¿Cuestión de suerte?
La suerte es un factor imprevisible presente en toda actividad lúdica, y el fútbol lo es. Cuatro acciones puntuales con suerte adversa pueden ser uno de los factores de la diferencia en la clasificación. ¿Qué opináis?
Después del último empate del Barça en Villarreal, que hace que el equipo se haya situado a siete puntos del liderato, mensajes y opiniones de todo tipo se han generado en torno al equipo y sus jugadores. Sospechas de autocomplacencia, de jugadores no centrados en su trabajo, teorías sobre los arbitrajes, mensajes apocalípticos que ya dan por perdida la competición se unen a su vez a otros, que viendo y confiando en unos jugadores que han llevado a la institución donde nunca soñó, plantean la remontada como un nuevo reto que los haría únicos. Unos y otros deberíamos pararnos un momento, y pensar en el carácter lúdico de este deporte.
El fútbol en su concepción, no deja de ser más que un juego, y como tal la suerte y el azar son aspectos que han de ser tenidos en cuenta en cualquier competición. La suerte en sí tiene que ver con que las cosas salgan bien o mal para alguien de forma fortuita e imprevista. El diccionario inglés de Oxford define el término de la siguiente manera: "el acontecer fortuito de un suceso favorable o adverso para los intereses de una persona". Con suerte nos encontramos en situaciones en el que el resultado de todo aquello que intentamos nos es favorable, y el encadenamiento de varias de estas situaciones provoca a menudo tendencias, provocadas por la confianza que da sentirse seguros en la ejecución de nuestras acciones.
Así, esta temporada, si repasamos los partidos que hasta el momento han disputado los azulgranas, veremos que la tan manida “suerte de los campeones”, les está siendo esquiva, y que a poco que ésta se hubiera dejado caer en los pies de los delanteros azulgranas la ahora tan insalvable barrera de siete puntos no sería tal. Con cuatro acciones decididas por centímetros, estaríamos hablando de una temporada excelsa. Cuatro acciones que han marcado el devenir de esta temporada, y que hacen que ahora, en algunos círculos se dude ya de este equipo. Las enumero a continuación:
- Barça-Sevilla (0-0). Min 90. Penalty errado por Messi, en una actuación antológica del portero sevillista, que nunca más ha vuelto a repetir (-2 puntos).
- Getafe-Barça (1-0). Min 90. Uno contra uno de Messi finalizando con un lanzamiento claro a portería que da en la base interior del poste. (-1 punto).
- Espanyol-Barça (1-1). Min 90. Uno contra uno de Piqué finalizado con un lanzamiento a bocajarro que da en la base interior del larguero. (-2 puntos).
- Villarreal-Barça. (0-0). Min 88. Chute de Cesc a puerta vacía que se pierde por encima de la portería, amén de un lanzamiento al larguero (-2 puntos).
En definitiva, cuatro acciones y siete puntos, que por cuestión de centímetros no acabaron en gol, y todas desfavorables. Sólo que en alguna de ellas el factor “suerte” se hubiera decantado a favor de los azulgrana los números en la clasificación serían muy diferentes. Es cierto, que a lo largo de la competición acciones de este tipo se pueden dar tanto a favor como en contra, pero, en este ejercicio liguero son difíciles de encontrar acciones en sentido contrario que pudieran ejercer de contrapeso en la balanza de puntos. Por eso, hasta ahora, se puede asegurar que el equipo no está acompañado por uno de los aspectos claves de todo juego.
La suerte interrumpe el devenir normal de los acontecimientos. En consecuencia, no tenemos ciertamente derecho a esperar que "la suerte nos sonría". Es precisamente porque vivimos en un mundo en el que las cosas no salen normalmente así por lo que tendemos a pensar que cuando los acontecimientos nos son favorables es algo extraordinario, y por ello decimos que "hemos tenido un golpe de suerte". Tener "una racha de buena suerte es más inusual y por lo tanto, merece la pena que se celebre.
Ahora bien, no todo puede ser explicado desde este factor, y está claro, que si en los cuatro encuentros reseñados no se hubiera llegado con un marcador tan ajustado al final de cada partido, el “factor riesgo” hubiera quedado reducido al mínimo, y las acciones descritas pasarían a formar parte del anecdotario de una temporada, en la que ya se suman quince disparos al palo.
También es cierto que la suerte abandona la escena cuando ésta se asocia a decisiones unidas a la habilidad, el talento, la intuición y el esfuerzo. Las cosas que salen mal dada la falta de diligencia, esfuerzo y habilidad, o las que salen bien gracias al ejercicio de éstas no pueden achacarse propiamente a la mala suerte. Aquella persona que le sale todo mal por ser un incompetente es desafortunada, pero no se puede decir que no tenga suerte ya que el resultado de sus acciones es absolutamente "el esperado". No creo que en las acciones descritas, exceptuando tal vez el lanzamiento del penalty, los jugadores dieran muestras de poca habilidad o nulo esfuerzo en su ejecución, por lo que, sí que el azar puede ser aplicado como factor en la mayoría de los casos.
Por lo tanto, siempre que hablemos de suerte, entra en juego el riesgo, lo imprevisible, dejando un hueco a la sorpresa. Siempre que los acontecimientos nos sean favorables y sean fruto del esfuerzo, y que nos sean adversos por causa de errores, culpas o fallos, es decir, cuando la casualidad no intervenga, no podemos hablar de suerte. ¿Es casual, por tanto, tantos tiros al palo? ¿Es lo imprevisible de este deporte lo que nos hace que ahora contemplemos al líder en la distancia? ¿Es maximizar el riesgo decidir los partidos en dos o tres acciones aisladas?
Lo peligroso de la suerte es que donde una parte corre con todos los riesgos, sólo uno puede tener suerte. Y así, ahora, parece que ésta ha tomado el camino esquivo para los intereses azulgrana. Deberá el equipo esperar que sin abandonar la línea del esfuerzo y la implicación aparezca una de las características propias del azar, su imprevisibilidad, reflejando éste en la inconsistencia y lo variable de la suerte. Un proverbio escocés de 1721 dice: "Detrás de la mala suerte viene la buena." (Lo contrario es también cierto). Hay otra vieja máxima que dice: "La única cosa segura de la suerte es que cambia." Veremos si en esta segunda vuelta recién comenzada se cumplen.




