El Málaga desinfla al Getafe a base de golazos
03/03/2012 - 21:37.Los de Pellegrini se llevan la victoria del Coliseum con tres soberbios disparos desde fuera del área. El Getafe se adelantó por medio de Diego Castro en un primer tiempo en el que perdonó al Málaga, gris, al que tuvo a su merced. Tras el descanso todo cambió y los malagueños firmaron una remontada con zarpazos de Eliseu, Toulalan y Cazorla. El francés, descomunal, dirigió a su equipo hacia la Champions. Excesivo castigo para los azulones, que suman cinco partidos sin ganar.
Que el Getafe le tenía ganas al Málaga no sólo ha sido el lema azulón de la semana, sino la realidad del encuentro de esta tarde en el Coliseum. Especialmente en los primeros cuarenta y cinco minutos, en los que los de Luis García han jugado y bailado con un Málaga de mero espectador, que poco ha podido o sabido hacer ante el torrente de fútbol y ocasiones de los locales. A pesar de que la primera llegada al área rival fue para los visitantes, nada más empezar, la realidad es que el primer acto fue del todo azul. Tanto que su renta al descanso, gracias a Diego Castro –y esencialmente a Valera–, fue tan merecida como exigua atendiendo a los méritos de unos y otros. No obstante, el partido se encontraría con otra realidad, mucho más malacitana, tras el intermedio. Tanto como para pinchar el globo azulón que el Geta se había ido encargando de hinchar con su buen partido, sobre todo en ataque. Un choque con dos partes muy diferenciadas en el que ganó quien rio el último.
Apenas dos minutos tardó el Getafe en avisar a sus visitantes. Ritmo vivo, precisión, toque y presión fueron las armas azulonas, que los malagueños no supieron contener. La fluidez en ataque que otros días le faltó al equipo de Luis García, en esta ocasión se apoderó de su rival para azotarle una y otra vez en forma de llegadas al área de Caballero. El que mandó en esta primera parte fue el timón de Lacen, desatascador y distribuidor local. Apoyado por la calidad de Castro y los pulmones de Valera, el Geta llegaba a tierras foráneas por uno y otro flanco. Parecía que cuando el Málaga miraba para la derecha, el Getafe subía por la izquierda, y viceversa. Antes de ser capaz de batir a Caballero, Miku ya había gozado de tres buenas ocasiones. Su compatriota Rondón no quiso ser menos y tuvo también dos oportunidades que se encontraron con Moyá. A pesar del venezolano, el balón era getafense. Y el dominio. Y el peligro.
Casi todo era azulón, salvo el gol, que de tanto intentarlo no llegaba. Se hizo esperar hasta el filo del descanso, cuando en el minuto 42 el pulmón derecho del Geta, Valera, se recorrió la banda internándose en el área y, con un pase de la muerte, cedió atrás para la llegada de Diego Castro, que ya no perdonó a Willy. Los dos mejores del partido hasta el momento desnivelaban el marcador. Los locales se llevaban al descanso una merecida victoria momentánea, aunque quizás la renta no fuera del todo justa. Sin embargo, los madrileños no supieron materializar su dominio en más goles y dejaron vivo a un Málaga en el que lo mejor era el resultado. Más tarde se arrepentirían de no haber aprovechado su momento.
Pellegrini sabía que no iban en el camino correcto y cambió en el descanso a Recio e Isco por Joaquín y Eliseu. Su equipo reaccionó y el viento sopló del sur en el segundo acto. Antes de eso, Güiza dio el último susto a Caballero, estrellando una vaselina en el larguero. En ese momento el Getafe triplicaba en tiros a puerta al Málaga (12 por 4). Y en ese momento cambió el aire del partido. El más bajito, Seba Fernández, avisó de lo que estaba por venir, rematando de cabeza solo en el área. Pero no era el área el terreno propicio del cuadro malaguista. Lejos de suponer un defecto, los visitantes hicieron de ello una virtud. Un festival de tiros desde fuera del área, en concreto tres, fueron los necesarios para que el Málaga demostrara que no hace falta pisar las áreas para ganar.
El primero en mostrar el camino fue Eliseu, que desde el pico izquierdo de la citada área recortó hacia dentro para conectar un derechazo –su pierna mala– que se colaría por la escuadra izquierda de Moyá. La misma escuadra por la que 25 minutos después, en el 82, entraría un potente disparo del centro de operaciones malaguista, Toulalan, que redondeó su espectacular actuación con el gol del triunfo para los suyos. Defendió, atacó, goleó y ganó. No se le puede pedir más al francés. Soberbio.
El Getafe, entre tanto, acusó los goles progresivamente. El primero le hizo daño en la proporción que suponía una injusticia para sus méritos. Hasta el segundo lo intentó, pero dio muestras evidentes de que la frescura del primer tiempo había dejado paso al cansancio y la falta de ideas. Y tras el 2-1, restando ocho minutos para el final, se olvidó del césped para colgar balones a la olla, con más esperanza que convencimiento. En una de esas tuvo el empate Pedro León, que volvió tras más de un mes de ausencia. No acertó y el Geta se iba desinflando como si de un globo de tratara. Poco a poco se iba dejando el aire que había cogido con su gran partido, especialmente en la primera mitad. No lo aprovechó, no mató a su rival y fue este quien le acabó matando en el descuento con un espectacular gol de Cazorla, que vio a Moyá adelantado y le sorprendió desde 45 metros. Suponía la puntilla, exagerada, para un Getafe que lo tuvo más cerca que un Málaga que le ganó de lejos. Suben a Champions los del sur, bajan un escalón más los del centro, acercándose peligrosamente al descenso tras cinco partidos consecutivos sin ganar.
