El Málaga da primero en Getafe
Un tanto de Juanmi al final, aprovechando un fallo de la defensa local, desnivela la eliminatoria a favor de los malagueños. Encuentro aburrido en el que ni unos ni otros merecieron la victoria. Demasiado castigo para un Getafe que tendrá que ir a Málaga a ganar si quiere seguir en la Copa.
Que el sistema de esta Copa del Rey a doble partido no es muy atractivo es algo reconocido mayoritariamente. Para aquellos que todavía no entienden el motivo de dicho razonamiento, un claro ejemplo es el partido de esta noche en el Coliseum. Una eliminatoria de dieciseisavos de final, aun enfrentando a dos primeras, queda deslucida si se tiene que tiene que jugar a ida y vuelta. La ida, de este modo, carece de emoción, como se ha podido comprobar en Getafe. Ni el equipo local ni el ambicioso Málaga han dado razones para creer en este sistema de competición.
Ambos conjuntos han salido al terreno de juego como si de un mero trámite se tratara, y poco o nada han enseñado de ese sufrimiento, ese atractivo y ese sentimiento de imprevisibilidad que debería dar lustre al “torneo del KO”. El partido ha carecido de alternativas, de juego y hasta de ganas. Visto lo mostrado sobre el césped, parecía evidente que tanto Luis García como Pellegrini firmaban el empate sin goles si ocurría con la ausencia de incidentes ni problemas de enfermería. Así han saltado al terreno de juego Getafe y Málaga contemplativos y a esperar que corra el tiempo.
En medio del tedio, si alguno de los dos equipos por lo menos lo intentó, ese fue el Getafe. De los azulones fueron los únicos acercamientos al área contraria en los primeros cuarenta y cinco minutos, en los que el Málaga no puso demasiado empeño en probar a Codina, que no tuvo apenas trabajo. Los locales, en cambio, comenzaron el partido con intención de incomodar a Caballero, que no pudo hacer nada para evitar que Miku, en el minuto 2, anotara gol rematando a placer un pase de Sarabia. El problema para los getafenses es que el centrocampista madrileño estaba en fuera de juego cuando recibió el balón de Colunga, y por tanto, la jugada quedó invalidada. A pesar del polémico arbitraje de Undiano, en esta jugada acertó.
El resto de la primera parte transcurrió entre tímidas llegadas del Getafe que, o bien atajaba Caballero, o bien se marchaban desviadas. El Málaga, en cambio, buscaba –poco– sin encontrar a Codina. Al término del primer acto, el protagonista en la retirada de los equipos fue el trío arbitral, muy criticado por la afición local. A la vuelta de vestuarios, el choque siguió con la tónica habitual del primer tiempo. El Getafe mirando sin mucho acierto al área rival y el Málaga conforme. Miku tuvo la ocasión más clara y falló ante Caballero antes de que el Málaga, gracias a Juanmi, conociera el área rival. Fue a falta de diez minutos, con un tiro cruzado que se marchó desviado. Cinco minutos después el que fallaría sería Cata Díaz para que el mismo Juanmi lo aprovechara en el segundo palo. En primera instancia, su disparo lo repelió el portero getafense, pero su rechace lo aprovechó el canterano malagueño para adelantar a su equipo en el partido y la eliminatoria. El chaval tiene un idilio con el Coliseum, estadio en el que hace casi un año ya marcara para convertirse en el jugador del Málaga más joven en hacerlo. Con su tanto, desniveló un encuentro que por méritos y deméritos no debería haberse llevado el Málaga. Pero el éxito en el fútbol radica en meter la pelota entre los tres palos, algo que no consiguió el Getafe y sí Juanmi, que marcó y dejó helada una de las pocas ilusiones que quedaban a salvo en Getafe: la Copa que tantas alegrías ha dado. El primer sorbo es para el Málaga.




