La Junta que lo decide todo
El Real Racing Club celebra este fin de semana una de las Juntas Generales de Accionistas más trascendente de su historia. En ella se intentará decidir quiénes serán los nuevos consejeros y quién asumirá la presidencia. Son varias las vías que se mantienen abiertas pero nadie sabe a ciencia cierta cómo terminará.
Ahora que parece que la situación deportiva del Racing se ha encauzado y que el equipo ha encadenado una racha de buenos resultados, la entidad juega el sábado su partido más importante. Pero no lo hace en los Campos de Sport del Sardinero, lo hace en la Facultad de Derecho de la Universidad de Cantabria, lugar en el que se dilucidará su futuro tanto a corto como a medio y largo plazo.
El equipo verdiblanco sufre en la actualidad un vacío de poder. Acogido al concurso voluntario de acreedores, cuenta con un consejo de administración en funciones dónde, tras dimitir hace unas semanas, Francisco Pernía y el resto de sus consejeros se mantienen en el cargo hasta la formación de una nueva junta directiva. Y ese momento llega a partir del sábado, con la celebración de la Junta General de Accionistas los días 17 y 18 de diciembre.
El dueño del Racing, Ashan Ali Syed, con más del 99% de las acciones no aparece por Santander desde la pasada temporada. Nadie sabe si llegará para ejercer el control del club (ya sea en persona, lo que parece muy poco factible dado sus problemas con la justicia, o representado), o si se mantendrá al margen, momento en el cual entran en juego los accionistas minoritarios, que no representan ni el 1% de las acciones.
Y entre estos accionistas minoritarios, quien está representado con un porcentaje mayor de las acciones es José Antonio González, consejero de Francisco Pernía. Conocido como “el guaje”, quien acudió a la segunda fase de la ampliación de capital (el pasado 28 de noviembre) y, casi sobre la bocina, ingresó 40.001 euros que le hacían situarse como máximo accionista de entre los minoritarios.
Esta jugada sorprendió a la mayoría del racinguismo, y sobre todo a la Asociación de Peñas, que a través de su presidente, Bernardo Colsa, había movilizado a la masa social del conjunto santanderino para reunir el dinero necesario y hacerse con ese porcentaje necesario para poder controlar la Junta. La adquisición, por parte de José Antonio González de dicho paquete accionarial sorprendió a la masa social del conjunto montañés, por tratarse de un miembro del dimitido Consejo de Administración de Francisco Pernía. Nadie sabe cuál es su intención real, si hacerse personalmente con la dirección del club o hacer de intermediario ante el desembarco de otro supuesto grupo de personas.
Así pues, y con este panorama accionarial, llega la Junta General de Accionistas, en la cual, nadie sabe a ciencia cierta qué va a suceder, y en la que se abren diversas posibilidades, desde la aparición de Ali (o sus representantes), que José Antonio González nombre su propio consejo, que se produzca alguna posible alianza extraña (como la aparición del antiguo propietario Jacobo Montalvo representado las acciones de Ali Syed), o la remota aparición de un inversor que aporte capital.
Mientras el panorama pinta difícil para el Racing a nivel institucional, a la grada sólo le preocupa que venga quien venga consiga mantener viva a una entidad de 98 años de historia que quiere celebrar su aniversario en primera división con la mayor dignidad posible.




