Getafe CF 2011/2012: Vaivenes, poco fútbol y mucho oficio para disfrutar ‘la novena’

8 meses y medio y 38 jornadas después, el balance del equipo azulón es positivo. No puede ser de otra forma habiendo conseguido el objetivo de la temporada, la permanencia, con holgura de partidos y puntos. El nuevo proyecto de Luis García empezó tan mal, lastrado por el tardío cierre de la plantilla y las lesiones, que en la jornada 11, con solo una victoria, tocó fondo en la tabla. Desde entonces, una vuelta con números de Champions sirvió al equipo para poder salvarse tranquilamente a 7 partidos del final y, con ello, tener opción de luchar por puestos europeos en el tramo final de campeonato. No obstante, el último ‘sprint’ ha dejado claro que Europa no motivaba tanto a la plantilla como a la afición: una victoria, dos empates y actitud nula en las siete últimas citas ha sido la despedida del Getafe de su agridulce Liga 2011/2012.

Getafe CF 2011/2012: Vaivenes, poco fútbol y mucho oficio para disfrutar ‘la novena’
Getafe CF 2011/2012: Vaivenes, poco fútbol y mucho oficio para disfrutar 'la novena'.

Hace un año, por estas mismas fechas, el Getafe miraba a un lado y a otro y no podía sino tiritar por el temor al abismo que se cernía a sus espaldas. Tras ganar en la penúltima jornada con excesivo sufrimiento a Osasuna en casa por un 2-0 que le mantenía vivo, el equipo azulón tuvo que ir a jugarse la salvación con la Real Sociedad a Anoeta en el último partido. Era 21 de mayo de 2011 y, como ya tuviera que hacer dos años antes, el Geta se salvó in extremis gracias a un empate a uno. Fue un mes de mayo entre el miedo y la angustia, entre la desesperación y el sufrimiento. Visto en perspectiva, doce meses después, se ha vivido un mayo diametralmente opuesto por las tierras azules del sur de Madrid. En todo: en sufrimiento, en fútbol, en afición, en imagen, en actitud y en emoción.

El Getafe, salvado con excedente de partidos y puntos, termina la temporada, paradójicamente, con una imagen peor que la que cerró hace un año, en la que se sufrió hasta el final. Pero el triste epílogo ofrecido por la plantilla no debe tapar la realidad de una temporada tan irregular como notable en resultado. 12 partidos ganados, 11 empatados y 15 perdidos son el bagaje de un equipo que, si no se llega a dejar ir en las últimas jornadas, podría haber disputado en unos meses la Europa League. No obstante, el enorme mérito conseguido por Luis García y los suyos es haber estado relajados en los 7 encuentros que cerraron el campeonato y, con ello, poder disfrutar de un noveno paseo consecutivo por la élite del fútbol español.

Difícil contexto: arbitrajes, Comité y otros obstáculos

Para poder disfrutar de una nueva temporada en Primera División, este último camino recorrido ha estado repleto de baches: deportivos, institucionales y algunos más externos. En primer lugar, la nueva campaña se iniciaba con una novedad que con el paso del tiempo se convertiría en incertidumbre: la llegada de los nuevos dueños, el grupo inversor dubaití Royal Emirates Group, cuya presencia y dinero parece –y digo parece– que finalmente no entrarán en el club. No en vano, el presidente Ángel Torres todavía no ha dado una versión oficial del asunto.

Otro aspecto que ha marcado este curso que se escapa es la llegada de un cuerpo técnico nuevo, capitaneado por Luis García Plaza, y la tardía confección de una plantilla renovada en 13 jugadores (más la llegada de Alexis en febrero). Tanto se apuró para cerrar el equipo que algunos jugadores, como Pedro León y Rubén Pérez, llegaron con la Liga ya empezada; además de otros como Miku o Sarabia que, por compromisos internacionales, se incorporaron tarde. El nuevo ciclo, con tantas novedades y tan poco tiempo para adaptarse, ha influido en la marcha del equipo, especialmente en una arrancada lenta y floja.

En la temporada también ha tenido su peso de influencia la enfermería, casi nunca vacía. La pretemporada se inició con Ustari, Gavilán y Rafa lesionados, y a lo largo del curso no han parado de caer jugadores. El mejor ejemplo de ello ha sido Pedro León, cuya llegada causó tantas esperanzas como desazón sus continuas caídas y recaídas. Rafa y Gavilán, de cristal, también han tenido protagonismo en los partes médicos; Lopo se fracturó el húmero cuando era titular y, en definitiva, pocos han sido los que no han pasado por la enfermería.

El Getafe ha sido, con 138 tarjetas, el segundo más amonestado de la Liga; tercero en expulsiones, con 9; décimo en faltas cometidas; con 3 penaltis a favor (menos que 12 equipos) y 7 en contra (el quinto que más)

Por último, y a pesar de ser una excusa habitual de aquellos que no saben perder, del arbitraje recibido esta campaña se hace menester hablar. Así como del trato que se la ha dado desde el Comité de Competición al Getafe con algunas de sus decisiones, en las que retiraban tarjetas a jugadores que se enfrentaban al cuadro azulón con la misma facilidad con la que, con las mismas o más razones, denegaban el indulto para futbolistas getafenses. Más allá de decisiones políticas, las estadísticas arbitrales para con el Geta son ilustradoras. Cualquiera que haya seguido este año al equipo sabrá que no destaca por su juego brusco o agresivo. Sin embargo, los madrileños han sido el segundo conjunto más tarjeteado de la Liga, con 138, por detrás del Espanyol, con 140. De ellas, 129 han sido amarillas, ocupando también el segundo puesto tras los ‘periquitos’, y 9 expulsiones, solo superadas por las 10 recibidas por Granada y Zaragoza. El dato resulta más curioso si cabe si se mira el ranking de faltas cometidas: el Geta es el décimo que más ha hecho. 3 penaltis a favor (menos que 12 equipos) y 7 en contra (el quinto que más) son los números que completan una temporada extraña en cuanto a arbitrajes. Todo ello, resultados cuantitativos, sin tener en cuenta los cualitativos, partidos en los que la labor del trencilla ha influido. Sin entrar en detalles de cuáles son, parece claro que, con estos inconvenientes, la trayectoria del equipo no ha sido sencilla.

Nueva Liga, nuevo proyecto y muchas dudas para empezar

La competición comenzó de forma extraña: por la jornada 2, ya que la 1 se tuvo que suspender por la huelga de la AFE. Eso hizo que el Getafe, que según el calendario debía debutar en Santander contra el Racing, lo hiciera frente al Levante en el Coliseum. La primera toma de contacto fue fría, con poco fútbol, una grada semivacía que ha pasado de suponer un problema a ser un mal endémico, y la idea de que el grupo necesitaría tiempo para formarse y conformarse. Dicha idea se reafirmó en una arrancada tan difícil como desesperanzadora: no se consiguió la primera victoria hasta el quinto partido, y para la segunda hubo que esperar al undécimo, al que se llegaba siendo colistas.

Las diez primeras citas fueron, por tanto, un cúmulo de dudas por Getafe. Según pasaban las jornadas, los de Luis García seguían sin sumar lo suficiente, a veces por mala suerte y otras por deméritos, lo que hizo que fueran acrecentándose los nervios y el equipo fuera ganando en desconfianza en su avanzar. Tras el empate en casa ante el Levante (1-1), los azulones visitaron el Bernabéu, donde dieron buena imagen a pesar de caer ante la enorme pegada del Real Madrid (4-2). Todo lo contrario que en los dos siguientes choques, en casa ante el Rayo Vallecano (0-1) y fuera ante el Espanyol (1-0), que le harían llegar a la quinta jornada en descenso. Fue precisamente ante el líder del momento, un gran Betis, en un encuentro que supondría la primera victoria azulona y la primera derrota verdiblanca (1-0). Tres puntos que daban aire al Getafe, pero que tampoco supusieron un gran cambio en sus siguientes compromisos: derrota con polémica en Málaga (3-2), empate a nada ante el Villarreal (0-0) y la Real Sociedad (0-0), sufrida igualada en casa ante Osasuna (2-2) y derrota clara en Valencia (3-1).

El punto de inflexión, una ‘vuelta de Champions’ y alguna gesta

Con este inicio tan triste, el Getafe era el encargado de cerrar la undécima jornada recibiendo al Atlético de Madrid. Llegaban los azulones colistas al encuentro, y salieron de él fuera del descenso y totalmente reforzados. Fue un partido que, sin muchos alardes, tuvo todos los tintes épicos y de raza que permitieron al Geta creer por fin en sí mismo y conformarse como un equipo compacto, duro y con oficio. Más que la victoria final (3-2), fue el modo de conseguirla lo que devolvió la confianza al grupo.

El Atleti se adelantó de penalti en el primer tiempo, una pena máxima que también supuso la expulsión de Lopo. En inferioridad numérica y con el marcador y la inercia en contra, la sensación de la temporada, Barrada, aprovechó el balón parado para levantar al equipo de la depresión. Antes del descanso, empató el choque de libre directo y, tras la reanudación, puso una falta lateral en la cabeza de Míchel, que daba la vuelta a un encuentro tan loco que no acabaría ahí. Cuando ya se cantaba el triunfo balsámico, Domínguez y la suerte quisieron poner las cosas más complicadas y empatar a diez minutos del final. El Geta, en lugar de acusar el mazazo moral y conformarse con un empate con diez jugadores, se volvió a soltar la melena y tiró de casta para anotar el tercero, por mediación de Diego Castro de penalti. Los de Luis García, a falta de un gran juego, sacaron el orgullo en el momento y el lugar indicados. Fueron, más que tres puntos, un gran punto de inflexión que cambió por completo la trayectoria azulona posterior.

Desde ahí, el Getafe fue capaz de cambiar la tristeza por la alegría y firmó, hasta que volviera a encontrarse con los colchoneros en la segunda vuelta, 19 partidos con una puntuación merecedora de Champions League. En esa ‘vuelta’ se consiguieron unos valiosísimos 32 puntos, solo superados por Madrid y Barça. Fue precisamente el equipo de Pep Guardiola el siguiente en levantar la moral de los getafenses. Tras perder ante el Sporting en los últimos minutos (2-1), el Barcelona visitaba el Coliseum invicto y salió de allí con su primera derrota (1-0) en 27 encuentros y 7 meses. Otra gesta que sumar a la página histórica de este Getafe. Luis García dispuso el partido de forma inteligente, dejándole el balón y el campo a los culés, cerrando espacios y esperando su oportunidad. Hicieron tan bien su trabajo los azulones que asfixiaron a los blaugranas en una tela de araña de la que no supieron salir. No faltó la suerte, ya que en la única ocasión del partido para los locales llegó el gol de Valera que valió una victoria histórica.

Con la moral por las nubes, solo faltaba otra racha por romper: no se había ganado fuera de casa en todo el 2011, y se consiguió, doce meses después, en el último encuentro del año. Antes, se perdió en Sevilla (3-0) y se ganó por la mínima al Granada (1-0). Así se llegó a Mallorca (1-2), lugar en el que se derribó el muro de no ganar a domicilio, un año después, gracias un doblete de Barrada. A ello le siguió una dolorosa y polémica eliminación en Copa ante el Málaga, y un mes de enero con mejores resultados fuera que en casa. Se empató ante el Athletic (0-0) y en Zaragoza (1-1), y se ganó en casa del Racing (1-2) y del Levante (1-2).

Febrero pasó sin victorias. Se inició con el recibimiento al Real Madrid (0-1) en un Coliseum helado, y se siguió con la visita a Vallecas, que supuso la máxima expresión del ‘trato arbitrario’ recibido esta temporada. El Rayo Vallecano ganó (2-0) con dos goles en fuera de juego, uno de ellos obra de Michu, al cual le habían retirado la quinta amarilla para que jugara frente a los azulones, y las expulsiones de Míchel y el segundo entrenador. Tras el pésimo partido en Vallecas, se empató ante el Espanyol (1-1) y en Sevilla ante el Betis (1-1), y se perdió claramente ante la pegada del Málaga (1-3) para abrir marzo.

La visita a El Madrigal devendría también en partido histórico. La victoria ante el Villarreal (1-2) supuso el triunfo número 100 del Getafe en Primera División, tras 7 años y medio y 292 encuentros. Para cerrar la sobresaliente ‘vuelta’, el equipo logró tres citas sin perder: victoria ante la Real Sociedad (1-0), empate en Pamplona ante Osasuna (0-0) y gran triunfo sobre el Valencia (3-1). Así se lograron, tras el partido ante el Atlético, 32 puntos en 19 partidos, permitiendo amarrar virtualmente la salvación y, por ende, disfrutar de una situación de máxima relajación en el tramo final de Liga.

Permanencia y desidia en el ‘sprint’ final: Tirando Europa

Restaban nueve partidos para cerrar la temporada y el Geta veía mucho más cerca los puestos europeos que los del descenso. Tras perder claramente en el Calderón (3-0), se consiguió la salvación virtual ganando al Sporting (2-0), lo que sirvió para colocarse rozando puestos europeos, empatando con la séptima posición en la tabla, mejor clasificación de la temporada. Así, relajado, el equipo perdió claramente ante el Barça (4-0). Pero todavía quedaba una bala, y lo demostró en la visita del Sevilla (5-1), la cual supuso el mejor partido del equipo en la temporada y la creencia de que Europa era más que un sueño. De nuevo empatados con el séptimo, a las puertas de competición europea, la afición creía que era más que posible conseguir billete por el viejo continente. El calendario que restaba acompañaba, pero el equipo decidió entonces, con la permanencia matemática, bajar los brazos y pasear su falta de ganas por los campos para cerrar la buena temporada con una imagen lamentable.

Con la permanencia sellada a falta de 7 jornadas, el Geta tenía un buen calendario para 'asaltar' puestos europeos, pero se dejó ir, dando una pésima imagen final

Y es que de las cinco últimas citas solo cabe destacar la paupérrima imagen y la falta de actitud mostradas. Se perdió en Granada (1-0), ante un Mallorca recién salvado (1-3), se empató ante un Racing recién descendido (1-1) y en Bilbao frente a un Athletic repleto de suplentes y con la vista puesta en sus dos finales (0-0). Para la última jornada el Getafe ya había dilapidado sus probables opciones europeas y recibía sin nada en juego a un Zaragoza que se jugaba la vida. Las suspicacias envolvieron la previa y finalmente se cumplió la lógica. Los maños ganaron (0-2) para terminar de obrar el milagro y permanecer en Primera. No faltó, para cerrar, la dosis de polémica arbitral, con cuatro expulsados (tres getafenses) y un penalti en contra.

En definitiva, ha sido una temporada atípica, con un tiovivo de sensaciones, fútbol en pequeñas dosis y un oficio que finalmente ha sabido imprimir Luis García al equipo. Con la poca paciencia que pedía el cuerpo en el triste inicio, el entrenador madrileño ha conformado un buen grupo que se ha salvado del descenso con demasiada calma. Una plantilla en la que han brillado, por encima del resto, un portero salvador como Moyá y la aparición de una promesa que, de seguir así, pronto será algo más: Abdel Barrada. El canterano marroquí ha sido la gran noticia de futuro, junto con el debut en Primera de los jugadores del filial Arroyo, Álex Pérez y Hugo. Un irregular Miku ha sido el pichichi del equipo, con 12 goles. En la defensa, la novedad ha sido el incombustible Valera, convertido en pulmón derecho del Geta. Míchel ha reinado más que ninguno en el eje del centro del campo. Y, cómo no, de obligado cumplimiento es, un año más, destacar al Mariscal de Campo y Capitán General de Defensa: Cata Díaz.

Esas han sido, básicamente, las piedras angulares que han sujetado al conjunto azulón en esta temporada 2011-2012, que se salda con una undécima posición, 47 puntos, 40 goles anotados, 51 encajados y un mal sabor final de boca. El buen año se cerró de la peor forma. Cierto es. Pero no es menos cierto que el equipo, que hace un año se salvó en el último instante y empezó la temporada coqueteando con el descenso, logró la permanencia con siete partidos de rédito. Se ganó el derecho a poder relajarse en la recta final, aunque se sobrepasó en la falta de ganas y, por qué no decirlo, no fue digno de una afición tan reducida como fiel, tan pisoteada como orgullosa. La mala imagen final no debería ensombrecer que el objetivo se cumplió con creces, y gracias a ello se podrá disfrutar por novena campaña consecutiva en la élite del fútbol. Sí, el sueño del Getafe tendrá una novena temporada. Con jeque o sin él, con más o menos dinero, con alguna o ninguna estrella, ahí volverá a colarse entre los colosos ese ‘pequeñín’ tan incómodo para algunos; en Primera División seguirá el Getafe y su maltratada afición, a pesar de unos euros –llenos de orgullo y ceguera– de más, y unos asientos de menos.