Carles Puyol, de cuando el pundonor se hizo hombre

Carles Puyol, de cuando el pundonor se hizo hombre

Más de 20 títulos oficiales y 560 partidos con la zamarra del Barcelona constituyen un historial sólo al alcance de los más grandes. En el caso de Carles Puyol hay un componente adicional que no puede ser obviado: hablamos del alma del que para muchos ha sido el mejor equipo de todos los tiempos.

Si Bertolt Brecht fuese nuestro coetáneo, si hubiera vivido en estos tiempos de crisis de valores, corrupción sistémica de la clase política, poderes fácticos y democracias con doble fondo, en estos tiempos tan alejados de nuestros orígenes y tan condicionados por la tecnología, entonces es posible que el alemán hubiese mostrado cierto interés por el fútbol. Si así fuera no me cabe duda alguna de que, para él, Carles Puyol formaría parte del grupo de los hombres imprescindibles. Y es que el central de La Pobla lleva luchando toda su vida profesional, dejándose hasta el último aliento en cada carrera, cada salto, cada tackling.

Forma parte de un grupo en el que la mayoría de sus compañeros pasan por ser bailarines del Bolshoi del fútbol, algunos de ellos con perfiles bien diferentes pero enlazados por un nexo común: su dominio del esférico y los espacios, su papel de tejedores de sueños balompédicos. Carles, no hay que ser un lince para verlo, no tiene entre sus virtudes la magia ni la precisión en el pase. Tampoco domina el registro de la finta que, bien ejecutada, luxa cinturas allá por donde pasa. No necesita nada de esto para ser grande. Repasemos el porqué.

Debut. Puyol pasa a formar parte de las categorías inferiores azulgranas en 1996 procedente del equipo de su ciudad natal, La Pobla de Segur. Dio sus primeros pasos como extremo derecho, adquiriendo un bagaje que a buen seguro le sirvió de mucho cuando se recicló al lateral. 
Se estrena en el primer equipo de la mano de Louis Van Gaal en la temporada 1999-2000, en un encuentro de Liga ante el Real Valladolid. Aquel día, 2 de Octubre de 1999, se produce el nacimiento de un mito, una figura única y probablemente irrepetible en nuestro fútbol.

Perfil general. No destaca el catalán por ser un defensa técnico, de esos que desplazan el balón con precisión de cirujano y andares de galán de Hollywood. Tampoco responde al prototipo de central grande y alto, imponente por envergadura y tamaño. A él le trae sin cuidado. Y es que Puyol impone igualmente, infunde un enorme respeto a sus adversarios por su ímpetu, bravura y pundonor. 
Si bien no saca el balón como pueda hacerlo su colega Piqué, sí que ha ido aprendiendo a gestionarlo de manera aséptica, minimizando los riesgos.

El físico. Portentoso en este sentido. No es alto, pero suple la carencia de centímetros con una enorme capacidad atlética en el salto y una fenomenal medición de los tiempos.
Es (o ha sido en su mejor versión) rápido, potente y una roca en el cuerpo a cuerpo. Todo ello es el resultado de una constancia y una dedicación indelebles. Fruto de esto último muestra una capacidad asombrosa para acortar los plazos de recuperación de las lesiones.

No es alto, pero suple la carencia de centímetros con una enorme capacidad atlética en el salto y una fenomenal medición de los tiempos

La táctica. Cumple una función vital en el esquema táctico del Barcelona en el papel de corrector. Las particularidades propias del juego azulgrana (defensa muy adelantada, vocación ofensiva de laterales, acumulación de hombres por delante de la pelota) conllevan un riesgo enorme por los espacios que deja la línea defensiva a su espalda.
En ese sentido Puyol (como también Mascherano) es pieza clave. Siempre dispuesto para hacer coberturas, ayudas y presto para desbaratar contraataques, es el complemento idóneo para un central del perfil de Piqué.
Ofrece además encuentro tras encuentro un clinic de la anticipación y de los fundamentos del marcaje y la colocación.

Vilanova también puede aprovecharse de su polivalencia, ya que también es capaz de aprobar con nota en cualquiera de los laterales, preferiblemente el derecho. Cuando se le ubica en uno de los costados lo habitual es apostar por un lateral largo en banda contraria, de vocación ultraofensiva para compensar la escasa aportación atacante de Puyol.

Aspecto psicológico. Una mente perfecta para el deporte. Carles tiene una capacidad asombrosa para mantener la tensión competitiva al máximo independientemente del minuto, el resultado o el escenario. Entiende que la intensidad es innegociable y logra propagar esta sensación en los demás como si de un virus se tratase.
No se arruga ante nada, rezuma pasión y compromiso por sus colores y su profesión.

Otras variables

Liderazgo.
Se ha granjeado el respeto de sus compañeros, rivales y de cualquier profesional del mundo del fútbol. Voz autorizada y referencia dentro del vestuario (Barcelona, Selección) tanto por su comportamiento en el terreno de juego, siempre duro, siempre honesto, como por su actitud fuera de él.

Longevidad. Ya no está en su mejor momento físico por razones evidentes. Durante los dos últimos años el número de lesiones musculares se ha incrementado sensiblemente. Su velocidad en carrera sigue siendo destacable para tener 34 años pero se ha visto mermada respecto a su cénit. Esto no es óbice para continuar siendo insustituible y rayar a un nivel altísimo.
El de La Pobla es además un confeso admirador de Paolo Maldini y de la manera en la que el italiano se mantuvo en la élite hasta cumplir los 40 años. De momento va por el mismo camino. El secreto está en su profesionalidad.

Momentos para el recuerdo. Fruto de su carácter y aptitudes ha marcado goles para el recuerdo, como el que hizo a Alemania en el Mundial de Sudáfrica, decisivo para los intereses de España. Inolvidable también, esta vez para los culés, su aportación en el 2-6 al Real Madrid en 2009, así como la doble ruleta que realizó en un encuentro copero ante el Valencia la temporada pasada, un gesto técnico que sorprendió a propios y extraños.
Pero por encima de todo eso será recordado por su seriedad, su inapelable rendimiento y su condición de paradagima de la profesionalidad.


 


El futuro. Llegará un día, no demasiado lejano, en que el capitán blaugrana decida parar. Cuando llegue ese momento el fútbol español deberá rendir homenaje a uno de sus iconos, un auténtico caballero del deporte.

El eterno cinco permanecerá, sempiterno, en el Olimpo de los mejores defensas europeos de siempre, junto a su admirado Maldini y leyendas de la talla de Scirea, Baresi, Hierro o Beckenbauer.
En el Olimpo de los imprescindibles.
 
 

"Hay hombres que luchan un día y son buenos.
 Hay otros que luchan un año y son mejores.
 
Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.
 Pero los hay que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles". Bertolt Brecht.