Furia blanquiazul

El Hércules consigue una remontada épica contra el Barça b tras jugar 70 minutos con uno menos. Los de Mandiá voltearon el marcador gracias a los goles de Michel y Samuel. El Barcelona b se había adelantado gracias a un gol de Deulofeu.

Furia blanquiazul
HÉRCULES
2
1
BARCELONA B
HÉRCULES: FALCÓN- JUANRA- PEÑA- SAMUEL- MORA-A.AGUILAR-D.RIVAS-CALLEJÓN(ESCASSI)-CALVO(SANCHÓN)MICHEL-SARDINERO(S.DÍAZ)
BARCELONA B: MIÑO-MONTOYA-BARTRA-GOMEZ-PLANAS-KIKO( CUENCA)RAFINHA-DOS SANTOS-S.ROBERTO(RIVEROLA)DEFOULEU(TELLO)-RODRI
MARCADOR: :0-1 Defouleu, 1-1 Michel, 2-1 Samuel
ÁRBITRO: De Burgos Bengoetxea (colegio vasco). Expulsó a Diego Rivas por doble amarila, amonestó a: Peña, Rafinha, Montoya. También expulsó al preparador de porteros del Hércules
INCIDENCIAS: JOSÉ RICO PEREZ. 9.234 espectadores presenciaron el encuentro.

Avisaba Mandiá allá por agosto “queremos un equipo de guerreros y que los rivales no vean como kamikazes”.  Ayer se vio una mueca de todo eso, quizás kamikaces no encontremos, al menos sobre el césped del estadio, pero lo que sí es seguro es que el equipo está plagado de guerreros.  El Hércules consiguió ayer mucho más que tres puntos, la semana convulsa sufrida por toda la sociedad herculana quedaba a un segundo escenario. La afición protestó en el descanso contra Ortiz y los suyos, pero mientras rodaba el balón la comunión entre grada y equipo fue sublime. Mucha culpa de aquello tuvo el colegiado del encuentro Burgos Bengoetxea, un tipo con un curioso criterio a la hora de medir para unos y otros. A los 20 minutos del encuentro expulsaba a Diego Rivas por doble amarilla al tocar un balón con la mano, la justa amonestación dejó de serlo al haberle mostrado un par de minutos antes la primera amarilla en un partido de guante blanco hasta ese momento. Poco después de aquello se tragó una más que justa expulsión al portero del Barça, Miño, el guardameta derribó a Callejón fuera del área cuando este se plantaba solo delante de él. El colegiado, ante el estupor de todos, mostró cartulina amarilla convirtiendo su decisión en una ofensa aberrante hacía una grada que despertaría en ese momento.

Desde aquellos momento el Hércules se sintió llevado en volandas por su afición, la grada empujaba cuando algunos de sus futbolistas no llegaba a un balón dividido o para tapar las incisivas acciones de Deulofeu o Rafinha Alcantara. Estos dos futbolistas son capaces de desactivar cualquier defensa rival con paredes imposibles o diabluras dentro del área. En una de esas diabluras llegó el primer gol del conjunto catalán. Un fallo de Michel llegó hasta Deulofeu que no perdonó en la frontal, era el 0-1 (m.50) y quedaba un mundo por delante.

Juan Carlos Mandiá, que al inicio del segundo tiempo retiraba a Callejón por Escassi, permanecía en la duda de cuál sería su siguiente movimiento en el tablero y alguno había que realizar. El Barça acosaba al Hércules, fatigado, pero con muy mala puntería. Rafinha movía a su equipo de un costado a otro, entre esas recordamos que Kiko Femenía se encontraba en la hierba. El de Sanets pasó buen rato desapercibido, puede que la nostalgia blanquiazul le embriagara por momentos, hasta que dos internadas peligrosas recordaron a la grada el por qué el Barça se fijó en el joven extremo. Minutos después Eusebio lo retiraría del campo. Curiosa la fijación del técnico azulgrana, que minutos después retiraría a Deulofeu para alegría de Juanra, en sacrificar a los activos emergentes.

La alegría hercuana comenzó a crecer cuando tan sólo un minuto después del gol azulgrana, Carlos Calvo en una esplendida carrera se internó en la banda y cedió a Michel para que firmara el empate 1-1 (m.51). Los guerreros tenían fe y la grada incentivaba ese sentimiento.

Minutos más tarde el partido se convertía en un monólogo del Barça tocando en la frontal herculana, el colegiado no dudaba en señalar ninguna acción, fuese de la índole que fuese, en contra del Hércules. Dos Santos apuntó estuvo de romper el palo de un tremendo chut a la madera tras una de esas acciones señalizadas a favor de los catalanes.

Pero lo mejor estaba por llegar, el premio a los nervios de toda la semana, a la valentía de Sergio Fernandez, a la ilusión de los que se han ido… a la injusta actuación arbitral del partido. Felipe Sanchón, que había sustituido a Calvo, aprovechó un despiste de los jóvenes jugadores rivales para sacar una falta de forma pilla y ceder a Michel, los jugadores del Barçca no llegaban a tapar al media punta valenciano que mandaba un centro al segundo palo buscando una figura suspendida en el aire. Era Samuel, el central herculano remató el esférico al fondo de las mallas (2-0 m 71”). El estadio eclosionó, la onda expansiva abordo todos los rincones del Rico Pérez, los guerreros le pegaban la vuelta al partido. Pese a quedar tiempo por delante el Hércules continuo mostrando valentía fijando la vista en la portería de Miño y a punto estuvo de conseguir el tercero por medio de Sanchón, pero el guardameta despejó hábilmente el balón a córner.

No fue el mejor partido del Hércules hasta la fecha, aunque tras todo lo acontecido los últimos días el equipo agradecerá la victoria más allá de los tres puntos. La afición y plantilla parecen ir de la mano de nuevo, la comunión es perfecta y parece ir a más.