Un mal inicio no siempre condena a un final fatídico

Un mal inicio no siempre condena a un final fatídico

El Espanyol ha consumado el peor inicio en Liga de toda su historia. Un punto en seis jornadas condenan al equipo a la última posición de la tabla. Los precedentes arrojan un rayo de esperanza al club perico evidenciando que todavía no hay nada decidido a esperas de que se disputen todavía un total de 96 puntos.

La derrota sufrida contra el Atlético de Madrid supuso el peor inicio liguero de toda la historia del Espanyol. Con tan solo seis jornadas disputadas, los números del equipo empiezan a ser preocupantes y es que  en ninguna de las 77 temporadas en las que el equipo ha estado en Primera División  se habían obtenido unas cifras tan negativas. Hoy por hoy, el Espanyol marcha colista en solitario con un único punto de dieciocho posibles. Un empate y cinco derrotas en seis partidos disputados. Son números capaces de hacer sufrir hasta al más optimista de la afición perica.

Sin duda esto sólo es el principio. Quedan 32 jornadas y un total de 96 puntos por disputar todavía. No obstante, el equipo debe empezar a reaccionar, si nos fijamos en las estadísticas veremos que 10 de los 14 equipos españoles que estuvieron en la misma situación ,a estas alturas de temporada, descendieron de categoría. Un dato alarmante que refleja la delicada situación que atraviesa la entidad.

Con estos pobres registros, la afición espanyolista empieza a impacientarse con el equipo. Es cierto que en muchos partidos los hombres de Pochettino han merecido más y han mostrado méritos para conseguir  algún punto que al final se ha escapado. No debemos olvidar que tenemos un equipo joven, con poca experiencia, cuyos mayores problemas se encuentran a la hora de convertir las ocasiones en goles. Un ataque poco efectivo y una defensa demasiado blanda han condenado en este inicio al Espanyol. Lo más preocupante es que de momento no hemos observado síntomas de mejora. Por otro lado, lo más positivo es que queda mucha temporada todavía para reconducir la negativa situación que atraviesa el conjunto.

Si nos centramos en las estadísticas de los peores arranques ligueros del Espanyol observamos que en la temporada 1954-1955 el equipo llegaba a la séptima jornada en la decimoquinta posición (de un total de dieciséis equipos) y finalmente consiguió mantener la categoría gracias a la disputa de la promoción que evitaba el descenso. En la campaña de 1992-1993, los blanquiazules se plantaron también en la séptima jornada en el puesto decimoséptimo de un total de veinte equipos. Esta vez, no se pudo revertir la situación y el mal inicio de temporada supuso su descenso a Segunda División. Por último en la temporada 2002-2003  marchaba decimosexto de un total de veinte equipos en la séptima jornada y logró finalmente la salvación. Los números reflejan que todavía no hay nada decidido. No obstante, el equipo debe empezar a dar ya mismo muestras de mejoría si quiere permanecer vivo hasta el final en una lucha por mantener la categoría.