De metamorfosis y resistencias al cambio

Grandes cambios requieren un período de adaptación. El que se quiere llevar a cabo en la Unión Deportiva Palmas, también.

De metamorfosis y resistencias al cambio
De metamorfosis y resistencias al cambio

La metamorfosis es un proceso complejo, difícil de asimilar para el sistema que lo sufre y,cuando su origen es innatural,complicado de gestionar para quien lo induce. La resistencia sistemática a los cambios es una reacción habitual cualquiera que sea el campo que tratemos.
Precisamente por eso, el rediseño del estilo que está llevando a cabo Sergio Lobera en Las Palmas tiene en la paciencia un factor fundamental e insustituible.

*Cómo transformarte en tu opuesto y no morir en el intento.  Un caso de referencia es el Athletic de Marcelo Bielsa. Llegó para convertir un equipo aguerrido, con el sello de la lucha y el esfuerzo tatuado en la piel en un conjunto arrejuntado con el balón, mimoso de la admiración del respetable por su forma, por el cómo.  Trató de convencer a los bilbaínos de abrazarse a un libro de estilo antagónico respecto al que por aquel entonces marcaba sus pautas. El inicio de su aventura fue duro, las críticas de la afición y los gritos solicitando la vuelta de Caparrós eran una constante del entorno. Pero logró su objetivo.
Hoy el Athletic está en las antípodas de la versión del técnico de Utrera y su juego provoca la admiración de propios y extraños. El Llorente o nada dio paso al todos jugamos, la garra se aprovechó para poner el picante y la intensidad como bandera, pero no cómo único recurso conceptual.

*Novedades tácticas. Las diferencias entre esta Unión Deportiva y la de la temporada pasada son tan claras que, por evidentes, no las vamos a enumerar. El estilo defensivo y adaptable según el guión del encuentro y el rival por el que apostaba Juan Manuel Rodríguez ha dado paso a unas bases inalterables que comparten una filosofía común: quien tiene el balón, manda. Y yo quiero mandar.

- Salida lavolpiana y lateral-extremo. Ante el Lugo se confirmó. Para la salida de balón, Murillo en la izquierda y David García en la derecha, bien abiertos. Deivid es el otro vértice del triángulo, completando la línea cuando es necesario. Los laterales, pegados a la cal y más arriba aún que los centrales. Uno de aquellos acompaña al equipo en fase ofensiva, se disfraza de extremo cuando el juego se vuelca en su costado. El otro permanece atrás, auxiliando a la línea defensiva.  Así, con alternancia.

-Uno de los mediapuntas baja para descargar. Sergio Suárez o Vitolo, siempre uno de los dos, se desplaza hasta la primera fase de creación para descongestionar la salida. El que no baja se integra en la línea de tres enganches, retaguardia de Chrisantus.

-Chrisantus y la movilidad. El nueve nigeriano, referencia para el juego en largo y objetivo de todos los centros laterales, abandona ocasionalmente el área buscando el efecto arrastre. El defensa que le siga (si lo hace) deja un espacio que aprovecha el llegador de segunda línea.

Sergio Suárez o Vitolo, siempre uno de los dos, se desplaza hasta la primera fase de creación para descongestionar la salida.

-A pierna cambiada. En la segunda mitad, Momo pasó a la derecha, Vitolo a la izquierda, Nauzet con más libertad por el eje. El objetivo, buscar diagonales y rupturas con el movimiento de fuera hacia adentro, buscando además su pierna buena. Si en ese movimiento el lateral rival sigue la estela se genera otro hueco para que irrumpa el carrilero amarillo.

-Circulación de balón. A mejorar. Por momentos fue elevada, pero los picos son constantes. El balón debe volar para generar espacios. En ocasiones la lentitud tornaba los movimientos en previsibles.

-Dinamismo y movimiento. El bajón físico condicionó el juego en la segunda mitad. La falta de frescura física y mental se traduce en una menor precisión en el pase. La idea del juego de posición se desploma como un castillo de naipes sin asociación y control. Entendible a estas alturas de la temporada.

-Errores en la salida. El puesto de Deivid es capital por su rol de nexo entre líneas y de equilibrador. También conlleva muchos riesgos, un error en el pase en la fase de inicio supone peligro seguro, una invitación con alfombra roja para el oponente. La teoría se confirmó en el encuentro del Sábado. Un fallo en la entrega de Deivid originó un mano a mano ante Barbosa, esa vez sin consecuencias fatales.

 *Nombres propios. Las condiciones de Murillo son apabullantes, draconianas para las intenciones del rival de turno. Se hablaba de que tenía buena salida de balón y que tenía que madurar defensivamente. El recital ante el Lugo fue extraordinario en todos los sentidos. En la anticipación, en el corte, en la salida. Se permitía incluso la licencia de desplazar el balón con el exterior, siempre con éxito. Genera muchísimas expectativas, aún por confirmar.

La morera (Morus Alba para los entendidos de la materia) es un árbol cuya madera resulta de gran valor para los ebanistas, vetada, dura y resistente a la carcoma. Mi abuelo, fenomenal carpintero por afición, Mastro Jacinto para siempre, me inculcó la admiración por tan preciada materia. Chrisantus debe estar hecho de ella. Potente, rápido y explosivo en carrera, el nigeriano se perfila como referente goleador y recurso para el balón largo o el juego con espacios.

*Talismán ilicitano. El Martínez Valero evoca inmejorables recuerdos para la afición amarilla. Que nadie se deje llevar por la confianza, opiáceo de la capacidad competitiva. El Elche recibe a los amarillos como líder, anecdótico por el momento pero a tener en cuenta por las buenas sensaciones que han desprendido en el inicio liguero. Los tres puntos harían bueno el empate ante el C.D. Lugo, lo maquillarían de éxito. No obstante lo más importante es seguir creciendo y asimilando automatismos pendientes. El tiempo sigue siendo aliado de Lobera y sus hombres.