Osasuna 0-0 Getafe: El conformismo vence a la ambición

Aburrido encuentro entre rojillos y azulones, en el que dio la impresión de que a ambos les valía con no perder. Fueron los locales quienes más lo intentaron, pero se toparon con Moyá. El Getafe salió al campo a por el empate, sin correr riesgos y serio atrás. Osasuna y Getafe ven la salvación un punto más cerca.

Osasuna 0-0 Getafe: El conformismo vence a la ambición
Osasuna
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Getafe
Osasuna: Andrés Fernández; Marc Bertrán, Roversio, Miguel Flaño, Damià; Puñal, Nekounam (Timor, 80'), Raúl García; Cejudo, Lamah (Lekic, 65') y Nino.
Getafe: Moyà; Valera, Cata, Alexis, Mané; Lacen, Míchel; Pedro Ríos (Juan Rodríguez, 89'), Diego Castro, Gavilán (Casquero, 73'); Miku (Güiza, 75').
ÁRBITRO: Pérez Lasa, sin complicaciones.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 29 de la Liga BBVA, disputado en el Reyno de Navarra, ante unos 15.000 espectadores.

Fueron los entrenadores de Getafe y Osasuna quienes evitaron hablar ayer a toda costa de Europa, por la distracción o miedo escénico que esa palabra proporciona a sus equipos. Hoy han sido los jugadores los que no han querido desdecir sus palabras por el partido que han disputado sobre el césped del Reyno de Navarra. Pocas alegrías han ofrecido locales y visitantes, en un choque con escasez de fútbol, brillo y vistosidad. A pesar de su acomodo en la clasificación, ambos han dado por bueno el empate ante el miedo de la derrota. Osasuna, quizá por la inercia del anfitrión, ha sido el que más ha empujado, sin fortuna de cara a la portería de un salvador Moyá.

El inicio dejó a las claras lo que sería la tónica general del encuentro: mucha más presencia de las áreas que de peligro y combinación. El juego directo de Osasuna exigía el guion así, y la asociación del Getafe no quería llevar la contraria esta tarde. Cejudo y Lamah fueron los primeros en aparecer por los locales, mientras que los de Luis García dejaban clara su estrategia y su objetivo: no perder la posición, no complicarse la vida y sacar un punto del Reyno. Así, con tranquilidad, hicieron un partido tan correcto como sin excesos. En esta ocasión, ni una contra peligrosa ofrecieron los visitantes. Entre centros al área de los rojillos y combinaciones sin chispa azulonas, asomó la cabeza el incordio de Nino, que no paró.

Osasuna fue quien más lo intentó, colgando balones principalmente. Pero se topó con un gran Moyá

A falta de toque, las faltas se hicieron con el protagonismo. Los locales ya han hecho de esos centros frontales su seña de identidad, con esos cuelgues al área de Puñal tan peligrosos, en busca de la cabeza que sobresale. Hoy, ante la debilidad defensiva del Geta en este tipo de jugadas, ha sobresalido más de una testa, aunque sin acierto. La más clara fue a parar a la frente de Raúl García, que no supo darle la dirección adecuada. Inmediatamente anterior fue de Cata la oportunidad de abrir el marcador al estilo rojillo, en idéntica situación a las faltas botadas por Puñal, pero en este caso por Pedro Ríos. El jerezano, tras varias jornadas sin estar ni convocado, volvía en esta ocasión directo al once titular. No estuvo mal, pero tampoco sobresalió del gris azulón.

Justo antes del descanso Puñal quiso desafiar a su lógica de colgar balones y, ayudado por la pillería de Nino, decidió rasear la falta para dejar al delantero solo ante Moyá, que arregló el fallo defensivo aguantando bien el mano a mano. Así se ponía fin a una primera mitad insulsa en el que el balón parado fue el único protagonista, dando paso a un apetecible intermedio. Tras la reanudación, el Getafe quiso salir algo más estirado, pisando más área rival, pero la intención le duró más bien poco. Exactamente, los cinco minutos que pasaron hasta que Lamah se inventó una genialidad: taconazo de espaldas, con caño incluido, que volvía a dejar a Nino solo ante Moyá. Y este, de nuevo, evitó el gol del menudo rojillo. El guardameta azulón fue un muro infranqueable para Osasuna, que no supo como traspasarlo.

La impresión es que el Getafe fue a Pamplona a por el empate. Y, con seriedad y sin brillo, lo consiguió

El Getafe tuvo su última intentona en una buena combinación entre Miku y Pedro Ríos que el extremo finalizó a la izquierda de Andrés Fernández, casi desaparecido. Quedaba media hora y mucho miedo a perder un punto de oro para seguir sumando hacia la permanencia. Sin el desparpajo de Barrada –en el banquillo, tocado– no se vio chispa azulona; la impresión era que tampoco la buscaba Luis García. Seriedad defensiva, colocación y ni un despiste para amarrar un buen empate en feudo complicado. De ahí se entiende que en la última media hora final solo apareciera Osasuna, algo más estimulado por su afición. Pero tampoco parecía tener muchas ganas de pensar, así que se decidió al juego directo que tan buenos resultados le ha dado.

Con este punto, Osasuna se salva virtualmente y el Getafe lo tiene muy cerca

Saltó al campo el gigantón Lekic y los rojillos ya ni se cortaron: el balón raseado no era su vía. Hasta los saques de banda los colgaron al área, y más de un susto dieron a los azulones. El principal, a falta de dos minutos con un fuerte disparo de Raúl García que, cómo no, desbarató una buena estirada de Moyá. Y así, entre saques de esquina, de banda y balones por los aires se acabó un encuentro que pronto se olvidará. Poco divertimento y mucho oficio para un empate que ninguno puede dar por malo. Con razón evitaban Mendilibar y Luis García la opción de Europa, porque ambos se habrán alegrado de este soso punto que les acerca más la ansiada salvación. Empate a cero con victoria holgada del conformismo frente la ambición.