Tras la euforia, toca la reflexión

Tras la euforia, toca la reflexión

El Rayo Vallecano consiguió en la noche de ayer los 3 puntos frente al Granada (1-0). La victoria llegó en el último suspiro tras un genial disparo de falta de Roberto Trashorras. El tanto desató la locura en Vallecas, olvidando todo lo sucedido anteriormente. Y es que ayer el Rayo no jugó bien, estuvo falto de ideas, impreciso y abonado a la desconfianza. La alegría debe dar paso a la reflexión y el trabajo. Sólo así se podrán conseguir los objetivos.

Trashorras desató la locura en el último suspiro. Pues sí, eso fue realmente lo que pasó ayer por la noche en el Estadio de Vallecas. A pocos segundos de acabar el partido, el centrocampista franjirrojo metió un golazo de falta directa, desatando la alegría inmensa de los aficionados rayistas que veían como una vez más contra el Granada se repetía la dulce historia. En la anterior ocasión el gol de Tamudo valió una permanencia. Ayer fueron 3 puntos, pero tras lo visto ayer sobre el terreno de juego, valen oro.

Y es que justo antes de ese momento de gozo colectivo en Vallecas, la grada rumiaba descontenta con el rendimiento de su equipo. En la primera parte el sentimiento era de indiferencia ante lo visto sobre el terreno de juego; un Rayo valiente en los primeros 10 minutos, pero diluido poco a poco por la táctica de presión de Anquela. En cambio esa indiferencia del primer acto se convirtió en desesperación y agobio por los constantes errores de la zaga rayista. El aficionado no estaba conforme y a pocos minutos para el final se empezó a escuchar algún que otro silbido, muestra de la disconformidad imperante.

El Rayo no estuvo bien, falto de ideas y presa de las imprecisiones

 Lo cierto es que el  Rayo no jugó bien. Recordó a la peor versión del año pasado, aunque en esta ocasión el problema era mayor debido a que en la plantilla rayista hay muchos cambios, que provocan una necesaria adaptación paulatina de los componentes. De esta forma, los dos nuevos centrales, Jordi Amat y Álex Gálvez, se mostraron inseguros y faltos de entendimiento con el medio del campo, algo que estuvo a punto de costar un gran susto al Rayo

El centro del campo quizás sea donde hubo más problemas, ya que Javi Fuego se encontró muy solo, es evidente que le falta un jugador capaz de jugar con criterio a su lado.  Paco Jémez puso para ello a Adrián, que sin embargo no consiguió entrar en juego, provocando la obstrucción del ataque rayista. La entrada de Trashorras tampoco mejoro mucho el equipo, a pesar de que este se convertía finalmente en héroe del equipo. En ataque las cosas tampoco estuvieron mucho mejor, con jugadores intermitentes y pocas combinaciones. El más acertado fue Lass, que estuvo desequilibrante, pero altamente individualista, algo que molestó a sus compañeros y al público.

Seguramente algunos aficionados rayistas que ayer cantaban y gozaban de alegría tras el tanto en el último suspiro, hoy echan la vista para atrás y se dan cuenta del gran enfado que tenían antes de la llegada del gol. Tampoco es que el Granada lo hiciese mucho mejor, pero si es de reconocer que pusieron en graves aprietos al conjunto de Jémez. Lo más probable es que en otro partido, el Rayo no tenga tanta suerte.

Y este el gran problema. Este año la permanencia va a estar más cara que nunca, ya que rivales directos de los franjirrojos, cuentan con plantillas más extensas y trabajadas. Ya lo digo ayer Paco Jémez; “la plantilla que tengo es corta. Entiendo que es por nuestra precariedad económica”. Palabras acertadas del técnico rayista que desde hoy tiene que trabajar al máximo para conseguir el ansiado objetivo de la permanencia.

Estoy seguro de que a pesar de sus palabas de ayer en rueda de prensa donde decía mostrarse contento por la victoria, está molesto por lo visto ayer sobre el terreno de juego. Sabe que Trashorras salvó al equipo de variadas críticas. Y es que tras la euforia, siempre tiene que llegar la  reflexión…