La Ponferradina supera a un Numancia que no funciona

Victoria berciana en Soria en un derbi castellano leonés en el que los rojillos evidenciaron sus carencias ante una afición que pide explicaciones a Machín tras otro mal resultado (Foto: marca.com).

Numancia
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Ponferradina
La Ponferradina supera a un Numancia que no funciona
Numancia: Herrerín, Malón, Juanma, Jaio, Ripa (Nieto, min. 77); Nagore, Antonio Tomás (Cedrick, min. 38), Bedoya, Del Pino, Natalio (Gorka Larrea); Juanjo.
Ponferradina: Santamaría; Carpio, Carlos Ruiz, Alan Baró, Sergio Rodríguez; Jonathan, Juande; Acorán (Isaías, min. 71), Iván Moreno, Nano; y Yuri (min. 84).
MARCADOR: 0-1, min. 17, Acorán.
ÁRBITRO: Arias López, del comité cántabro. Amonestó a Jonathan Ruiz (min. 26) por parte de los visitantes y por los sorianos a Antonio Tomás (min. 24), Gorka Larrea (min. 26), Juanma (min. 41) y Txomin Nagore (min. 83) además de expulsar a Sergi Pérez, preparador físico (min. 17).
INCIDENCIAS: Partido disputado en el soriano estadio de Los Pajaritos en una desapacible tarde marcada por la lluvia.

El Numancia recuerda a ese chico al que le gusta una chica; la mujer de su vida. Aquella con la que le gustaría compartir el resto de sus días y formar una familia. Le compra flores y le paga las copas los días que coinciden por la noche. Desde su perspectiva es la chica perfecta y cree que puede conseguirla pero la realidad es bien distinta. Ella tiene novio y está prometida. O lo que es lo mismo, es imposible para un chico normal como él.

Esa chica se llama ascenso y es inalcanzable para el equipo soriano por mucho que su afición así lo idealice y desee. El partido contra la Ponferradina, que sí podría aspirar a ese objetivo, lo evidencia por enésima vez.

Comenzó el partido en una desapacible tarde en Soria. Las ilusiones de la parroquia local intactas para recibir a un vecino que sabe hacer las cosas bien; así lo demuestra la tabla clasificatoria. En el Bierzo pueden estar orgullosos de un equipo que salta al campo sin complejos y se adelanta en estadios tan difíciles –o al menos así lo era otros años- como Los Pajaritos.

Duelo castellano bronco desde el minuto cero y no exento de polémica ya que el gol de Acorán, soberbio durante la primera parte, llegó tras demostrar que fue el más listo del lugar tras aprovecharsee de un error de cadetes –porque no puede ser considerado ni de juveniles-, de la defensa rojilla. Marcador desequilibrado para delirio blanquiazul. Antes del gol, Ripa quedó tendido en el suelo y los jugadores rojillos buscaron al árbitro en lugar de defender aún molestos tras un más que posible penalti sobre Del Pino no pitado por el colegiado. Tangana pero los sorianos ya marchaban abajo en el marcador.

En ese momento regresaron los fantasmas a la bancada soriana mientras la tónica de juego brusco propia de los campos de tierra continuó presidiendo el choque. El Numancia no reaccionaba y las aisladas ocasiones de Juanjo o Natalio no hacían sombra a las internadas de Yuri o el propio Acorán.

La primera parte concluyó con un cambio de Pablo Machín, un cambio ofensivo. Salió del terreno de juego Antonio Tomás en favor de Cedrick, que fue secado totalmente por Javi Carpio. Esta sustitución no hizo más que ejemplificar el fallo táctico del preparador soriano, que tras la ausencia por sanción de Sunny, alineó a Nagore y Tomás. Incomprensible si juegas en casa.

Tras la reanudación, el Numancia hizo aquello a lo que acostumbra a su afición en las últimas jornadas; intentar remontar y recomponer los platos rotos. Mayor presión y más ocasiones –que no más peligrosas- para los rojillos. Juanjo y Natalio lo intentaron ante un acertado Santamaría que repelió sus disparos en sendas ocasiones. Sin embargo, el nudo en la garganta de los espectadores lo suscribía Yuri, el pichichi de la categoría de plata que se las tuvo con los centrales sorianos a lo largo de la contienda y que pudo establecer la sentencia.

Natalio tuvo en sus botas el empate pero, con todo a favor y el balón franco dentro del área, estrelló el cuero contra el larguero. Acto seguido incomprensible cambio de Machín que dio descanso a Ripa para que Nieto –jugador ofensivo por excelencia-fuera de la partida. Sólo tres defensas sorianos para sostener los contragolpes bercianos. Más que un cambio ofensivo, una imprudencia con quince minutos por delante. Por si esto fuera poco, Machín se ganó los pitos de la grada con la siguiente sustitución;  Natalio -muy activo en ataque- dejó su sitio a Gorka Larrea, más defensivo. Mucha gente en Soria no entiende estas cosas.

Noche cerrada en Soria y tres puntos que vuelan sin dejar rastro de un mejor juego, tampoco de más tino de cara a puerta  y mucho menos de los puestos de playoff.  Mejor que este chico soriano se despida de la mujer de sus sueños porque no deja de ser eso, un sueño, algo a lo que no puede aspirar. Mejor que se centre en mantener la categoría de forma holgada. En el fútbol no sólo valen los nombres o los buenos deseos de la afición. La culpa de estos resultados no es sólo del entrenador. Algo más falla en la escuadra rojilla.

En la capital del Duero tocará hacer autocrítica tras la segunda derrota consecutiva mientras que la Ponferradina se consolida como el equipo castellano más en forma de la categoría y empieza a mirar de forma real a los puestos de playoff cuando el general invierno y las navidades ya asoman en el horizonte.