El Hércules necesita un bombero, no un pirómano

El Hércules necesita un bombero, no un pirómano
El Hércules necesita un bombero, no un pirómano

Pongámonos en antecedentes. García Pitarch, nuevo presidente de la entidad blanquiazul, recala en Alicante con el objetivo, dicho por él mismo, de "cambiar la situación de inestabilidad y desconfianza". Conciliador y con ganas de dialogar, Pitarch se reúne hace unos días con Sergio Fernández para aclarar posturas acerca del nuevo proyecto. Parece que las aguas vuelven a su cauce tras ese cónclave. 

Sin embargo, pocos días después de ese primer encuentro, Pitarch sorprende a todos con unas declaraciones en el Diario Información de Alicante en las que pide públicamente que Sergio Fernández se integre en el proyecto. La palabras del valenciano suena a claro toque de atención para el leonés. Y es que el malestar de Sergio radica principalmente en la imposición por parte de Enrique Ortiz de fichar a Portillo, ex jugador del Hércules y yerno del empresario alicantino. Sergio se muestra reacio desde un primer momento a la contratación del delantero madrileño, ya que considera su fichaje como un mal innecesario así como una intromisión en sus funciones. 

La situación se agrava todavía más con las declaraciones que Juan Carlos Mandiá realiza el martes. Para asombro de los allí presentes, el técnico gallego admite que se equivocaron con Portillo al no quedarse con él en su momento. Unas palabras que sirven al mismo tiempo como posicionamiento del gallego en todo este problema y que dejan solo una vez más a Sergio Fernández. Para colmo, el técnico del Hércules también arremete contra la prensa a la que acusa de haber vertido mentiras sobre su persona. Más leña al fuego. 

El último incendio se produce esta mañana con la noticia que saca el Diario Información. En ella se habla de una reciente reunión de García Pitarch, Valentín Botella y Carlos Parodi, con los responsables de la Asociación de Agrupaciones Herculanas. Según apunta este diario, los directivos del Hércules intentan hablar en esa reunión con los peñistas acerca de temas relacionados con ellas. Pero con el paso de las horas de lo que más se habla en dicho encuentro es de las fricciones entre los directivos en cuestión y el propio Sergio Fernández. Al parecer, Pitarch y compañía cuentan a los peñistas que Sergio Fernández también impuso en su momento al doctor Cobián como jefe de los servicios médicos del Hércules, al ser éste último el padrino del hijo de Sergio. El retraso de Abel Aguilar, del que según ellos Sergio Fernández no informa claramente al club, es otra de las cerillas que el grupo conciliador de García Pitarch lanza sobre los peñistas. Ante esto, al propio Sergio Fernández no le queda otra que salir al paso y, por lo que señala el diario, negar rotundamente esas acusaciones. 

Llegados a este punto, y si analizamos paso por paso todo lo ocurrido, la calma es menos calma y los problemas, lejos de solucionarse, se incrementan. García Pitarch puede que tenga buenas intenciones, pero lo cierto es que resolver los conflictos por medio de la prensa no es ni mucho menos la mejor solución. Como dice el refrán, los trapos sucios se deben lavar en casa. La estrategia de choque de Pitarch está visto que no está funcionando. El Hércules no necesita un pirómano, necesita un bombero o un apagafuegos, como ustedes prefieran. Y eso se consigue siendo coherente con uno mismo. Precisamente, algo de lo que Pitarch ha carecido desde que aterrizó aquí. Porque lo que no se puede es pedir integración a una persona y al mismo tiempo echarla a los leones. Pitarch se ha equivocado. Sergio no es el problema, es la solución. Y aunque el incendio resulta difícil de controlar, todavía está a tiempo de apagarlo. Si él quiere, claro.