Sin Champions, ¿y ahora qué?

Muchísimos millones después, el Madrid vuelve a caer en octavos de final de Champions, como los 6 años anteriores. ¿Dónde están los culpables? Los hay que ya echan a Pellegrini, otros se acuerdan de Kaká y otros señalan a los despachos.

Sin Champions, ¿y ahora qué?
Sin Champions, ¿y ahora qué?

El madridismo ya se ha acostumbrado a esta sensación, la de pasar en el cine o de compras los miércoles de Champions. Su ADN empieza a mutar. Sin el Madrid en la competición, los duelos pierden el interés. Escuchar la sintonía de la máxima competición europea, esa que pone el vello de punta, para ver al Manchester o al Bayern no es lo mismo. Puede ser entretenido, pero nada comparable con la emoción de disfrutar de tu equipo ante una noche de balón estrellado y rivales de alta alcurnia.

Con la llegada de Florentino, de nuevo la Champions era el gran objetivo. La orejuda, esa copa de prestigio internacional, la que importa, volvía a estar en el punto de mira de los blancos. Se invirtió para ello. Se fichó a varios grandes jugadores, demasiado dinero como para sólo luchar por la Liga, y más teniendo en cuenta que la competición de la regularidad no pasa por su época más boyante.

Pero de nuevo el Madrid ha fracasado. Y lo ha hecho no porque levantar el título fuese obligatorio sino porque su andadura ha sido completamente decepcionante. Se ha caído a las primeras de cambio, contra un equipo menor falto de estrellas, después de hacer una fase de grupos muy gris, donde ni siquiera pudo presentar su candidatura al título.  No pudo ganar al único poderoso contra el que se enfrentó, el Milan, y tan sólo en el Vèlodrome ante el Olympique de Marsella, un examen de cierto calado, solventó con desahogo el partido.

Ahora, a toro pasado, es fácil encontrar errores y culpables. Los primeros, los que se han comentado partido tras partido: falta de continuidad en el juego, dificultad para robar el balón, ataques embotellados por el centro… Pero a la hora de señalar culpables, los buscaremos en los despachos, en la Junta Deportiva, que es donde se preparó este desaguisado.

Los que mandan se han de llevar su gran trozo del amargo pastel. Florentino ha seguido cayendo en los errores del pasado: en la soberbia, en la desmesura en los fichajes, en la falta de humildad para delegar poderes... La fama de que Florentino puede pagar más que el resto es una lacra que se ha ganado a pulso y nunca le abandonará. Después de gastar millonadas en pocos jugadores erró en tratar de arreglarlo todo diciendo que no ganar un título no era un fracaso a sabiendas de que si eso ocurriese, Pellegrini no tendría otra temporada ni loco.

Pero los despachos que peor salen parados son los de la dirección deportiva. El puesto de Jorge Valdano es incomprensible con Florentino en la presidencia. Nunca fichará a un jugador desconocido o lo suficientemente barato como para dudar de su calidad. Pellegrini se fichó bajo el respaldo de Valdano con enormes dudas del presidente. Mal empezaba el proyecto... Esto ha supuesto que a las primeras de cambio, el técnico chileno fuese cuestionado. Cosas de no contar con la confianza del palco. Para recomendar fichajes de Ronaldos varios no parece necesario ningún estudioso del balompié. De hecho, se ha demostrado que se ha fracasado estrepitosamente al traer a 2 de las 3 superestrellas. Lo de Kaká es evidente. No sólo su precio asusta a cualquiera sino que dentro del campo no se ha ganado la titularidad y si no fuese por su nombre, sería silbado por la grada en cada partido. La paciencia que se está teniendo con él por parte de técnico y público ya la quisieran el resto.

En cambio, lo de Benzemá no se puede llamar fracaso, al menos todavía, porque es joven, es su primera temporada en una gran liga y aun no ha tenido suficiente continuidad, pero sí chirría su precio y su comportamiento fuera del campo. No se entiende que a un futbolista que apenas trabaja 2 horas al día, no se le imponga desde el club un profesor del idioma nada más bajar del avión. Y más para un chico tímido cuya adaptación se perfila complicada.

Siguiendo con Valdano -y Pardeza-, no es entendible que jugadores que no cuentan para el técnico sigan engrosando la plantilla, como es el caso de Gago, Drenthe o Metzelder, mientras que dieron puerta, y de bastante mala manera, a futbolistas deseados como Sneijder y Robben (que por cierto, él solito ha metido al Munich en cuartos). A eso hay que sumar la falta de alternativas en las bandas, la existencia de un lateral zurdo en condiciones, un delantero centro y centrocampistas de nivel. Por no hablar de que no hay cantera. En definitiva, la plantilla se cerró a pesar de Pellegrini y a sabiendas de que era manca, pero aún así se exigió “la excelencia” (sic).

Efectivamente, hay muchos más culpables, técnico y jugadores superincluidos, pero el hecho es que sólo hay unos que dirigen la nave, que deciden quien forma parte de la plantilla y quien la entrena, y curiosamente esos son los que nunca asumen las culpas y prefieren seguir en sus fantasías de seres superiores.