Tregua en la guerra civil del Hércules

Tregua en la guerra civil del Hércules

Tras unos días convulsos en los que los ceses, las dimisiones o la duplicidad de cargos se han apoderado del Hércules, en estos momentos nada está claro en el seno blanquiazul. El director deportivo, Sergio Fernández, aún sigue. Mandiá, que pasó de estar cesado a tener plenos poderes, aún sigue. Portillo, cuya figura involuntaria desató la polémica, puede fichar o no. Jugadores como Corominas, suenan para ambas partes del proyecto. Los próximos días se presentan claves para el futuro del Hércules.

Ya sea por cansancio, por necesidad de tiempo para pensar, o por el periodo festivo de las Hogueras de San Juan en Alicante, lo cierto es que al parecer el caos institucional ha cesado en el Hércules, al menos momentáneamente. Tras una reunión entre el máximo accionista de la entidad, Enrique Ortiz -a efectos prácticos, ya que legalmente las acciones que otorgan el rango de máximo accionista están a nombre de la Fundación Hércules- y el director deportivo, Sergio Fernández, se extrae la conclusión de que existe cierta predisposición al entendimiento. Como decía Ortiz a micrófonos de prensa "se están limando asperezas, pero puede pasar de todo".

Tan especial es la indiosincracia del Hércules que, en una situación en la que un director deportivo quiere dimitir, y el mayor poder del club pretende cesarlo, no es posible llegar a un acuerdo. Tras el anuncio de Ortiz de fichar a Portillo, Sergio anunció su dimisión al entender que el empresario alicantino invadía su parcela, la deportiva. Ortiz, a través del club, anunciaba la intención de prescindir de los servicios del leonés. Pero entoces apareció la sombra del proceso concursal.

Al estar el Hércules en situación de "Concurso de acreedores", el administrador enviado al club para el control del mismo no autorizó el despido de Sergio Fernández, así como tampoco el de su ayudante principal, Carmelo del Pozo. Entoces ambos decidieron esperar el transcurso de los acontecimientos. Esta situación parece haber cambiado la inercia destructiva, ya que condena a ambas partes al entendimiento, siempre y cuando un arrebato de Ortiz no le haga pagar de su bolsillo los despidos. Todo parece indicar que el próximo martes es el día elegido para la firma del armisticio. De no haber paz, la situación puede coger tintes dramáticos al más puro estilo Ruíz de Lopera en el Betis, o Agapito Iglesias en el Zaragoza.

Y es que la mayoría de la afición herculana está del lado de Sergio Fernández. El proyecto de humildad y trabajo del ex-jugador herculano choca frontalmente con los aires de grandeza de Enrique Ortiz. En la recamara, el empresario tiene previsto reunirse con el que fuera director deportivo del Atlético de Madrid, Jesús García Pitarch para escuchar su proyecto. En cualquier caso, lo que parece evidente es que la masa social blanquiazul ya está cansada de proyectos millonarios que lo único que consiguen es colocar un falso cartel de favorito, además de terminar en un nuevo proceso concursal, procesos que al parecer a partir de esta temporada conllevarán descenso deportivo.

Tal vez por esto, y porque Sergio Fernández así como su primer proyecto ha calado dentro de los abonados y simpatizantes, la continuidad del leonés se postula como la única opción que puede hacer funcionar el engranaje blanquiazul dentro de los parámetros de la normalidad deportiva. La intención de lograr la continuidad de Alberto Escassi y Adrián Sardinero, así como la contratación del sevillista Deivid, son síntomas del buen hacer del que aún es director deportivo. Un macroproyecto con García Pitarch a la cabeza y fichajes de renombre -financiados en parte por Ortiz, dada la situación- puede ser una una moneda al aire. Y en Alicante se conoce que la moneda no suele caer de cara.