¿Cómo salir del pozo?

El Espanyol ha firmado el peor inicio liguero de su historia. Los números son muy negativos y preocupantes, pero aún queda margen de mejora. Pero la imagen dada por el equipo, no vislumbra muestras para la esperanza. Hace falta un cambio de rumbo.

¿Cómo salir del pozo?
Foto: Ivan Gutiérrez, Vavel

El Espanyol confirmó sus peores presagios. Cinco derrotas en seis encuentros catapultan al equipo al farolillo rojo de la clasificación y lo que es peor, sin muestras visibles para ser optimistas. A día de hoy, el conjunto comandado por Mauricio Pochettino navega a la deriva. Es un equipo vulgar en defensa, sin ideas en el centro del campo y exhausto en ataque. No hay un bloque. No hay un sistema de juego claro y los ánimos están bajo tierra. El colmo del todo es que tampoco hay referentes, jugadores capaces de levantar la cabeza y asumir responsabilidades, como años atrás se encargaron de hacer Tamudo o De la Peña. Así pues, el panorama no es alentador para un aficionado perico capaz de levantar el vuelo un y otra vez, pero que empieza a perder la ilusión.

Para entender este panorama e intentar mejorarlo, un humilde servidor, pondrá encima la mesa unos parámetros para sacar esto adelante:

- Para empezar, un equipo se debe construir desde una defensa sólida y consistente. Y este, es el primer problema evidente del mismo. En ninguna de las seis jornadas disputadas, se ha conseguido mantener la portería a cero y se han encajado doce goles, a dos de media por encuentro. La defensa es débil, floja, muy domable. Cada tentativa del equipo rival es un sufrimiento real. Con muy poco nos generan ocasiones y goles. No hay referentes y no se defiende en bloque. En el fútbol moderno es indispensable apuntalar la defensa, ya que si el equipo es seguro desde atrás, lo demás ya vendrá. Por lo tanto, se debe hacer hincapié en dar con las teclas de hacer un entramado defensivo más consistente y fiable. Defender en bloque, des del primer atacante al último defensor. Morder, no dejar pensar al atacante, ser constante, férreo, seguro. Es preferible dar un pelotazo a dejar el balón muerto en el área. Expeditivos, fuertes y confiados. El mejor ataque es una buena defensa. Ese debe ser el leitmotiv para salir adelante.

- Saber a lo que se juega; a día de hoy el equipo no sabe a qué juega. Se intenta dar protagonismo al balón, pero el invento es nefasto. Por las características de los jugadores encuentro poco lógico jugar como los grandes. Tener el balón como fin, nunca. Me quedo con el último rival, el Atlético de Madrid. Es un conjunto muy aguerrido, en que en su mayoría de encuentros cede sin ninguna vergüenza el esférico al rival y cuando lo tiene, sabe lo que hay que hacer. Sus números lo avalan. Nosotros, jugamos a tenerla, pero el juego es horizontal, previsible y altamente tedioso. Sin profundidad ni ningún efecto sorpresa. Así, es inexplicable seguir con este juego. Conjugado con el primer punto expuesto, el equipo, armado des de atrás, en cuando recupere el balón debería trabajar unos automatismos para saber donde pasarla y buscar con agilidad y rapidez a los jugadores desequilibrantes de banda y explotarlas. Sólo así, se consigue sorprender y ser efectivos.

- Por último, unión, mucha unión. El equipo debe permanecer unido pese a los problemas institucionales del club. Quién deberá sumar cuarenta y largos puntos son los jugadores y si no se hace una verdadera piña, costará mucho levantarse. La afición, debería remar junto a ellos e intentar alejarse de lo ajeno a lo meramente deportivo. Los silbidos y gritos contra la directiva no anima a los jugadores a superar un partido, al contrario. Y de forma preocupante, ya se ha vivido este año. Como en otras ocasiones, equipo y afición deben estar muy unidos. Se necesitan mutuamente. Sin esta unión, la cuesta aún será más elevada…