Adiós a la Copa
El malaguismo puede que se haya levantado hoy con una sensación agridulce. La eliminación de la Copa ante el Real Madrid en octavos de final acabó con las esperanzas blanquiazules de conseguir el único título por el que realmente podían luchar esta temporada -la Liga parece reservada, una vez más, a Barcelona o Madrid-.
Sin embargo, probablemente todos coincidirán en que se cayó de la manera más digna posible. El Málaga ha sido de los pocos equipos que se ha atrevido a jugarle de tú a tú al Real Madrid, actual líder de la Liga y vigente campeón de la Copa, y no le ha ido tan mal. El imprevisible 0-2 al descanso en el Bernabéu, a pesar de la posterior derrota, dio alas al equipo y motivos para creer que el pase a cuartos sería posible.
Anoche, en La Rosaleda, los de Pellegrini volvieron a realizar uno de los partidos más completos en lo que llevan de temporada, logrando frenar la capacidad ofensiva del Madrid. Los malaguistas pueden estar orgullosos de cómo su equipo dio la cara, a pesar de la falta de acierto de cara a portería que, unido a los fallos en varios de los goles, acabaron por apearlos de la competición.
Mala suerte, falta de pegada y errores propios acabaron con el sueño de la Copa
Ahora puede parecer un duro palo, pero si el mes pasado, cuando el destino quiso emparejar a Málaga y Real Madrid en Copa, se hubiese preguntado por un hipotético resultado, más de uno hubiese apostado por una nueva goleada de los blancos -como ya hicieron en Liga en La Rosaleda, con un incontestable 0-4-. Esta vez, no solo el equipo no ha sido goleado sino que ha ofrecido una imagen más que positiva y ha dejado toda una declaración de intenciones para un futuro no muy lejano.
La mala suerte, y la falta de pegada, han privado al malaguismo del título por el que pretendían luchar hasta el final, pero viendo los dos partidos ante el Real Madrid, probablemente puedan sacarse más conclusiones positivas que negativas, aun sabiendo que el equipo debe mejorar muchos aspectos todavía.
El trabajo ahora debe seguir. La lucha por jugar en Europa la próxima temporada sigue abierta y entre los retos de más urgencia están el de recuperar el olfato de gol de los delanteros, conseguir ser más efectivos en campo contrario y volver a sumar de tres en tres.




