Entrenadores de Leyenda (VI): Bobby Robson

Vavel recupera en un serial a los mejores entrenadores de la historia del mejor equipo del mundo. 9 entrenadores, 9 maneras de entender el juego. Desde Helenio Herrera hasta el Pep Team. Pasando por Rinus Michels, Johan Cruyff y Frank Rijkaard entre otros. Una forma de acercarnos a otra época, una forma de entender a entrenadores de Leyenda.

Entrenadores de Leyenda (VI): Bobby Robson
Sir Bobby Robson | Foto: Getty

Sir Robert William Robson, más conocido como Bobby Robson, nació el 18 de febrero de 1933 en Sacriston, localidad al norte de Inglaterra en la región de County Durham. Hijo de minero, acudía de la mano de su padre al St James' Park para ver a su Newcastle, a pesar de que la distancia no era corta entre su casa y el estadio de las urracas. El pequeño Bobby se crió con una pelota pegada al pie y, siempre que su puesto de aprendiz de electricista se lo permitía, marcaba goles como delantero en el Langley Park Juniors, el equipo del pueblo donde había llegado a los pocos años de nacer. La vida del futuro Sir cambiaría en 1950, cuando el manager del Fulham por aquel entonces, Bill Dodgin, se presentó en su casa para ofrecerle un contrato de profesional. Robert que tenía 17 años, aceptó automáticamente, a pesar de que el Newcastle también estaba interesado, pero "no tanto" como el equipo de Londres.

De jugador a entrenador

Así comenzó una buena carrera como profesional que le llevaría a jugar en la First Division (actual Premier) 14 temporadas entre Fulham (en dos etapas) y West Bromwich Albion. En total, 627 partidos y 141 goles. Además fue 20 veces internacional, anotando 4 goles. Acabó su carrera de futbolista ejerciendo como entrenador-futbolista en Canadá, con los Vancouver Royals, participando en la liga de los Estados Unidos.

 

Un desacuerdo con los propietarios le hicieron volver pronto a Inglaterra con un contrato de “su” Fulham bajo el brazo firmado a mitad de la temporada 1967/68. Su primera aventura como entrenador no resultó positiva y el Fulham terminó descendiendo a la Second Division. En noviembre de 1968 fue cesado. Ya nunca volvería a Craven Cottage como “lilywhite”. Dos meses después (enero de 1969), encontraría su sitio en banquillo del Ipswich Town de donde no se movería hasta verano de 1982. La FA Cup de 1978 ganada al Arsenal y, sobre todo, la Copa de la UEFA de 1981 conseguida ante el AZ Alkmaar (perdería la edición de 1982 también contra el AZ) le transportarían de un equipo de mitad de tabla, a dirigir a la Selección Inglesa.

 

Seleccionador inglés

Llegó días después de la eliminación inglesa en el Mundial de España 1982 y ya no se movería hasta 1990. Durante ese período clasificó a los tres leones para el Mundial del 86, en México. Allí viviría en primera persona uno de los momentos históricos de este deporte. Cuartos de final, Inglaterra-Argentina, un partido que trasciende de lo deportivo por el conflicto de las Maldivas. Maradona desiguala el choque con el llamado “Gol de la mano de Dios”. Pero para un Sir eso no era la mano de Dios. “Era la mano de un bribón. Dios no tuvo nada que ver ahí... Ese día, Maradona empequeñeció ante mis ojos para siempre”.

Eliminado en la fase de grupos de la Euro 1988, alcanzó las semifinales del Mundial 1990 quedando fuera de la final en la tanda de penaltis por Alemania, a la postre campeona. Turín fue el punto y final de su carrera al cargo de los pross. No tardó en encontrar trabajo y al poco ya estaba entrenando al PSV Eindhoven. Con los neerlandeses conseguiría 2 ligas (1991 y 1992). De ahí pasaría al Spórting de Portugal y de ahí al Porto donde conseguiría 1 copa (1995) y 2 ligas (1995 y 1996). Además conocería a un tal José Mourinho, ayudante que se llevaría a su siguiente aventura, la que le daría la oportunidad de realizar “el trabajo más increíble que he tenido en el mundo del fútbol”. Le esperaba el Fútbol Club Barcelona.

 

Un Sir en el Camp Nou

Julio de 1996. En Can Barça se respiran aires de cambio. La etapa post-Cruyff comienza con el inglés llegando al banquillo y, a su lado, un portugués desconocido a su lado como ayudante y traductor. “Joan Gaspart me quiso fichar dos veces, a la tercera fue la vencida”. Ese verano también llegaron a Barcelona Couto, Vaía, el madridista Luis Enrique, Pizzi, Blanc, Giovanni y un jovencísimo Ronaldo que alcanzaría su cenit con 19 años marcando 47 goles en 49 partidos.

 

Once tipo 1996/97La temporada comenzó bien, con la Supercopa de España 1996 ganada al Atlético de Madrid (6-5 en el global). La Liga, con 22 equipos, quedó en manos del Madrid de Capello a pesar de conseguir 90 puntos (ninguno ante el Hércules), una victoria más que los blancos y superar los 100 goles a favor. En cambio, fue el año de la última Recopa de Europa del club (posee 4) al vencer al PSG en la final con gol de Ronaldo de penalti, y también el año de la consecución de la 23ª Copa del Rey tras eliminar a los blancos en octavos y al Atlético de Madrid en cuartos, con la famosa remontada del 5-4 en la vuelta. La final se celebró en el Santiago Bernebéu ante el Real Betis, y el Barça tuvo que sufrir para conquistarla. El gol de Figo durante la prórroga desnivelaba la final a favor de los culés.

 

Estos títulos no sirvieron para mantener el puesto, y la llegada de Van Gaal se tradujo en la finalización de su etapa en el banquillo culé. Permaneció un año como observador internacional del club, y después regresó al PSV donde no podría repetir los éxitos de su primer ciclo. En septiembre de 1999 llegaría al último club donde entrenaría antes de que le diagnosticarán un tumor cerebral en 2004. El último club que en realidad fue el primero. El hijo de minero volvía, ya sin su padre, al St James' Park para dirigir a su Newcastle. Robson llevó en volandas a la urracas por distintas ediciones de la Champions League y Copa de la UEFA, competición a la que llegaría hasta las semifinales en 2004 cayendo ante el Olympique de Marsella.

Triunfador en el fútbol y en la vida, sólo un cáncer de pulmón, tras superar otros 4 tumores, a la edad de 76 años pudo ganarle. Aquí queda el recuerdo de su calidad humana (algo que casi todos nombran al hablar de Bobby), el recuerdo de un fútbol ofensivo y su Organización en la Lucha contra el Cáncer que fundó cuando superó el primer tumor. Si el Sir la dirige desde donde quiera que esté, seguro que llegará a buen puerto.