El Barça se reencuentra
Los de Guardiola tras dejar atrás un extraño mes de enero se entonan de cara al decisivo mes de febrero por donde pasa media liga y vuelve la Champions League. Con la final de Copa ya asegurada el Barcelona engrasa la maquinaria recuperando pasadas costumbres de juego.
No era fácil la visita del Valencia en la vuelta de semifinales para el Barça. Después de unas semanas turbias con el tema del arbitraje de fondo, las misteriosas lesiones y recuperaciones de muchos jugadores, la trayectoria liguera y la pérdida de la excelencia en muchos partidos, los chés llegaban al Camp Nou concienciados en poder dar la sorpresa y eliminar al Barça del torneo copero. El 1-1 de la vuelta dejaba a priori un camino más fácil para los azulgrana de cara a optar por la Copa, sin embargo Unai Emery parece haber aprendido una lección de cada enfrentamiento contra el Barça, sólo hay que ver los últimos enfrentamientos y el desarrollo de los mismos para ver de que manera sale el Valencia ante el FC Barcelona. Lo primero que habría que reconocerle a Emery es su intento de quitarle el balón al Barça para disponer la posesión del balón con Banega como eje central del equipo flanqueado por Albelda, pero ese cometido fue un imposible.
El Barça salió como suele hacerlo en partidos trascendentes y se supo dominador del balón y del tempo del partido desde el mismo pitido inicial, a excepción de alguna llegada valencianista en los primeros minutos, Cesc, Xavi y Thiago dominaron los compases del juego a sus anchas. Especial mención merece el hispano-brasileño, Thiago realizó uno de los mejores partidos desde que es jugador del primer equipo y desde la posición de mediocentro supo bascular al equipo en las transiciones defensa-ataque para buscar a Xavi y que este moviese la jugada atacante. Los azulgranas se reencontraron con su fútbol a medida que pasaron los minutos, pases cortos en el centro del campo llenos de velocidad y cambios de posición que permitieron ver acciones de Piqué actuando de extremo o de Puyol de delantero centro. Ahí radica el éxito de Guardiola, el ver a jugadores muy específicos en su demarcación siendo capaces de adaptarse si la jugada lo requiere en otras posiciones. Todo esto no sería posible si la sala de máquinas no estuviera tan engrasada en partidos como el de ayer donde lo ganaron los centrocampistas culés, no sólo por ser los autores de los goles sino por hacer fluir el juego de esa forma. El Barcelona que no se siente cómodo si no roza la excelencia en su juego había pasado un mes de enero combulso pese a eliminar al Real Madrid en los cuartos de la Copa, el bajón anímico y físico fue notable tras la conquista del Mundial de Clubes y las vacaciones de Navidad. Ahora el panorama se aclara un poco para Guardiola con una final ya en el zurrón, los problemas están en la Liga, donde los 7 puntos de desventaja frente al Real Madrid pesan como una losa y es que desde que el de Santpedor se hizo con las riendas del equipo nunca había estado tan lejos del líder de la competición, habrá que ver como responde el equipo a la presión de no poder fallar más si quiere mantenerse con opciones en el torneo de la regularidad.
El otro punto fuerte es la Champions League que aparece a la vuelta de la esquina, el torneo favorito del equipo en los últimos años, donde ha ido alternando presencias en semifinales y final en las últimas cuatro temporadas. El Bayer Leverkusen espera a los azulgranas deseoso de hacer saltar las casas de apuestas y dejar fuera al actual campeón. La ventaja para el Barça será la recuperación del lustre perdido durante el último mes en su juego y que parece haber vuelto a tenor de lo visto ante el Valencia. Y es que el Barça sólo sabe jugar de una forma, todo lo que no sea poner en práctica ese estilo o no poder llevarlo a cabo supone un aumento de posibilidades de triunfo para cualquiera de sus rivales.




