuelve al fútbol español

Pese a ser del agrado de los técnicos y mostrar sus dotes futbolísticas, su adaptación al fútbol británico, así como a su forma de vida, no fue la deseada. Tenía oportunidades en el equipo reserva y jugaba con asiduidad pero no acababa de encontrar todo su fútbol. Así, a principios de 2009, se marchaba cedido al RCD Mallorca buscando el reencuentro de su mejor versión. En media temporada fue capaz de demostrar sus virtudes en el filial mallorquín y en verano no dudaron en ejercer su opción de compra por 500.000 €.

Su trayectoria en el club balear fue irregular. Cuando se afianzó en el primer equipo, tuvo la suerte de conjugar muy bien con su técnico Michael Laudrup. El entrenador danés buscaba un estilo de juego que se complementaba perfectamente con el jugador catalán. Dar protagonismo al balón e intentar ser los dueños del balón. En este paradigma se sintió bien y completó buenos encuentros. No obstante, desde que llegó Joaquín Caparrós al banquillo del Mallorca, todo cambió. El técnico sevillano tiene una visión del fútbol diferente. Sus equipos se caracterizan por ser muy luchadores, correosos y que ejercen buena presión para salir al contragolpe. Por este motivo y por seguramente otros, Tejera no acabó de cuajar en su esquema y poco a poco perdió el protagonismo y quedó en un claro segundo plano.

El retorno a casa

La situación del futbolista fue captada por el Espanyol y no dudó en que era uno de sus objetivos prioritarios para la temporada 2012-13. Tenía las características ideales para comandar el centro del campo espanyolista. Su predecesor, Javi Márquez se fue tras diferentes problemas con la entidad a la hora de renovar su contrato, y curiosamente emprendió el camino inverso al de Tejera.

Sergio Tejera es uno de estos futbolistas que gustan al espectador. Es un jugador que se mueve por la franja central del campo y tiene capacidad para ayudar en tareas defensivas y solvencia para llegar desde la segunda línea en el ataque. Es un jugador completo, con una gran pierna izquierda capaz de hacer grandes cambios de juego y buenas asistencias. Tiene una gran visión de juego, que sin duda, cuando vaya cogiendo mecanismos con el equipo, jugadores como Verdú o los atacantes, se verán beneficiados por su capacidad de ver el fútbol.

Algunas veces se le ha acusado de ser un jugador poco sacrificado y quizás anárquico. Pero él más bien que nadie, sabe que los trenes pasan una vez a la vida. Primero cogió el que le llevó a Londres, después volvió a jugar en España y este, quizás sea el definitivo y el que anhela: el de triunfar vestido de blanquiazul, la camiseta que le vio crecer y le dio la oportunidad de hacerse un hueco en el mundo del fútbol. Por todo esto, su sueño es más cerca que nunca y sólo depende de él.