Hércules CF 2011/2012: un año irregular con final agridulce

La temporada 2011/2012 del Hércules fue una campaña de transición y de muchos cambios. El difícil verano que vivió la institución condicionó en gran parte el devenir del equipo. La inestabilidad institucional también tuvo su nota negativa con la marcha de Palacio y su equipo. El equipo se mantuvo durante todo el año entre los seis primeros, aunque lo hizo con muchas dudas y sin un delantero referencia en muchos partidos. El playoff devolvió la ilusión al aficionado herculano, pero el equipo no dio la talla y el sueño del ascenso acabó con un final más agrio que dulce.

Hércules CF 2011/2012: un año irregular con final agridulce
Hércules CF 2011/2012: un año irregular con final agridulce

Dicen que lo que mal empieza, mal acaba. El año del Hércules fue más o menos así. Problemas extradeportivos a parte, el equipo blanquiazul nunca dio sensación de solidez pese a que se mantuvo durante toda la temporada entre los seis primeros de la clasificación. La falta de un nueve referencia, las continuas lesiones de gente importante y las dudas de la afición con el míster Juan Carlos Mandiá -quien recalaba en el Hércules por tercera vez-, marcaron un año muy irregular en el que la clasificación para el playoff fue un premio demasiado grande para un equipo construido con alfileres en verano. 

Sergio Fernández, capitán de un proyecto ilusionante pero titubeante

Sergio Fernández, el hijo pródigo de la parroquia herculana, volvía a Alicante para capitanear un proyecto cuya firma se basaba en el trabajo, la convicción y la ilusión. El ex jugador tenía ante sí uno de los mayores retos de su vida tras su paso por Murcia. En sus manos estaba la construcción de un equipo capacitado para competir con los grandes de Segunda, aunque sobre el papel la permanencia fuera el principal objetivo. Sergio llegó y en poco tiempo se puso a trabajar y a confeccionar la plantilla junto al secretario técnico de la entidad, Carmelo del Pozo. En un plazo de apenas un mes y medio, y pese a que el club estaba inmerso en un proceso concursal, el leonés diseñó un equipo con mimbres para al menos no pasar inadvertido en la categoría. La única pega fue la no contratación de un tercer delantero ante el dudoso estado de forma de Aganzo. 

En cuanto a la parte institucional, Perfecto Palacio y su equipo de colaboradores con Miguel Quintanilla y Juanjo Huerga a la cabeza, se convertían en el nuevo equipo directivo del Hércules. Se trataba de un nuevo gobierno recomendado por Enrique Ortiz, cuya intención era pasar por el Hércules para reconvertir la delicada situación económica y sentar las bases profesionales de una buena organización. Su lema era claro: "economía de guerra". Un plan económico y social que pretendía dar un lavado de cara a todo el club y que se ajustaba a la realidad social del momento. A corto y medio plazo, estos nuevos directivos querían hacer del Hércules un club autogestionable que supiera aprovechar sus activos.

Sin embargo, las buenas intenciones de este grupo de empresarios alicantinos quedó truncada en septiembre cuando el propio Enrique Ortiz, que había desaparecido de la escena pública tras sus problemas con la justicia, volvió de nuevo a tomar las riendas del club. Este regreso inesperado de Enrique provocó una especie de "guerra civil" entre los nuevos directivos y el propio Enrique Ortiz que terminó con la renuncia en el cargo de todo el equipo al completo de Perfecto Palacio. 

Pese a todo...el Hércules hace un buen arranque

Los líos institucionales que se vivieron en las oficinas de la calle Foguerer Romeu Zarandieta a punto estuvieron de salpicar al apartado deportivo. Juan Carlos Mandiá y Sergio Fernández amagaron con abandonar también el barco si no se cumplían unos requisitos mínimos. Finalmente, Sergio y Mandiá decidieron seguir y el equipo comenzó la liga con un arranque espectacular que le llevó a situarse líder durante las primeras jornadas. Tres victorias seguidas ante Villareal B, Cartagena y Deportivo de la Coruña dieron tranquilidad a los aficionados alicantinos. El Hércules tan sólo cedió una derrota (0-1 ante el Recreativo de Huelva) y un empate (1 a 1 ante el Sabadell) hasta la jornada 12 del campeonato. 

Con un fútbol poco vistoso pero muy efectivo, el Hércules se colocaba al frente de la Segunda División. Todo ello sin contar en muchos partidos con un delantero referencia en ataque. Míchel Herrero, uno de los nuevos fichajes para este curso, se convirtió sin quererlo en un ariete improvisado para Mandiá. Fue su futbolista más empleado. La posición natural de Míchel era la de mediapunta, pero las contantes molestias de un Aganzo que llegó a Alicante en horas muy bajas, y la poca fiabilidad que Urko Vera le transmitía a Mandiá, hizo que el valenciano fuera uno de los hombres estrella del equipo alicantino, hasta el punto de ser por aquellos momentos el máximo realizador de la plantilla. 

Mala racha de resultados. Empiezan las dudas

Todo parecía marchar bien. Muchos ya veíamos al Hércules como un serio aspirante al ascenso. Sin embargo, el equipo alicantino encadenó una mala racha de resultados, con un total de ocho derrotas, dos empates y tan sólo tres victorias. El juego efectivo blanquiazul se había diluido y también el liderato. El Hércules ya no era tan solido como en los primeros partidos y la defensa alicantina cometía cada vez más errores. Por si fuera poco, Aganzo seguía sin estar fino del todo y encadenaba una lesión tras otra.

Míchel Herrero, Ismael Falcón, Urko Vera y Carlos Calvo fueron los jugadores más destacados durante este periodo en el desierto, por donde el Hércules tiró por tierra la ventaja que llevaba con algunos equipos como Deportivo de la Coruña o Celta de Vigo, que por aquellos primeros meses sufrían más de la cuenta para estar arriba. De pronto, las alabanzas a ese juego práctico del Hércules se fueron tornando en una serie de críticas que cada vez adquirían más fuerza. Especialmente duro fue el sector que pedía a Mandiá la necesidad de apostar más por el único delantero nato que tenía en sus filas: Urko Vera

Huelva, punto de inflexión 

Los alicantinos tocaron fondo ante el Recreativo de Huelva. La actitud de determinados jugadores como Tiago Gomes -muy señalado por la afición tras saberse que podría marcharse- fue lo más destacado durante esta fase del campeonato. Aquella derrota marcó un antes y un después en el equipo. Unas semanas después de la debacle de Huelva, la plantilla del Hércules llegó incluso a señalar a la prensa alicantina por medio de su capitán Paco Peña. Los jugadores alicantinos consideraron que los medios locales no habían sido demasiado justos con el trato hacia el equipo. 

Aquel incidente dejaba claro que la conexión entre equipo y el entorno no era la más adecuada para conseguir un ascenso. Aún así, al Hércules todavía le quedaban paridos para mejorar sus números. No en vano, el equipo seguía arriba a pesar de todas las dificultades. Las dos victorias seguidas ante Barcelona B y Sabadell sirvieron como anestesia para el dolor y dejaron patente que esta plantilla todavía tenía mucho que decir. 

Goleadas para crecer. Gilvan llegó y mejoró al equipo

Tras las dos victorias seguidas, el Hércules volvió a caer derrotado. Los alicantinos perdieron ante el Alcorcón en una de las canchas más difíciles por las que ha pasado el conjunto levantino durante la temporada. Pero esa derrota quedó en mera anécdota. A partir de este partido, el Hércules se quitó los miedos y se puso el mono de trabajo. Mandiá recuperó efectivos para el asalto final y también sumó otros nuevos. Por un lado Aganzo, el madrileño dejó atrás sus molestias y se recuperó a tiempo. Su gol ante el eterno rival era una muestra inequívoca de que había vuelto. Por otro lado, Gilvan. El brasileño aportó frescura y movilidad por las bandas al juego blanquiazul y en apenas unos partidos demostró su enorme calidad a base de regates, pases y también goles. 

Sí, el Hércules goleaba y también se gustaba. Guadalajara, Murcia, Girona y Elche sufrieron en sus carnes el "boom goleador" del conjunto de Mandiá. Esas victorias, unida al importante triunfo ante el Celta, revalorizaron el juego y las opciones del Hércules para el ascenso. El Deportivo quedaba muy lejos y más tras la abultada derrota que le inflijió a los alicantinos en el Rico Pérez. No era el caso de Celta y Valladolid, los otros dos rivales directos con los que se llegó a luchar codo con codo durante varias jornadas. Era el mejor momento de la temporada y puede que el único periodo donde el Hércules pudo gozar de cierta tranquilidad a todos los efectos. 

Derrotas inesperadas y agónico final de liga

Pero la realidad de la competición pasó de nuevo por Alicante. El Hércules se dejaba por el camino puntos imperdonables ante equipos como el Nàstic (1-3), el Numancia (1-3) o Las Palmas (2-0) y no pasaba del empate ante rivales directos (Almería y Valladolid), por lo que a la escuadra blanquiazul no le quedó más remedio que abonarse al playoff. Mandiá y sus "guerreros" se lo jugaban todo a una carta. ¿Y qué pasa cuando te lo juegas todo a una carta? Pues que de no jugarla bien puedes echar por tierra todo el trabajo. 

No ocurrió así con el Hércules, pero a punto estuvo la escuadra alicantina de quedarse fuera del playoff final. Tras las dos derrotas seguidas ante Numancia y Las Palmas, a los herculanos todavía les quedaban un par de cartuchos en la recámara. Ganando al Xerez prácticamente se clasificaban para las eliminatorias por el ascenso. Lo tenían al alcance de la mano. Pero la Segunda División tiene muchas veces resultados inesperados. El Xerez, que al igual que Numancia y Las Palmas ya no se jugaba nada, acabó dando la campanada y empató el partido. De esta forma, el Hércules dejaba todos los deberes para el último partido de la liga regular. 

Y es que ya sabemos que un herculano no es herculano si no sufre. Eso es lo que debieron pensar los 300 aficionados alicantinos que se desplazaron a Huesca. El Alcoraz, otrora campo maldito para el Hércules, aparecía de nuevo como el escenario de las grandes citas. Sin embargo, esta vez la suerte estuvo de cara para el Hércules que cumplió con los pronósticos y ganó su partido gracias a los goles de Adrián Sardinero y Urko Vera. El Hércules, ese Hércules que tanto había sufrido durante el año, se clasificaba para el playoff con más sufrimiento del esperado. 

Playoff de ascenso...

Con el billete para los playoff, en Alicante ya daba igual el rival que le tocara al Hércules y la posición final del equipo en el campeonato regular. El objetivo estaba cumplido y ahora había vía libre para soñar. Y en ese sueño el Hércules se las tuvo que ver y desear con un duro hueso: el Alcorcón. Anquela y sus hombres se cruzaban de nuevo por el camino del Hércules y esta vez lo hacían con el campo a favor. A pesar de ello, en Alicante había plena confianza en las posibilidades. 

Dado que el factor campo era favorable al Alcorcón, el primer partido de la eliminatoria se antojaba vital para las aspiraciones alicantinas. Todo estaba planificado para que el 6 de junio el Rico Pérez registrara una de las mayores entradas de la temporada. Pero nadie contaba con el horario de las televisiones y la fecha de los partidos. Aún así, y pese a tratarse de un día laborable, el coliseo herculano presentó una buena entrada. Y, de pronto, a los pocos segundos de iniciarse el encuentro, llega el mazazo. Juan Carlos falla estrepitosamente al blocar un disparo y se come el balón. El Hércules regalaba un gol en el peor momento y puede que algo más. Con este tanto el Alcorcón jugó a placer. Aunque el gol de Sardinero en la segunda parte daba vida al equipo de Mandiá que se mereció mucho más en los segundos 45 minutos. Pero el segundo se resistió y todo se dejó para la vuelta. 

...y triste final

Una vuelta que se produjo hace apenas dos días, en una calurosa noche de junio. El Hércules debía marcar al menos un gol en tierras madrileñas, a una de las tres mejores defensas del campeonato y en un campo donde tan sólo dos equipos habían conseguido ganar a lo largo del año. Difícil pero no imposible. El Hércules tenía que salir a morder si quería conseguir pasar a la final. El Alcorcón, por su parte, tenía que evitar que el partido fuera un espectáculo del gol. La clave era defender el resultado con uñas y dientes. 

Y como la gloria es para los valientes, el Hércules se quedó fuera de ella. La fe, la convicción y, sobre todo, las ideas de fútbol de ataque, se quedaron en Alicante. Aganzo fue la viva imagen de una desesperación que acabó por contagiarse al resto del equipo. El Hércules no marcó el gol que necesitaba. Ni siquiera hizo ocasiones claras para ello. El ascenso se esfumó, y con el puede que también lo haya hecho algún que otro integrante de la plantilla y del cuerpo técnico. El curso 2011/2012 ya es historia. El futuro, de momento, es incierto. Aunque algunas voces cercanas al club ya apuntan a movimientos muy importantes en el Hércules, que podrían dar con la continuidad de Sergio y el adiós de Mandiá. Veremos qué ocurre en las próximas fechas, pero a buen seguro que tendremos un verano largo y entretenido.