Zaragoza conquista Getafe para quedarse en Primera

Getafe 0-2 Zaragoza // Los maños rubrican el milagro de la salvación gracias a los goles en la segunda mitad de Apoño, de penalti, y Postiga. El Coliseum, invadido por aficionados blanquiazules, fue una fiesta zaragocista. El Getafe no opuso apenas resistencia, ayudado por la labor de Teixeira Vitienes, que expulsó a tres jugadores locales y uno visitante.

Zaragoza conquista Getafe para quedarse en Primera
Getafe
0 2
Zaragoza
Getafe : Moyá, Arroyo (Pedro Ríos, 72'), Torres, Rafa, Valera, Casquero (Güiza, 77'), Lacén, Pedro León (Álex Pérez, 57'), Sarabia, Barrada y Miku.
Zaragoza: Roberto; Alvarez, Da Silva, Paredes , Abraham; Zuculini (Luis García, 46'), Apoño, Lafita (Barrera, 87'), Edu Oriol (Dujmovic, 63'), Micael y Hélder Postiga.
MARCADOR: 0-1 (min. 56): Apoño, de penalti. 0-2 (min. 91): Postiga, desde fuera del área.
ÁRBITRO: Teixeira Vitienes, expulsó a Sarabia, Miguel Torres y Miku por el Getafe, y a Dujmovic por el Zaragoza.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigésimo octava jornada de la Liga BBVA, disputada en el Coliseum Alfonso Pérez ante unos 17.000 espectadores. Amplia mayoría zaragocista en las gradas.

La esperanza es lo último que se pierde, y el Zaragoza, de tanto remar y remar contra las adversidades, lleva años sin perderla. Tras coquetear con el descenso en los últimos años, salvándose in extremis como la temporada pasada, en esta se ha vuelto a superar. Que los imposibles no existen en esto del fútbol lo demuestra la salvación de un equipo que hace unos meses estaba desahuciado y con el alma en Segunda. Pero precisamente ese alma, que se ha encargado de resucitar Manolo Jiménez, ha hecho que el club aragonés se salve de nuevo en el último suspiro, tras haber permanecido 27 jornadas ligueras en los puestos de descenso. No hace tantas semanas que el Zaragoza veía el espejismo de la permanencia a 12 puntos; hoy, en el punto y final, se ve fuera de la quema, siendo el primer equipo en remontar tamaña desventaja para lograr la salvación.

Es la grandeza del fútbol de lucha, de raza y de ilusión que encarna el equipo maño. Nadie le ha regalado nada –a pesar de las suspicacias– y, cuando nadie daba un duro por ellos, se han levantado heroicamente para hacer el más difícil todavía. Apoyados en una afición que les ha llevado en volandas, jugadores y grada han demostrado lo que venían jornadas avisando: sí se puede. Vaya si se pudo. La fe ciega zaragocista ha movido, más que una montaña, un río de aficionados para invadir Getafe del Aragón blanquiazul y la convicción de oponerse a obstáculos y lógica para permanecer en Primera.

Con 27 jornadas en puestos de descenso, el Zaragoza es el primero en conseguir remontar 12 puntos para salvarse

El Zaragoza es de Primera, lo ha demostrado en un Coliseum que parecía La Romareda y en un partido que pareció de todo menos de fútbol. Como es costumbre en partidos de tanta tensión que dirimen quién se queda y quién se va de la élite, el juego desplegado no invitó a enganchar a los escépticos. El Getafe, a pesar de lo que muchos creían, sí se jugaba algo. No deportivo, pero sí monetario: si su rival descendía, el club azulón recibiría, gracias a un seguro de la Liga, el dinero que el Zaragoza todavía le adeuda del traspaso de Uche. El presidente, Ángel Torres, se encargó de dejárselo claro a sus jugadores durante la semana, instándoles a ganar.

Se noto el aviso del jefe, ya que el Getafe salió con más intensidad que de costumbre últimamente. En un inicio de tanteo sin ocasiones claras, se veía que los azulones no iban a ponérselo fácil al Zaragoza. De hecho, las primeras aproximaciones al área contraria iban más teñidas de azul que de blanquiazul. A los maños se les notaba la tensión, por lo que no llegaban con peligro. Alguna internada por las bandas, un disparo lejano de Apoño y una falta al borde del área que Sarabia lanzó a la barrera fue de lo poco reseñable en ataque hasta el minuto 25. Fue el momento en el que el juez, Teixeira Vitienes, también quiso ser parte del espectáculo.

Teixeria Vitienes empieza su 'festival'

En una falta intrascendente en campo zaragocista, el árbitro se sacó del bolsillo unas tarjetas que cambiarían por completo el partido. A la protesta de Roberto, que salió de su área para recriminar al jugador azulón, el trencilla reaccionó, no se sabe muy bien por qué, amonestando a Sarabia, a lo que el joven e infantil jugador azulón respondió aplaudiendo, lo que le costó la segunda cartulina y la expulsión. Ahí, con el encuentro muy igualado, cambió el rumbo del choque.

El Zaragoza vio la gesta más cerca, adelantó líneas y se soltó más para llegar con algo más de intención a la portería de Moyá. Un remate de Lafita con la cabeza, un disparo desde la frontal de un omnipresente Apoño que hizo estirarse al meta azulón y, sobre todo, un remate prácticamente a bocajarro de Alvárez que se fue desviado por poco, fue lo más cerca que estuvieron los de Manolo Jiménez de adelantarse en el marcador durante el primer tiempo. Antes del intermedio, hubo tiempo para que volviera a ‘relucir’ Teixeira, que no vio un más que posible penalti de Valera sobre Postiga.

Con el partido controlado por la expulsión de Sarabia, el Zaragoza no encontró el gol hasta el minuto 56, cuando Apoño transformó un penalti que valía la salvación

Tras el descanso, el viento soplaba muy a favor del milagro maño, y Jiménez dio un paso al frente, quitando a Zuculini y metiendo a Luis García. Con todo al ataque, tocando y madurando con tranquilidad, la locura llegó en el 55, cuando el árbitro pitó penalti por mano de Torres y, por si ya había hipotecado poco a los getafenses, decidió expulsarle. Por ese momento, ya nadie en el Coliseum podía pensar en otra cosa que no fuera la victoria y permanencia visitante. Apoño, guía y espíritu del milagro, anotó la pena máxima para dejar al Zaragoza en Primera y teñir las gradas de fiesta.

Con el control que le otorgaba el resultado y la doble superioridad numérica, el cuadro maño no supo cerrar el partido, y todavía acabaría sufriendo tras un gol cantado fallado por Güiza. Al jerezano, que acababa de salir, le cayó una falta botada por Barrada en el 81 a los pies, en un remate franco, a escasos tres metros de Roberto, que desperdició tirando por alto. El miedo se apoderó de Zaragoza, y más cuando en la siguiente jugada fuera expulsado Dujmovic por una dura entrada sobre Barrada. Los aragoneses, rozando la gloria y con todo a favor, sentían el temor y los nervios propios del momento.

Sin embargo, el Getafe no asustó más, ayudado, en buena parte, por un Teixeira Vitienes que no concedió tregua ni tres minutos; lo que tardó en volver a sacar otra tarjeta roja, en esta ocasión a Miku. El poco peligro que le podía quedar al Getafe lo dilapidó el verdadero peligro de la noche: un árbitro que, en un partido no muy agresivo, sacó 4 rojas. Solo quedaban 3 minutos y el cielo se abrió para el Zaragoza. Por si quedaba alguien con nervios, Helder Postiga decidió que la angustia se acababa ahí, en el 91, cuando un gran disparo desde fuera del área se coló por encima de Moyá llevando el delirio a la grada. Era el certificado de Primera para un Zaragoza resucitado. Para un milagro de esos en los que ya no se cree. Para el disfrute de una afición diez que invadió Getafe. Para la destensión y las lágrimas. Para demostrar una vez más que los imposibles no existen para la Virgen del Pilar. Y para volver a dejar claro que el Zaragoza tiene más vidas que un gato y, como principal activo, alejado de los que mandan, el tesoro de una hinchada incondicional que ha decidido no bajarse de la élite. Sí se pudo.

Puntuaciones del Getafe