Ortiz fulmina otro proyecto

El máximo accionista del Hércules C.F. vuelve a despertar las iras de la afición blanquiazul tras destituir al, hasta ayer, director deportivo: Sergio Fernández. Ortiz de este modo traiciona el compromiso adquirido en septiembre después de la anterior crisis institucional que se llevo por delante a Perfecto Palacio y Juanjo Huerga.

Ortiz fulmina otro proyecto
Ortiz fulmina otro proyecto

Una vez más, y ya son demasiadas, el que es máximo accionista del Hércules ,escondido tras una turbia cortina disfrazada en nombre de Fundación, vuelve a volatilizar los cimientos de arena de un proyecto que ya minó meses atrás. Ayer por la tarde Enrique Ortiz decidía poner punto y final al proyecto comandado por Sergio Fernández. La coherente postura del leones de no permitir una invasión en su parcela técnica, ha sido el detonante de una de las mayores crisis que se recuerdan en el seno del club blanquiazul. Y es que Ortiz pretende el regreso de, su ahora yerno, Javier Portillo al Hércules pese a quien pese. La decisión está tomada y el delantero madrileño, que continua sin pronunciarse, parece que volverá a vestir la elástica blanquiazul por imposición de su “suegro".

Cronología de una crisis

Pero ordenemos primeramente los acontecimientos sucedidos en la explosión provocada en el club, cuya onda expansiva sigue recorriendo la ciudad.

A comienzos de la presente semana, y tras la eliminación en el playoff, el ya ex director deportivo de la entidad alicantina parecía haber tomado la decisión de la no continuidad de Juan Carlos Mandiá al frente del equipo. La nula aceptación por parte de la afición a lo largo de la temporada y los altibajos del equipo parecían haber provocado las suficientes dudas en Sergio como para plantearse, más que seriamente, que el gallego comandara la plantilla la próxima temporada, pese a tener un año más de contrato. De ese modo con Mandiá con más de un pie y medio fuera del club, Sergio se reunió con el máximo accionista para tratar de corroborar la promesa adquirida en el mes de septiembre: “ El proyecto sigue y nadie va interferir en la parcela se Sergio”. Nuevamente mintió como un bellaco.

Enrique Ortiz interpuso la condición a que, su yerno, Portillo, que abandonó el Hércules la temporada pasada por no contar para Sergio ni Mandiá, regresara al Hércules a cambio de seguir sustentado económicamente al fútbol base del club, ese por el que tantas horas de trabajo han dedicado Sergio y todo su equipo y que para él no existe. La negativa del ex director deportivo fue tajante. Con la siguiente toma de contacto entre ambos Ortiz estaba dispuesto a asumir el coste de la ficha íntegra de Portillo, con tal de conseguir su objetivo. Algo a lo que Sergio se negó nuevamente, puesto la promesa hecha meses atrás de no invadir el plano técnico volvía a quedar en saco roto. Todo ello llevó a la destitución de Sergio ayer por la tarde dando un vuelco de 360 grados a la situación, ya que ahora Ortiz reiteraba su confianza en la continuidad de Juan Carlos Mandiá.

Revuelta social

El malestar en la afición herculana no tardó en hacerse notar a través de todas las redes sociales y en el estadio, que amaneció con pintadas en las oficinas. Los aficionados, abonados y simpatizantes del club han creado diversas plataformas en las que se están adoptando medidas de protesta frente a la nueva cacicada comandada por Enrique Ortiz. La recogida de firmas, protestas en el club y en el Ayuntamiento en busca de una mediación directa con la alcaldesa de la ciudad no tardarán en llegar. Ortiz, nuevamente cargado de soberbia, dejaba varios mensajes a los aficionados en los micrófonos de Cope Alicante “si quieren que me marche que cada aficionado venga con mil euros bajo el brazo” o “soy el dueño del club y tengo derecho a equivocarme las veces que haga falta”. Sin lugar a dudas que posee las acciones del club, pero estas declaraciones no han hecho más que incendiar a una ya enfurecida afición que no tardará en expresar su malestar directamente. Una vez más Ortiz lanza un órdago a los aficionados, quizá éste sea el definitivo.