Sueños de canteranos

VAVEL os presenta en exclusiva un reportaje sobre los jóvenes canteranos del Girona FC. Una aproximación a los de Pau Hidalgo desde la perspectiva de los sueños juveniles.

Sueños de canteranos
imagen del equipo con Pau Hidalgo. | Foto: Mireia Morais.

Con puntualidad inglesa, la sesión de entrenamiento del filial del Girona empezaba a las ocho de la noche con el objetivo de preparar el próximo partido. Empatados a 28 con el quinto, tenían delante el objetivo de mantenerse firmes, la necesidad de seguir creciendo y trabajando para volver a la zona aventajada de la tabla clasificatoria que hace tan solo unos días estaban.   

El olor a invierno y el frío viento acompañaban a los jóvenes canteranos durante el trabajo. No obstante, las futuras promesas con el balón a sus pies sienten calor y pasión. Aunque salir, jugar, marcar y ganar sea la base del éxito futbolístico de muchos hay algo aún más importante: la filosofía del vestuario. Sin embargo, muchos presumen y pocos entienden.

La necesidad de establecer un buen ambiente en el vestuario es algo de extrema necesidad. Se debe fomentar que los jugadores sean la parte más importante del equipo sin ser avaricioso y evitar romper el saco. Equilibrarse y trabajar con humildad ese partido que nos impulse al esperado debut en el primer equipo. Trabajar paso a paso ya que el triunfo sabe mejor sin el precipicio de la inexperiencia ni la niebla del éxito.

Pau Hidalgo, el técnico del juvenil del Girona, tiene clara su filosofía y mantiene con firmeza su convicción. Con pequeños gestos demuestra su gran empatía  y parte de esa complicidad ya se percibe en los primeros minutos de la sesión. Salen los jugadores del vestuario y encaja la mano uno a uno antes de pisar el césped de Torres de Palau. Sin prisa pero sin tiempo que perder, sólo en su justa medida. Tranquilidad, responsabilidad, confianza, colaboración, seguridad y con la certeza que el que algo quiere algo le cuesta, silbato de inicio de sesión.

Una vez sobre el terreno de juego es momento de escuchar el míster. Sus palabras suenan a música celestial y los jugadores atienden como buenos aprendices, silencio que el técnico valora la última jornada. Una charla que permite evitar errores y mejorar los aciertos.

Los primeros minutos lo dedican a ejercicios suaves que permiten activar a los jóvenes para más tarde tocar el esférico. A medida que avanzan los minutos los ejercicios son más exigentes llegando a la parte táctica. Una base necesaria para desarrollar con superación la carrera del futbolista. Silbato de fin de jornada. Vestuario, ducha y a seguir soñando. La lucha insaciable para lograr los deseos. La ilusión de la juventud mezclada con la sabiduría de la experiencia. La perseverancia de quien quiere llegar al olimpo llamado primer equipo.

  

A la misma hora, en otra ciudad y otro terreno de juego futuras promesas del balón empiezan la sesión de entrenamiento. Los chicos del filial del Barça se entrenan en un contexto distinto, bajo otras directrices y presiones. Aunque los ejercicios, la táctica, las normas, los discursos y la preparación de los partidos sean similares y se termine la sesión con vestuario, ducha y a seguir soñando,  la diferencia entre gerundenses y barceloneses es evidente. Ajenos a la diferencia, ambos comparten pasión y unos mismos objetivos y juntos buscan formar parte del libro de los records del fútbol ampliando su historia.

     

Para los jóvenes canteranos azulgranas la perfección desarrollada en el primer equipo actúa como referencia pero también como presión. Es un camino de rosas con espinas en algunos tramos ya que no vale mejorar, no es suficiente con ser bueno, sólo los mejores llegan y el mejor triunfa. Por su parte, el buen momento firmado por el primer equipo del Girona fortalece el sueño de los jóvenes de Hidalgo y al mismo tiempo les sirve de guía ejemplar para ver que con perseverancia se logran resultados. Aunque sean palabras de un mismo libro pertenecen a capítulos distintos y la distancia entre ambos sigue siendo considerable. Sin embargo, para formar parte de un principado es de exigencia ser príncipe pero no por serlo tienes billete hacia el triunfo. Cierto es que formarte en la “Masia” simboliza mucho pero significar no es sinónimo de ser el mejor ni la cantera azulgrana sinónimo de éxito. Uno de los actos más difíciles es decidir cuándo abandonar y cuándo esforzarse más ya que si no hay un espíritu luchador no hay acceso.  

¿Quiénes conseguirán un hueco en el mundo del fútbol profesional? ¿Se debe luchar ante la incertidumbre? ¿Es necesario apostar sin nada que perder? ¿Menos es más? Unas preguntas que buscan una respuesta, una réplica que sólo el futuro es capaz de responder. Solo una certeza, ningún soñador es pequeño y ningún sueño es demasiado grande. La noche es larga y los sueños para quiénes quieran soñar.