Getafe y Osasuna se quedan a medias

Getafe 1-1 Osasuna // Los rojillos, con un jugador menos por la expulsión de Armenteros en el 77, se adelantaron en el marcador con un gol de Kike Sola en el minuto 84. El Getafe, inoperante en la creación de juego y de peligro, empató en la prolongación a través de Diego Castro, que transformó un penalti inexistente. Reparto de puntos que no deja contentos ni a unos ni a otros. (FOTO: EFE)

Getafe y Osasuna se quedan a medias
Getafe
1 1
Osasuna
Getafe: Moyá; Valera, Lopo, Abraham, Mané; Míchel, Xavi Torres, Pedro León (Diego Castro, 62'), Barrada (Gavilán, 74'), Lafita; y Álvaro (Alcácer, 69')
Osasuna: Andrés Fernández; Nano (Marc Bertrán, 67'), Miguel Flaño, Arribas, Damiá; Puñal, Loe, Nino, Cejudo (Oier, 79'), Armenteros; y Kike Sola (Timor, 87').
MARCADOR: 0-1 (min. 84): Kike Sola, en jugada individual. 1-1 (min. 93): Diego Castro, de penalti.
ÁRBITRO: José Antonio Teixeira Vitienes, Amonestó por los locales a Lopo, Míchel, Lafita y Valera; y por los visitantes a Nano y Kike Sola, además de expulsar con roja directa a Armenteros. En el último minuto señaló un penalti inexistante a favor del Getafe.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la decimosexta jornada de la Liga BBVA, disputado en el Coliseum Alfonso Pérez ante unos 8.000 espectadores.

Se relamía Luis García en la previa con la posibilidad de ser equipo de Champions a las seis de la tarde, aunque fuera por unas horas. Ni por unas horas, ni por unos minutos. La realidad es que el Getafe puede darse con un canto en los dientes por contar 24 puntos a estas alturas de la temporada. Observando su juego, ese que el entrenador madrileño califica como de los mejores de la Liga quitando a los tres grandes, es inexplicable la situación en la tabla del conjunto azulón. A pesar de encadenar cinco jornadas sin perder (3 victorias y los dos últimos empates), el Geta es ‘difícil de ver’. Y más en casa, donde se le presupone llevar una iniciativa con la que se atasca. Ha vuelto a quedar patente hoy, en un partido en el que un angustiado Osasuna terminó jugando con un jugador menos y mereciéndose la victoria.

El encuentro siguió el habitual discurrir de los compromisos en el Coliseum, con una primera parte para olvidar y una segunda más emocionante. El arranque mostró un Osasuna intenso y sin miedo de acercarse al área de Moyá. Ni rastro de los nervios propios de su situación en la zona abajo. El Getafe, en cambio, entró frío, como casi siempre. De sus primeros minutos poco más que destacar que tres fueras de juego de Álvaro, mientras los visitantes se estiraban y ponían en aprietos la defensa azulona, con llegadas de Nino, primero, y de Nano, después, que no acertaron con las redes. En el tedioso primer acto, los locales solo se acercaron con alguna jugada a balón parado hasta que, justo cuando llegaba el descanso, apareció la mejor ocasión del partido. En la última jugada antes del intermedio, Álvaro demostró que la cualidad que mejor le define es su falta de gol, perdonando un mano a mano clarísimo con Andrés Fernández.

Esa sensación de perdón gobernó el ambiente hasta que en el segundo tiempo empezó a encenderse el partido. Parecía que el Getafe salía más enchufado, pero fue un espejismo en la desesperación general azulona ante la falta de creación, elaboración, juego y peligro. Los mediocentros azulones, pésimos, se encerraban en su propio laberinto y el equipo no carburaba. Osasuna, que cada vez se sentía más a gusto, aprovechó el cortocircuito local para volver a probar por mediación de Nino a Moyá, el mejor getafense. Con el paso de los minutos y la entrada en escena de Teixeira Vitienes, los nervios y la tensión llegaron al Coliseum.

Más cómodos los de Mendilibar ante el desacierto azulón, el mayor peligro fue visitante. O del árbitro, que en el ecuador del segundo acto apareció para encender a unos y otros. Los que empezó con decisiones y amarillas discutidas y siguió con la expulsión de Armenteros por una dura entrada a Valera, lo remató con un penalti inexistente en el último minuto que salvó un punto para el Getafe. Pero antes, con los locales intentando imponer la lógica de la superioridad, apareció Kike Sola para sacarse un gol de la chistera con el que poner en orden el partido. Osasuna, a pesar de jugar con uno menos, lo merecía más que un Getafe pírrico.

Restaban algo más de cinco minutos para el final, suficientes para que los azulones no fueran capaces de poner en riesgo la victoria rojilla, hasta que en la prolongación apareció el silbato del colegiado para igualar. Un centro atrás por banda derecha de Valera acabó en la espalda de Oier, donde Teixeira vio una mano que permitió a los de Luis García empatar por medio de Diego Castro. No hizo justicia ni la decisión ni la resolución. Pero esto es fútbol, y Osasuna, que ya se veía ganador, se va con la sensación del perdedor con un punto que no le saca de pobre. Enfrente, el Getafe sigue sin perder, pero despide el año en el Coliseum con su atonía característica. Sin Champions, sin fútbol.

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