Especial 90º aniversario del Hércules: de los balones de trapo al respeto en España

¿Cómo puede pasar un equipo de jugar encuentros en la calle a disputar una final ante 60.000 espectadores, y con los Reyes de España presentes, en escasos ocho años? Dos hechos marcan notoriamente el despliegue y la historia del Hércules. La desaparición del histórico Natación, y la final de la Copa Amateur de 1930. Por el primero de estos acontecimientos el Hércules viste de blanquiazul; el segundo supuso el despegue.

Especial 90º aniversario del Hércules: de los balones de trapo al respeto en España
Alineación del Hércules en los años 30. Foto mihercules.com

El Hércules, a efectos legales en el Gobierno Civil, se fundó el 20 de octubre de 1922, siendo registrado el 25 del mismo mes en la Federación Regional Levantina. Fundado por Vicente Pastor Alfosea, “El Chepa”, con el nombre de Hércules Football Club, este alicantino lo fue todo en el club, jugador, utillero, directivo, fundador... tal es así, que en 1936 fue definido por Enrique Picó Carratalá, presidente de la entidad en los años 20, como: “la personificación de los avatares del Hércules. Alegre y decido cuando se triunfa, triste y meditabundo cuando se pierde”. En las tertulias de los bancos circulares del Paseo Reina Victoria surgió el nombre del club, un nombre firme y respetuoso. El primer presidente fue José Masía Enebra y la sede social de la época fue el “Café Novelty” en la plaza Isabel II, más tarde Gabriel Miró.

El Hércules llena el vacio del Natación

Aunque con inicial indumentaria rojiblanca, el Hércules tomaría, más tarde, los colores y el escudo del Natación, extinguido club alicantino que llegó a jugar partidos internacionales, así como ante el Real Madrid el 12 de Octubre de 1923 en la capital, con Santiago Bernabeu en la alineación blanca, y victoria local por dos goles a uno; o contra el Real Unión de Irún -en calidad de campeón de España- el 19 de Marzo de 1924, en Alicante, con el mítico René Petit alineado por los vascos y victoria visitante por dos goles a cuatro. La desaparición de este club sobrevino en 1925 debido a que en la final del campeonato regional ante el Valencia, fueron designados árbitros y jueces de líneas de la capital del Turia, pese a las recomendaciones blanquiazules de colegiados del centro o del norte de España. El partido, disputado en el campo de La Florida de Alicante, terminó –supuestamente- con triunfo local por dos goles a uno, pero en el acta arbitral se reflejó empate a un gol. Tal lío se montó -invasión de campo incluida-, que el Natación fue descalificado del torneo y sancionado – con un año de suspensión, entre otras penas- por la Federación Regional Valenciana. Este hecho -así como diversas multas y sanciones- no pudo ser superado por la entidad, que finalmente desapareció en 1927. Estos actos y otros provocarían tiempo después el cambio de federación a la murciana de los clubes alicantinos, incluidos Hércules F.C. y Elche C.F. - eternos rivales- tras la negativa de la R.F.E.F. de crear una federación alicantina. Así pues, el Hércules, que había comenzado a rodar en campeonatos regionales e infantiles, adquirió los colores y el escudo del glorioso Natación.

Nace la Liga

En 1928 fue creado el campeonato nacional de Liga de Primera y Segunda División, pero el Hércules no fue incluido entre los participantes y siguió participando en campeonatos de la segunda categoría de la Federación Regional Murciana. Sí fue incluido en la creación, en 1930, de la Tercera División, integrada por ocho grupos y cuyos campeones se enfrentarían por el ascenso a Segunda, así como en el Campeonato Amateur de Copa de la Federación Nacional, “Copa Amateur”.

La primera gran gesta

A disputar en dos fases, regional y nacional, en este torneo el Hércules superó la primera de estas y pasó a la segunda como representante de la Federación Murciana. En octavos superó al Gimnástico de Valencia, empate a dos en Mestalla y dos a uno en el campo alicantino de La Florida. Ya en cuartos, el rival fue el Fortpienc, campeón catalán. Tras empatar en el mítico campo de Les Corts a un gol, los catalanes sufrieron un duro correctivo al perder por seis a uno en Alicante. “Vuelven los tiempos del Natación”, fue el titular que el diario  La Voz de Levante dio a la gesta herculana. El fútbol se hacía eco en la capital de la Costa Blanca con pasión. El rival en la semifinal fue la A.D. Tranviaria, de Madrid. Tras vencer los madrileños por cinco a cuatro en la ida, la vuelta se saldó con un glorioso ocho a cero para el Hércules, pero una reclamación por alineación indebida de jugadores profesionales en el Hércules tomó forma y supuso, pese a las formales protestas alicantinas, un definitivo encuentro en Valencia, en un campo neutral, Mestalla. El partido, con lluvia, relámpagos y truenos, lo ganó el Hércules por dos a uno. El pase a la final estaba conseguido. El encuentro definitivo por el título se iba a disputar en Barcelona, ante el Gijón, en el campo de Montjuïc, con la presencia de 60.000 espectadores, además de la de los Reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia, y como preámbulo a la gran final profesional que iban a disputar después Real Madrid y Athletic de Bilbao - con triunfo vasco-. El encuentro, disputadísimo, terminó con victoria asturiana por tres goles a dos. El Hércules fue recibido en Alicante con honores, y no fue para menos, dado que la conquista del subcampeonato supondría el auge de un club que pronto conseguiría el primer ascenso a Primera División, así como la creación de un nuevo campo, Bardín. Pero ante todo, significó que una joven entidad deportiva se hacía un nombre en España. El sueño de “El Chepa” se hacía realidad.