Málaga, florece por favor

Una historia de héroes y villanos, castillos y dragones en pleno siglo XXI. Cosas como esta sólo pasan en nuestra tierra. Málaga, sol y sombra.

Málaga, florece por favor
Aficionados del Málaga

El sol europeo está a punto de salir. El amanecer en forma de previa nos espera a la vuelta de la esquina y nosotros, bárbaros como aquellos que nos arrojan estiércol desde las afueras del castillo respiramos hondo y profundo como si lo que oliéramos fueran halagos y alabanzas.

No estamos acostumbrados a ser de la realeza ni con el mismísimo jeque comandando la fortaleza. Seguros tras las murallas y a salvo de tempestades económicas nos comportamos como los simples campesinos que un día fuimos, al servicio de los imperios y respondiendo a los cañonazos con lanzas y palos.

La guerra mediática reinante es una batalla perdida de antemano, que ni nos conviene, ni nos corresponde. Nos encontramos bajo fuego cruzado recibiendo balazos de anónimos agresores, todo por hacer la guerra por nuestra cuenta. Un jeque herido, de sangre blanquiazul, ha bajado al campo de batalla con su sable dispuesto a batirse contra todo aquel que difame o ensucie nuestra bandera, mientras sus seguidores se dedican a ejercer de reyes sin trono.

En época de bonanza nos encontramos atendiendo menesteres que no son de nuestra incumbencia, obviando los placeres de pertenecer a la élite. Preocupaciones infundadas, sin importancia, provenientes de fuentes de agua no potable en manos de envidiosos y boicoteadores que han conseguido tornar al afortunado en un infeliz.

Sólo espero que pronto salga el sol y florezcan los capullos. Así veremos lo bonita que es nuestra flor entre tanta mala hierba.