La casualidad del gol en Granada

El Granada jugó de nuevo sin encontrar su identidad. La falta de juego llegó a desesperar a algunos integrantes de la plantilla y los nervios se apoderaron de los presentes hasta que Floro Flores firmó el empate. El Deportivo se tuvo que ir de Los Cármenes con los tres puntos ya que Gil Manzano no consideró gol un disparo de Pizzi que botó dentro de la portería.

La casualidad del gol en Granada
Mainz y Riki en Los Cármenes. Foto: La Vanguardia

El Granada volvió a pecar de falta de identidad ante un Deportivo que tampoco estuvo para celebrar ninguna fiesta. El partido acabó en empate pero la verdad es que fue por casualidad, ya que las ocasiones de gol no fueron las protagonistas del encuentro. El segundo partido en Los Cármenes en lo que llevamos de liga estuvo marcado por el calor y la poca entrada que se presentó. 16.000 espectadores, una de las asistencias más bajas desde que los andaluces están en Primera división.

 
La otra 'curiosidad' del encuentro, si se puede llamar así, fue la protesta del sector más radical del estadio nazarí ante la prensa local granadina, debido a las críticas y las informaciones que se han publicado sobre una actividad no muy limpia que digamos. De todos modos aquí estamos para hablar de fútbol y se le va a dar menos protagonismo del que ellos desearían. Ni representan a la institución ni a sus aficionados.
 
El partido comenzó con un Granada marcando los tiempos, jugando el esférico y buscando a los de arriba, pero el movimiento resultaba espeso y los balones no llegaban hasta la portería de Aranzubía. Volvió el capitán y líder de la zaga rojiblanca. Seguro que a Mainz le hubiese gustado regresar en otro contexto, pero la falta de juego a veces se paga. El central madrileño no se entendió con Toño en una cesión y la torpeza de ambos combinada con la astucia de Oliveira generaron el tanto del Deportivo. El portugués acababa de salir al campo sustituyendo al lesionado Riki y se tropezó con un buen regalo de bienvenida.
 
Los gallegos se encontraron con un terreno ganado sin haber hecho grandes esfuerzos. El Granada volvió del descanso con la sensación de ir injustamente por debajo en el marcador e intento remediarlo subiendo la presión y separando sus líneas, aunque no lograba pisar el área rival con verdadero peligro. La suerte no se puso de la parte local -o sí, según como se quiera mirar-. Pizzi recibió un balón en profundidad y estrelló un zapatazo en el larguero de Toño. El balón botó pasada la línea de cal y el tanto debió subir al marcador en el que hubiese supuesto el 0-2.
 
Ansiedad e impaciencia
 
El equipo se contaminó de la inquietud de la grada y la alarma saltó cuando el plantel se vio contra las cuerdas y sin ganar una jornada más. Siqueira fue uno de los que demostró síntomas de ansiedad y se pudo ver al brasileño nervioso, encarándose con los rivales e intentando llegar sin medio posible a la portería contraria. Cosas que ni se podían imaginar la pasada campaña de un jugador que se lo rifaban algunos de los grandes y que parece que no está del todo cómodo.
 
El alivio llegó cuando Floro Flores puso el empate en el electrónico, aunque pareció casi de casualidad. El italiano recibió un pase desde la banda de Jaime Romero y tras un control orientado que le permitió zafarse de su rival, batió a Aranzubía. Hasta cinco veces cayó el ariete en fuera de juego hasta que consiguió ver portería y estrenarse esta temporada con su nuevo equipo.
 
Los elegidos
 
Hay una serie de jugadores que se salvan con creces. Es un grupo reducido, pero rozan el notable. Orellana demuestra cada día que necesita asociados para crear fútbol de imaginación. Tiene libertad de movimientos y una amplia visión de juego. La pena es que le falta alguien al lado. 
 
Esa persona podría ser Brahimi. El francés salió en la segunda parte sustituyendo a El Arabi y encandiló al público de Los Cármenes. Descarado a la hora de encarar y sensato a la hora de elaborar, parece la pieza que falta en un puzzle en construcción. Además, cuenta con el enamoramiento de Anquela.
 
El último que da la nota de corte es Nyom. Todos, hasta el menos entendido, puede descubrir su falta de armonía con el balón en los pies. Lo que nadie puede discutir es que el francés es el jugador más en forma de la plantilla del Granada y que sus incisiones en ataque aportan un plus que, seguramente, será importante cuando cada pieza encaje es su sitio.