Hola fútbol, adiós política

La política fue la invitada de excepción del fútbol durante la pasada semana. Radios, televisión y prensa escrita simultaneaban discusiones tácticas con el debate de la independencia. La pantomima terminó en cuanto el balón echó a andar. Desde entonces,hora y media de puro fútbol. Ni siquiera las reclamaciones de parte de la grada mancharon un encuentro intenso y de alto voltaje. Ganó el fútbol.

Hola fútbol, adiós política
Cristiano Ronaldo y Messi. Foto: elblaugrana.com

El primer clásico liguero de la temporada nos deja una estela de olores y sabores perceptibles para cualquiera cuyos sentidos no estén atrofiados por el bufandismo. Olor a sudor y pólvora quemada, rastro inequívoco de una batalla en la que ninguno de los contendientes reservó el más mínimo recurso. Sabor, como todos los Barça-Madrid, a añejo, a años de maduración en barricas de roble, a temporadas de estudio recíproco y búsqueda de la reedición para sorprender al otro. Al final no ganó nadie salvo el fútbol. Tablas para Madrid y Barça, Messi y Cristiano, Vilanova y Mourinho.

1 .Tras una previa maleada por cuestiones ajenas al fútbol quedó claro que Tito Vilanova comparte con su antecesor el gusto por las sorpresas tácticas ante el eterno rival. Se habló de Song y sus titubeos como pareja de baile de Mascherano, a quien pisa los pies constantemente. También de Bartra y la idoneidad de soltarlo a los leones el día en que los medidores de presión sobrepasan el máximo. Se manejó la opción incluso, hasta unas horas antes del encuentro, de un Gerard Piqué titular gracias a los milagros de la santísima infiltración.
Ni uno ni otros, el central fue Adriano, apuesta arriesgada y sorprendente por su nula experiencia en un rol tan particular como el de central azulgrana. El argumento, su velocidad de piernas para la transición defensiva ante las balas blancas. Cumplió con creces.

2 .El Barça salió con el habitual 4-2-2-2, desplegando su ya característico Caja + 2 en la salida de balón (los dos centrales más Xavi y Busquets, esquinas de un cuadrado imaginario con los laterales abiertos a la altura de los dos pivotes). Iniesta, cerca del dúo Busi-Xavi y Pedro entre tensor por la derecha y ejecutor de diagonales cuando aparece el lateral, buscando el efecto arrastre. Arriba Messi y Cesc, tan dinámicos que por momentos parecen descoordinados.

3 .Alves y Montoya. El brasileño volvió a errar en la jugada del primer gol madridista, mangífica. Su pasividad permitió que Cristiano recibiera con espacio, se acomodara y superara a Valdés. Un self-service en toda regla. Todo esto contrasta con el buen tono y actitud de Montoya, concentrado y pegajoso en el 1 contra 1, sin alardes pero correcto en el plano ofensivo. Lo que hace unos meses habría parecido una boutade se convierte en realidad: la titularidad de Dani Alves es más que discutible.

4. Por parte del Madrid, Mourinho dejó de lado los experimentos. 4-2-3-1 con Khedira mordiendo en la presión y Ozil tratando de hacer daño a la espalda de Xavi y Busquets. Apareció Mesut para agasajar a Cristiano y servirle en bandeja el 2-2 definitivo. Por su parte, el mediocentro sigue en su línea creciente, demostrando que la versión 2.0 de Khedira es definitiva. Ya no es sólo el escudero de Xabi Alonso, hace de box-to-box cuando el partido lo requiere. Una fuerza de la naturaleza.

5. Diferentes partidos en un mismo encuentro. Primero, un Madrid arrollador y cómodo en la presión alta, asfixiando una salida de balón azulgrana que se resiente sin Piqué. Los robos del Madrid se entregaban por SEUR urgente a los galgos blancos. El cartero ideal, Ozil, alternaba acciones de mérito con fases de apagón. Así llegó el 0-1 y así se continuó, con un Madrid punzante y un Barça a la espera de un arreón individual para equilibrar. Messi captó la indirecta y puso las tablas en el marcador tras una mala medición de Pepe.

Así llegó el 0-1 y así se continuó, con un Madrid punzante y un Barça a la espera de un arreón individual para equilibrar

6. El Barça reaparece. El empate reactiva al Barcelona y comienza el segundo minipartido. Balón para el Barcelona y metros cedidos por el Madrid, que comienza la presión desde el medio. Sin ser el equipo paciente y controlador hasta el exceso de Pep Guardiola, los catalanes retomaron el timón del encuentro gracias al esférico. De ahí hasta el final, picos para unos y otros, períodos de idas y vueltas entrelazados con el guión esperado.

7. Mezcla heterogénea. El retraso posicional de Xavi respecto a temporadas anteriores unida a la lógica dosificación a la que está siendo sometido tienen repercusión en el juego azulgrana. El peso del egarense se nota más en la base y menos en posiciones cercanas al área, donde prima la verticalidad de Cesc. Es un Barça nuevo, que sigue buscando una salida limpia pero que acelera el ritmo en cuanto puede, que reduce en cierta forma los preliminares. Al principio había dudas de si se trataba de un recurso puntual, ahora está claro que es una constante. Es el Barça de los velocistas, copyright Martí Perarnau. Se vio el Domingo ante el Madrid, hubo fases de ida y vuelta, de área a área, escenario en el que el Madrid se siente como en casa y que el Barça otrora quería evitar a toda costa. Ahora los culés aceptan el envite si se tercia.

8. Goleadores. Messi y Cristiano, Cristiano y Messi. El duopolio del gol, con permiso del aspirante Falcao. Son insaciables, decisivos y presentan números de extraterrestres. Ayer retomaron su pulso. Pero qué duda cabe, ambos se benefician de las sinergias de dos colectivos extraordinarios, sin parangón. Xavi, Iniesta, Pedro o Busquets acondicionan el entorno para que Messi pueda no abrir, sino reventar su tarro de las esencias. Pepe y Khedira guardan las espaldas de Cristiano, de la misma manera que Ozil y Alonso le alimentan dibujando trayectorias. Son mucho más que gregarios de lujo, son en muchos casos los pilares del juego colectivo.

9. Futuro. No hubo vencedor ni en resultado ni en sensaciones. El Madrid reafirmó que el equilibrio es total y que en estos momentos está a la misma altura de su rival. Los tiempos de distancias siderales pasaron a mejor vida. El futuro arroja más de un interrogante. Por parte culé, la creación final de Vilanova, hacia dónde evolucionará el Barcelona. Por parte de los blancos, la recuperación de las sensaciones y  la continuidad del año pasado. Más abierto, imposible.