El fútbol se enamora del Málaga

El fútbol se enamora del Málaga

Con la goleada de ayer ante el Anderlecht en Champions, el Málaga se postula como uno de los equipos que mejor fútbol están practicando en este inicio de temporada. Quizá pocos lo hubiesen dicho, después del ajetreado verano y la salida de jugadores como Rondón o Cazorla.

No obstante, los números del equipo blanquiazul mantienen a los aficionados en una nube. Y es que no solo los resultados acompañan, sino que la forma de conseguirlos es la pretendida por Pellegrini desde que llegó al banquillo. El chileno apostó desde el principio por el buen juego y el toque de balón. Para el entrenador malaguista no solo se trata de ganar, sino de hacerlo a través del fútbol-espectáculo. Y eso es algo que ha quedado patente en este inicio de campaña.

Las cosas no pueden irle mejor  a los de Pellegrini, que ya se han convertido, con dos victorias, seis goles a favor y cero en contra, en el mejor equipo en lo que llevamos de Champions.

Tampoco van peor en el campeonato doméstico, donde aún no conocen la derrota. Cuatro victorias y dos empates, siendo el equipo menos goleado de la Liga BBVA, con dos tantos en contra y otros diez a favor.

Jugadores y cuerpo técnico no encontraron mejor forma para aislarse del turbulento verano en la entidad de Martiricos que centrándose en lo verdaderamente importante: el fútbol. Atrás quedaron las dudas sobre cómo responderían sin Rondón, Maresca o Cazorla.

Para Pellegrini no solo es importante ganar, sino hacerlo jugando bien

La realidad es que el equipo está cada día más compenetrado, y que Pellegrini cuenta con un buen fondo de armario, sin olvidar la cantera. Fabrice y Portillo han demostrado que no van a dejar escapar las oportunidades que el técnico les brinde, y su rendimiento ha sido más que notable hasta la fecha, oportunidad que aún espera Juanmi. También están destacando jugadores que tuvieron pocos minutos la pasada campaña, como Camacho –noveno máximo recuperador de la Liga-, y los acertados fichajes de Saviola y Roque, mientras que otros han tomado mayor responsabilidad con respecto a la pasada campaña, como es el caso de Isco.

En definitiva, el Málaga ya no son individualidades de uno o dos futbolistas. Ahora es un auténtico equipo en el que todos aportan y todos se comprometen. La comunión entre jugadores se refleja en el campo, donde los blanquiazules han llevado el nombre de Málaga a lo más alto. La Champions ya no es un sueño, es una realidad que se presenta con buenas opciones. La Rosaleda ya se ha acostumbrado a las ovaciones a sus jugadores, esos que, a través del juego de combinación, del mimo al esférico y del buen hacer proveniente de la calidad atesorada en sus piernas, logran hacer disfrutar a los aficionados en cada encuentro que disputan los costasoleños.

Que el Málaga esté arriba no es casualidad. Es el fruto al trabajo desarrollado por Pellegrini desde que aterrizó en la capital costasoleña, y la recompensa al trabajo bien hecho de un equipo que ha sabido dejar atrás los temas extradeportivos y demostrar que están aquí para quedarse.