Athletic y Espanyol firman el empate en un trepidante encuentro
El Athletic y el Espanyol han firmado un empate a 3 en San Mamés tras un gran partido en el que Albín puso el resultado final cuando todo parecía indicar que la victoria se iba a quedar en La Catedral. De Marcos, Llorente y Javi Martínez marcaron para el equipo de Bielsa y Romaric, Weiss y Albín para los visitantes.
Pocos partidos en esta Liga muestran una carta de presentación tan atractiva como la de este Athletic - Espanyol. Ocasionalmente, las expectativas creadas acaban por defraudar a propios extraños, pero con Bielsa y Pochettino no hay vuelta de hoja. Entanden el fútbol como un espectáculo, con una idea preciosista y ofensiva. Buena prueba de ello fue la presencia de Coutinho en el once inicial, que junto a Verdú y Weiss, forman una de las ternas más talentosas de la competición. El Espanyol no se arrugó y aceptó el envite del Athletic. Verdú y Coutinho conciben el fútbol como una diversión. Juegan a lo mismo y en su apuesta por el toque, convirtieron el juego en un rondo.
El choque no defraudó y contó con alternativas para unos y para otros. La constante de buscar la portería rival se convirtió en una necesidad para el disfrute del público. A los de Bielsa les costó entrar en el choque ya que se encontraron a un Espanyol que adelantó la línea de presión, ahogando la salida de balón de los locales. Sin embargo, el Athletic se fue recomponiendo y llevó el peso del choque en la primera mitad, gozando de las ocasiones más claras. Llorente, que pasa por un momento físico envidiable, buscó de todas las maneras el gol, disparando de cabeza y desde fuera del área en diversas situaciones. La buena actuación de Casilla, que evitó un gol de David López tras un disparo desde fuera del área, quedó enturbiada después del primer gol local. La jugada llegó tras un fallo clamoroso de Dídac Vilà, que llevó la contraria a la máxima del fútbol que exora no despejar hacia la zona central. El lateral izquierdo cedido por el Milan rechazó un centro hacia la posición en la que se encontraba De Marcos. El mediapunta aceptó el regalo y lo hizo tras driblar a Raúl y disparar con la puntera. Casilla pudo hacer más y el merecido 1-0 campaba en el marcador.
No fue suficiente castigo para el Espanyol ya que no le afectó lo más mínimo. Se levantó del golpe con una admirable actitud y apoyándose en Romaric y Weiss, buscó el tanto del empate. Ya había anunciado antes sus intenciones el medio costamarfileño, Romaric, y apenas seis minutos después del gol local, nivelaba la contienda con un lanzamiento preciso desde la frontal. La comba que cogió el balón para colarse a media altura por la portería de Iraizoz hizo imparable el lanzamiento.
La primera parte finalizó con el 1-1 y dejando la sensación de gran partido. Tras el intermedio, Bielsa movió ficha y rectificó su decisión de dar descanso a Susaeta y Ander, haciéndoles entrar en el primer minuto del segundo tiempo buscando la victoria ante un rival directo. Sin embargo, no pudo tener peor inicio tras la reanudación. El mejor del partido, el eslovaco Weiss, se vistió de nuevo de jugador especial. Su rendimiento está siendo exponencial y crece y crece tras cada partido. Lo demostró en la Catedral sentando cátedra con su descaro y su calidad. El gol que marcó en San Mamés fue para enmarcar y cualquier calificativo se queda corto para entender la plasticidad de la obra de arte que dibujó. Cogió el balón en el centro del campo y se apoyó en una pared con Rui Fonte. Desde posiciones centrales, mediado el centro del campo del Athletic, soltó un derechazo que se coló por encima de Iraizoz.
El gol vino a demostrar que el Espanyol esta temporada va muy en serio y, asimismo, cambió el guion del partido. Los locales apretaron más en la búsqueda del tanto y el Espanyol aceptó el cambio de rol de usar las contras para sentenciar. Sin embargo, el gol del empate a 2 llegó tras una jugada de balón parado. La superioridad manifiesta que demuestra Llorente en el juego aéreo es insultante. Una falta botada a la perfección por Susaeta encontró la rizada cabeza del delantero para hacer el empate con media hora por delante. Sin tiempo para recomponerse, llegó la remontada de los leones aprovechando de nuevo su superioridad en el juego por alto. Esta vez fue una aparición por sorpresa de Javi Martínez la que servía para, de cabeza, hacer el tercero tras un centro de Ander. Precisamente, este tipo de juego que los ingleses llaman box-to-box, es el que se pierde con la presencia de Javi Martínez en el eje de la zaga.
Esta vez, el Espanyol sí que acusó el doble golpe de los goles bilbaínos que voltearon el marcador. Los de Pochettino tardaron en despertar y les costó darse cuenta de que se le marchaba el encuentro. De hecho, Susaeta a punto estuvo de hacer el cuarto con un disparo precioso buscando la escuadra, pero que se topó con la cruceta y más tarde, De Marcos, cruzó en exceso un duro lanzamiento. Mucho desgaste que lo acabó por notar el Espanyol, que no se encontró cómodo en la segunda parte y que en la batalla física que planteó Bielsa se vio superado ante un equipo mucho más entero. Pero el fútbol tiene razones disparatadas y el Espanyol encontró mucho premio con el empate a 3 en el minuto 92. Una pared de Uche con Albín, la completó el uruguayo con un potente disparo que batía a Iraizoz y se colaba en la portería tras tocar en el larguero. Con este empate, ambos equipos no aprovechan el pinchazo del Levante frente al Racing, y se mantienen como estaban antes del encuentro. Gran partido el que se pudo ver en San Mamés entre dos claros aspirantes a jugar en Europa que firmaron un encuentro marcado por las alternativas.




