¿Qué le pasa a la U.D. Las Palmas?

¿Qué le pasa a la U.D. Las Palmas?
¿Qué le pasa a la U.D. Las Palmas?

 ¿Cómo es posible que la pretemporada más ilusionante que se ha vivido en el último lustro haya desembocado en la situación actual? ¿Qué ha provocado que ese equipo que, a priori, iba a jugar de un modo preciosista sea, a día de hoy, el antepenúltimo clasificado y el mayor goleado de la categoría? ¿Quién es el culpable? ¿Por qué nos engañan? ¿Para qué nos ilusionan? ¿Cuál es la explicación a todo esto?

Expectativas creadas

 Desde el momento en que el presidente mencionó como objetivo el playoff de ascenso y aseguró que de no lograrse tal objetivo se produciría una purga en la dirección deportiva, estalló la bomba de la ilusión en la afición. Tras varios años sufriendo por no descender, la idea de pelear por el ascenso parecía tan utópica pero a la vez tan maravillosa que era imposible no dejarse llevar por la emoción.

Para más inri, los mensajes que se seguían sucediendo desde el club invitaban al optimismo. Se habló de la contratación de un entrenador joven y con un estilo de juego combinativo, y llegó Lobera; se habló de traer jugadores de Primera División, y llegaron Nauzet y Deivid; se habló de explorar nuevos mercados para encontrar jugador distintos a los que en los últimos años habían pisado el césped del Gran Canaria, y llegó Branko Milovanovic con el nombre de Chrisantus en su libreta.  Los objetivos iban cumpliéndose poco a poco.

 La idea de pelear por el ascenso parecía tan utópica pero a la vez tan maravillosa que era imposible no dejarse llevar por la emoción.

Cuando empiezas la temporada con la idea de que tu equipo es inferior al resto y que la salvación es la única meta por la que se puede luchar, tu predisposición a pensar sobre el equipo es, de por sí, pesimista. Si se hubiese promovido que el objetivo del club era la permanencia, la situación actual no sería tan alarmante. Seis puntos de veintisiete posible, sí, pero ante los rivales más fuertes de la categoría.

No obstante, el objetivo marcado sigue siendo el playoff y aunque parezca mentira, la distancia hasta esas posiciones es tan sólo de ocho puntos.  Ocho puntos son tres partidos ganados y aún restan treinta y tres jornadas del campeonato y noventa y nueve puntos por jugar. El objetivo del playoff no debe cumplirse en octubre ya que el que juega esa promoción es el que acaba en esas posiciones en el mes de junio.

Planificación de la plantilla

Es curioso que el año que el equipo tiene mejores jugadores en el aspecto individual no se encuentre la forma de que, en su conjunto, éstos logren que la UD Las Palmas juegue buen fútbol y gane partidos.

Si miramos la nómina de nombres de este equipo nos encontramos con jugadores que han jugado en Primera División como Barbosa, Pignol, Corrales, Nauzet Alemán, Momo, Javi Guerrero, Thievy o Deivid. Si a ello le sumas que es un equipo que el equipo cuenta con jugadores jóvenes pero con un gran potencial como Vitolo, Javi Castellano, Murillo o Chrisantus, es difícil entender que con esa lista de nombres el equipo sea incapaz de producir resultados favorables de cara a la clasificación

Quizá la cuestión no sea los jugadores que hay en la plantilla sino aquellos que faltan. Es cierto que han hecho grandes fichajes este verano en cuanto a nombres. Porque solo se han quedado en eso, en nombres. El equipo sigue necesitando dos laterales de garantías y un mediocentro organizador. En una temporada en la que sólo la competición doméstica te somete a jugar cuarenta y dos partidos, es probable que ocurran contratiempos que te obliguen a ver mermada tus posibilidades de alinear en el once a quien más te gustaría. Sea por sanción o sea por lesión, Las Palmas no podrá alinear siempre a David González y, entonces, ¿cuál es su recambio? Sencillo. No lo hay.

Quizá la cuestión no sea los jugadores que hay en la plantilla sino aquellos que faltan

.Del mismo modo ocurre con los laterales. Si ya de por sí, Corrales y Pignol son jugadores muy discutidos porque no son laterales para representar a un equipo cuyas aspiraciones van más allá de sufrir cuando ellos pisan el césped, el hecho de que sus sustitutos sean prácticamente inexistentes es frustrante. En la derecha, para sustituir a Pignol está o Aythami o un experimento del entrenador como situar a David García de lateral. Estamos hablando de un jugador que el año pasado estuvo en el dique seco casi la totalidad de la temporada y de otro que abandonaría su posición natural. En el costado izquierdo pasa exactamente lo mismo. La primera opción sería el canterano Borja, sin experiencia aún con el primer equipo en partido oficial, mientras que la reconversión de Dani Castellano sería la segunda propuesta.

Ninguna de estas opciones me parece realmente válida para hablar de laterales propios de un equipo que pelea por situarse en la mitad superior de la tabla clasificatoria.

Jugadores

Son ellos los que juegan. Mucho se puede hacer en la pretemporada, mucho se puede plantear ante un partido, mucho se puede preparar un esquema o un estilo de juego que si los jugadores no rinden, nada servirá.

Siendo francos, el rendimiento de Nauzet Alemán en la presente campaña dista mucho de ser “el mejor jugador de la categoría”. Me atrevería a decir que no es, ni siquiera, el quinto mejor jugador del equipo en este arranque liguero. Llegó como estrella para abanderar el proyecto de ascenso y sólo una sombra del jugador que fue, es lo que deambula por los campos de Segunda cuando se viste la casaca amarilla. Se espera muchísimo más del de Las Mesas. Debe ser el hombre que tire del equipo hacia delante y no lo está haciendo.

Si Nauzet no cumple lo esperado, qué vamos a decir de Vitolo. Tras protagonizar el culebrón del verano en las oficinas de Pío XII, su rendimiento sobre el césped está siendo nulo. Más allá de su gol ayer frente al Castilla (equipo al que deseaba ser traspasado, ojo) su estado de forma actual no es óptimo y su toma de decisiones sobre el campo empiezan a recordar a las de un juvenil que debuta por primera vez. Si la tasación de Vitolo era de cinco millones de euros en agosto, en este octubre no creo que supere el millón. Es otro que debe dar muchísimo más.

Además de las dos decepciones más llamativas contamos con muchos otros jugadores que están lejos de su mejor estado de forma. Lo poco que hemos visto de Javi Castellano no se parece en nada al que fuera el mejor jugador de la pasada temporada, el rendimiento de David García es menor al que acostumbra, la falta de oportunidades de las “eternas promesas Suárez” será fruto de algún motivo, Barbosa sigue dando cal y arena a partes iguales…

Puedes llamarte Nauzet, Vitolo, Momo o Barbosa. Podremos mirar tu currículum que nos sentiremos afortunados de contar contigo en el club leyendo lo que leemos. Pero si sobre el césped no demuestras que eres ese jugador, no servirá de nada.

El entrenador

El eterno señalado siempre que una situación va mal. El más criticado y azotado por prensa y afición. La cara visible y el cabeza de turco más habitual es esta vez menos acusado de lo que acostumbra a ser el entrenador de la Unión Deportiva. Sea por su labia, su discurso, su conocimiento teórico (que no práctico hasta la fecha) del fútbol, su manera de convencernos, sea como fuere, Lobera sigue teniendo adeptos.

Seis puntos en ocho jornadas y un juego que dista bastante de lo ofrecido en un inicio es su balance como técnico de la Unión Deportiva. Sin embargo, hay quienes no culpan al preparador maño de la actual situación del equipo. ¿Tiene culpa Lobera de la situación?

Sí, como todos. Tanto entrenador, como jugadores, como dirección deportiva tienen culpa. Incluso me atrevería a decir que el presidente tiene culpa, pues no se puede pecar de ambición en el mes de julio y no se puede vender la piel del oso antes de cazarlo.

 La cara visible y el cabeza de turco más habitual es esta vez menos acusado de lo que acostumbra a ser el entrenador de la Unión Deportiva.

Lobera propuso a su llegada un estilo de juego al que, en seguida, la prensa catalogo como “ADN Barça”. Algo que resultó más perjudicial que favorecedor al equipo ya que la afición esperaba ver a Murillo como Piqué, a David González como Xavi y a Vitolo como Iniesta, pero no. 

Durante la pretemporada, el equipo daba muestras de querer jugar de un modo preciosista y combinativo y lo hacía bastante bien, sí, pero ante rivales de una entidad infinitamente inferior. Tuvimos que esperar a la llegada del fútbol profesional para darnos cuenta de que el cuento de hadas de Lobera se quedó en un cuento y que la cruda realidad es que con la plantilla actual, Las Palmas no puede jugar de tal modo.

Para empezar, si como hemos comentado sólo cuentas con un medio centro con tendencia organizativa en tu plantilla, no puedes pretender tener la posición total del balón. Así pues, a lo largo de las jornadas hemos pasado de intentar ser el Barça a ser un equipo más que juega al contragolpe y que se lanza con todo arriba cuando ya se ve por detrás en el marcador en busca de la heroica.

Quizá tenga algo de culpa Lobera de la actitud demostrada por algunos jugadores o quizá no. Quizá no tenga culpa de que Chrisantus falle ocasiones clarísimas de gol o que Barbosa haga tres penaltis cada dos partidos. Aún así, que el equipo muestre cada semana su inoperancia defensiva y un ligero atisbo de derrotismo sí que se puede achacar a un problema existente en el vestuario.

Soluciones

Lo más sonado siempre es la purga fácil: utilizar la guillotina con el entrenador. Ya son dieciocho los cambios de entrenador que se han producido en Las Palmas en la última década, lo cual es fiel reflejo de lo caliente que es el asiento del banquillo grancanario y lo poco que duran los entrenadores que se sientan en él. Un proyecto como la permanencia necesita de resultados inmediatos para no caer en el infierno mientras que otro, como el ascenso, necesita cocerse a fuego lento y a largo plazo. Obviamente, todo tiene un límite y si el equipo se ve en posiciones de descenso en la jornada veinte, hay que actuar. Sin embargo, en la jornada nueve y a ocho puntos el objetivo inmediato, echar al entrenador sería abandonar a un equipo y obligarlo a empezar de cero cuando apenas se ha llegado a disputar un cuarto de temporada. Sería un error prematuro.

Claramente hace falta un cambio, sí. Pero quizá ese movimiento deba darse en el terreno de juego encadenando victorias y no acusando al entrenador de manera continúa. Quizá, apoyando más que nunca, el equipo saque esto adelante. Sabadell y Guadalajara parecen dos destinos asequibles para el cambio de tendencia ya sea para bien o para el mal definitivo.