Se arregla...si se quiere

Se arregla...si se quiere

Se podía esperar una derrota del Espanyol ante el Atlético, pero la situación no está para concesiones. Además, el juego mostrado por el equipo demuestra una baja intesidad y un desastre en lo táctico. El potencial está pero falta que se dé un cambio radical para que el equipo salga de ésta.

Si uno mira el resultado del pasado domingo puede caer en la tentación de pensar que una derrota por la mínima ante el Atlético de Madrid tampoco es un resultado demasiado malo para el Espanyol. Quien haga ello, eso sí, estará obviando dos puntos importantes del contexto que vive ahora el equipo: que lleva un punto en seis partidos y que el Atlético no busco más goles por total inoperancia de los ‘periquitos’.

Cualquier situación adversa en el Espanyol ahora produce nerviosismo, desesperación y no se contextualiza. Por ello, como colista en solitario, el Espanyol jugaba contra el tiempo para vencer al Atlético. Un tiempo que pasaba antes del gol de Raúl García y el Espanyol no ofrecía absolutamente nada. Como en los anteriores partidos de lo que llevamos de campaña, fue un Espanyol sin ideas, ineficaz. No se veía la idea de Pochettino sobre el campo. Aseguró en rueda de prensa que la idea es que el equipo mime el balón y juegue bien al fútbol. Si bien es cierto que no se le puede presuponer que lo hará tan bien como los mejores del continente, es que en el terreno de juego no se puede ni intuir esa intención. Y eso es un problema, ya que si los jugadores, con más o menos calidad, no saben a que deben jugar, crear peligro es muy complicado e incluso puede provocar el síndrome de defensa blanda que acusan los blanquiazules.

El Atlético mostró una conexión entre los jugadores y una voluntad de balón y juego propia del campeón de la Supercopa de Europa. El rival era de entidad, nadie lo duda. Además uno de los más enchufados en este principio de campeonato. A mitad de la primera parte Raúl García metía el gol tras otro error de una defensa que necesita a Colotto o cuatro gritos bien dados. A partir de aquí, el Espanyol siguió igual (sin dar pie con bola) y el Atlético –quizás de forma arriesgada- pensó: “¿para qué más esfuerzo y volcarme en el segundo si el Espanyol ni se acerca a nuestro portero?”. Y así se desarrolló el resto del partido. Tan solo los primero minutos de la segunda parte, tras lo que se suponen las palabras de Mauricio Pochettino, el equipo pareció salir enchufado. Eso se tradujo en buenas combinaciones, aunque de cara al gol seguían ofreciendo a Courtois uno de sus partidos más plácidos.

Aspectos positivos.  Si se hace el esfuerzo por salir de esta situación, se puede. La plantilla ha bajado en competitividad y calidad respecto a la de la campaña anterior, pero tiene la suficiente para no ser de las tres peores y poder acabar en mitad de tabla. Hace falta recuperar a los lesionados y, sobretodo, empezar a mostrar a lo que se quiere jugar y arreglar la concentración y la intensidad. Si estos aspectos se mejoran, el Espanyol tiene el potencial para salir de esta situación.

Aspectos negativos. Si no se da una reacción radical y global, esto no se saca adelante. El potencial existe, pero si no se da una reforma estructural no podrá salir a flote el equipo. El Consejo ha de ser más trasparente, Pochettino tiene que ser (mucho) más autocrítico y mostrar un discurso más claro y sincero (como el de la rueda de prensa de verano), y la plantilla ha de ponerse las pilas, mostrar su potencial y poner muchísima más intensidad a su trabajo sobre el campo. Solo así el Espanyol saldrá adelante, tanto en lo deportivo como en lo que al club en sí respecta.