Bruno le echa un cable a Manolo

La expulsión del mediocentro del Villarreal pasada la media hora de juego fue vital para un Sporting que estaba viviendo en el alambre. David Rodríguez, colosal, abrió el marcador antes del descanso y Sangoy sentenció cuando languidecía el encuentro.

Bruno le echa un cable a Manolo
Sporting
2 0
Villarreal
Sporting : Cuéllar; Luis Hernández, Gregory, Iván Hernández, Canella; Mandi (Ricardo '67), Álex Barrera; Carmona, Trejo (Carmelo '75), David Rodríguez (Mendy '61); Sangoy
Villarreal: Juan Carlos; Mario, Mellberg, Lejeune (Toribio '45), Jaume Costa; Bruno, Senna; Hernán Pérez, Trigueros, Cani (Uche '59); Cavenaghi (Gerard Bordás '72)
MARCADOR: 1-0, min. 39, David Rodríguez. 2-0, min. 88, Sangoy.
ÁRBITRO: Melero López, del colegio andaluz, que estuvo bien. Amonestó a Mandi (min. 22), Carmona (min.56) y Sangoy (min. 86) por parte del Sporting, y Toribio (min.73) por parte del Villarreal. Expulsó a Bruno (min.35), del Villarreal, por roja directa.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la octava jornada de la Liga Adelante disputado entre el Sporting de Gijón y el Villarreal. El encuentro se jugó en El Molinón, que en una mañana despejada y calurosa recibió a unos 24.000 aficionados.

Manolo Sánchez Murias, con la inestimable colaboración de Bruno Soriano, seguirá siendo entrenador del Sporting merced a la victoria conseguida por su equipo en la matinal ante el Villarreal por un gol a cero. El partido en el que el técnico rojiblanco se jugaba su continuidad se desequilibró pasada la media hora de juego cuando Bruno, tras un salto con Carmona, zancadilleaba a este mientras trataba de levantarse del suelo, sin balón de por medio. Melero López, que estaba muy encima, vio la acción y sin dudarlo expulsó con roja directa al centrocampista visitante, lo que a la postre resultaría clave en el devenir del encuentro.

Hasta la expulsión la imagen del Sporting había rozado el ridículo. Otra vez una primera parte nefasta, similar a las vividas durante toda la temporada. El conjunto local cedió la iniciativa totalmente al Villarreal, que desde el primer minuto se hizo con la manija del encuentro, comandado por un espectacular Manu Trigueros. Combinando con hombres de la talla de Cani, Senna o Cavenaghi, hizo y deshizo a su antojo y participó en todas las ocasiones del submarino amarillo. Pudieron adelantarse los de Velázquez en varias ocasiones, por mediación de Cavenaghi o Senna, pero Gregory e Iván Hernández hicieron su mejor encuentro y mantuvieron a los castellonenses lejos de su área. Así, todas las llegadas terminaban con disparos lejanos en los que Cuéllar se mostró siempre muy seguro. Del Sporting, mientras, pocas noticias. Demasiado metido en torno a su portería, el campo se le hacía inmenso a la hora de contraatacar, y Sangoy era un islote sin apoyos. Apenas Trejo, con una clase superlativa, y David Rodríguez, veloz y tenaz, colaboraban en la causa, con Carmona firmando una actuación de dudoso nivel.

Expulsión de Bruno y reacción local

El dominio del Villarreal se acrecentaba fraguado en el centro del campo, donde Mandi tenía que multiplicarse al no contar con la ayuda de un Álex Barrera siempre fuera de sitio y nervioso con el balón en los pies. Cada vez pintaba más negro el panorama, pero entonces tuvo lugar la citada expulsión. Un auténtico oasis para el Sporting que atravesaba un desierto del que no encontraba manera de escapar. Instantáneamente el equipo se vino arriba, y en unos diez minutos soberbios logró el gol que le ponía por delante. Un pase magistral de Trejo dejó en una posición franca a Carmona, quien solo tuvo que ponerla atrás para que David Rodríguez, incisivo, marcase a placer llegando desde el segundo palo. Se desquició entonces el Villarreal, que agradeció que poco después Melero López señalara el camino de los vestuarios cuando peor lo pasaban los castellonenses.

El descanso volvió a restaurar el orden inicial. Pese a contar con un hombre menos el Villarreal no se amilanó, y, prescindiendo de Lejeune por Toribio, montó una defensa de tres y volvió a dominar no tanto el encuentro pero sí al menos la posesión del balón. No lograba el Sporting sacar provecho de su superioriad numérica, pero al menos siguió mostrando la misma seriedad en defensa para no sufrir en exceso, manteniendo siempre el cuero lejos de las inmediaciones de la portería defendida por Iván Cuéllar. 

Tras escudriñar el nuevo orden de los de amarillo en los primeros minutos de la continuación, y poco después de que un tiro lejano de Sangoy besara la cepa del poste izquierdo de la portería de Juan Carlos, Manolo Sánchez Murias optó por la velocidad y el contraataque como antídoto. Metió chispa en su ataque con los salidas de Mendy por un agotado David Rodríguez y de Ricardo por Mandi, con una amarilla y extenuado. La lectura del técnico rojiblanco fue perfecta, pues reactivó a un Álex Barrera más cómodo con un hombre fresco detrás y comenzó a crear más peligro por la banda izquierda con el canterano de origen senegalés. También movió ficha Julio Velázquez, que vista la imposibilidad de desarbolar a los centrales rojiblancos metió a Uche como segundo punta. Aun así, en una fase de partido anodina y bronca todas las ocasiones de sus pupilos fueron nuevamente mediante disparos lejanos. Lo intentaron en varias ocasiones Mario y Cavenaghi, pero siempre estuvo atento Cuéllar tapando todos los huecos de su meta.

Mendy, clave en la sentencia

Cada vez le quedaba menos gasolina al Villarreal, que acusaba el llevar casi una hora en inferioridad numérica, y eso se tradujo en la recta final en menos llegadas del submarino amarillo más acercamientos de los locales. Pudo sentenciar así el Sporting en el 87, pero Carmelo no llegó a rematar un pase de Mendy, quien al minuto sería parte importante del tanto que esta vez sí llegaría y con el que se cerraría el partido. Recibió el africano en la frontal un rechace de Juan Carlos a disparo propio, y con calma lo bajó para Sangoy, quien tuvo tiempo en el área para controlar, mirar y sorprender al guardamenta con un zurdazo que se coló por la escuadra del palo corto.

Ya no habría tiempo para más, y el Sporting certificaba así su segunda victoria de la temporada, que le da un poco de aire. No convenció en exceso el cuadro sportinguista, que dejó el poso de la duda de qué habría pasado en caso de que el Villarreal no hubiera sufrido la expulsión de Bruno, pero al menos logra una victoria ante uno de los mejores rivales de la categoría que debería desatenazar definitivamente a los pupilos de un Manolo muy acertado hoy. Lo estuvo especialmente con los cambios, gracias a los que supo redibujar a su equipo en los momentos de mayor necesidad. Ahora solo es necesario que la victoria no sea pan para hoy y hambre para mañana, como sucediera tras vencer al Alcorcón, y este sea el punto de inflexión que hace falta a una plantilla con calidad para luchar por todo.

Foto: Área Multimedia RSG.