Cristian Benavente, discípulo de Mesut Özil

Una melena al viento detenía el tiempo en Brunete cada vez que entraba en contacto con el balón. Magia y poesía en sus pies, mezclados con mucho descaro. Reservado e introvertido con ropa informal, Cristian Benavente se transforma cada vez que salta al campo. Está de doble aniversario: tras cumplir una decena de años vistiendo la elástica del Real Madrid, el club premia su labor en el Juvenil B ascendiéndole al Real Madrid Castilla que militará en Liga Adelante.

Cristian Benavente, discípulo de Mesut Özil
Cristian Benavente, discípulo de Mesut Özil

Ha cumplido recientemente la mayoría de edad pero desde que tenía catorce años habla y juega como un veterano sobre el verde del campo. "Uno debe jugar como sabe, y aunque las cosas se pongan difíciles se tiene que mantener la idea habitual del juego. Yo solo me divierto en la cancha". Entiende que el fútbol sin esfuerzo no tiene una meta a la que todos aspiran, que solamente privilegiados, no técnicamente si no mentalmente, pueden llegar. Su vida es un sueño. Un sueño que quiere hacer realidad. En el horizonte, jugar en Primera División con el Real Madrid, aunque permanece con los pies en el suelo y quiere obtener el título universitario como principal vía de crecimiento, con especialidad en Historia o Economía.  

Cristian Benavente ha sido noticia en los últimos días tras comunicarse que formará parte de la plantilla que integre el regreso del Real Madrid Castilla a la categoría de plata del fútbol español, un premio a su excelente temporada en el Juvenil B tras quedar campeón de grupo a diez puntos del segundo clasificado. Acaba de cumplir 10 años vistiendo la elástica merengue en categorías inferiores, tras firmar por el club blanco en julio de 2002 procedente del Vallecana C.F y del Santa Eugenia, equipos donde probó fortuna antes de que el scouting del Real Madrid le invitara a hacer unas pruebas de acceso en la antigua Ciudad Deportiva.

El primer recuerdo sobre Cristian Benavente antecede a su época en los infantiles (2007-2009), jugando el torneo de Brunete, vivero de futuras estrellas que pueblan los campos profesionales. Melena al viento, cinta blanca para asegurar no tapar con el pelo la visión y un descaro con el balón en los pies, Benavente hacia las delicias de la grada con un amplio repertorio de recursos técnicos encarando a sus rivales. Junto a Cedenilla, fue de los más destacados del torneo y demostraba un gran desparpajo en los micrófonos ante las preguntas de los periodistas. Era proyecto de gran futbolista.

No es para menos cuando Benavente aprendió de los mejores. A su llegada, coincidió con Enzo Zidane, hijo del mítico “5” del Real Madrid, con el que compitió por un puesto y se instruyó en el mundo del regate, de la finta con el cuerpo sin tocar el balón, del pase sin mirar, de la rabona o de la ruleta marsellesa. 

Un todoterreno de los deportes

Cristian Benavente se mueve por todo el centro de la medular, aunque también puede caer a ambas bandas en busca del desequilibrio. Es ambidiestro y destaca por un gran manejo del balón, un golpeo excelente y una magnífica visión del espacio. Personalmente, se define como un jugador polivalente y con un gran olfato goleador. Rezuma talento por los cuatro costados. Admirador de la calidad de Mesut Özil, la final de la novena Copa de Europa del Real Madrid es un recuerdo imborrable como aficionado al fútbol. No es el único deporte que practica, pues intenta compaginar su trayectoria profesional con el tenis, el pádel y el baloncesto, otras de sus aficiones deportivas.

Cristian Benavente no tiene reparos en reconocer que su vida se debe por y para el fútbol. Esta devoción no implica que no tenga tiempo para más, pues sabe cómo repartir su tiempo en función de sus preferencias y obligaciones.  “Se trata de repartir el tiempo y hacerse al sacrificio. Es una forma de vida que yo he elegido. Y esa vida es la del fútbol profesional”, reconoce en una entrevista para SoHo Perú.

Nacido en Alcalá de Henares, por las venas de Cristian Benavente corren sangre peruana. Hijo de padre español y de madre peruana, ha crecido y se ha desarrollado en España visitando únicamente dos veces el país materno desde su nacimiento. Magali – su madre – comparte pasión con su hijo, pues jugó con la selección peruana de voleibol, al igual que su padre Agustín, que jugó como futbolista profesional en la Segunda División de fútbol sala en España.

Convocado por las inferiores de Perú

Al contar con doble nacionalidad, puede elegir en un futuro la posibilidad de representar a un determinado país. De casa de su madre, pocos recuerdos tiene; menos aún de sus costumbres: “He estado solo dos veces. La primera con apenas siete años, de vacaciones, y la segunda para jugar un torneo de fútbol”. A pesar de compartir vestuario con varios jugadores que han jugado en las categorías inferiores de España, Benavente nunca ha sido llamado por España, al contrario que por Perú, que le llamó a filas en diciembre de 2010 para disputar dos amistosos con Perú sub17 en un plazo de veinte días.

“Me preguntaron si estaba interesado en jugar por la selección Sub 17 y yo les dije que sí. Por eso, voy a viajar a Lima el 30 de noviembre para sumarme a los entrenamientos”, aseguró en el diario Depor. Hacía 10 años que no visitaba Lima hasta que Juan José Oré comunicó que estaba convocado. “Tenemos buenas referencias de él. Hemos visto videos y se nota que es un buen jugador. Juega de mediapunta, enlace y también por derecha. Es capitán de su categoría en el Real Madrid. Está bien considerado. Ojalá se adapte al equipo”, dijo Juan José Oré a El Comercio.

A su aterrizaje, los medios de comunicación de la zona agasajaron su llegada como si de una estrella se tratara, una gran recibida para un futbolista que promete hacer soñar al país sudamericano. Algo que no tiene tan claro Benavente, que duda ante la posibilidad de que camiseta vestir y que no puede evitar una ligera sonrisa sobre la opción de jugar con España. “Me encantaría jugar un Sudamericano. Nací en España, pero tengo raíces peruanas muy fuerte y si se da la ocasión no lo pensaré dos veces. Estar en un torneo de selecciones debe ser muy emocionante”, reconoció a su llegada a Perú.

Debutó en partido oficial con la sub17 contra Uruguay, dejando gratas sensaciones en el seleccionado y haciendo las delicias de su seleccionador: “Benavente conoce y juega muy bien fútbol. Esperemos que le haga muy bien a la selección Sub 17”

 

Un paso frustrado

El cuento de color de rosa de Benavante comenzó a teñirse. Fue llamado para disputar el Sudamericano sub17 con su país celebrado en Ecuador entre los meses de marzo y abril. El campeonato consistió en dos grupos de 5 países en donde se enfrentaron todos contra todos. Los 3 primeros avanzaron a la siguiente ronda conformada por un sólo grupo de 6 equipo, donde Perú quedó eliminada con cuatro puntos y superada por Argentina (9), Ecuardo (7) y Uruguay (6).

En aquel campeonato, Benavente no contó con apenas oportunidades. Llamado a convertirse estandarte del equipo por su “europeización” con el Real Madrid, solo disputó 15 minutos contra Argentina, 30 minutos contra Ecuador y no dispuso de oportunidades contra Bolivia. En ningún momento, Oré contó con él como titular.

Tras el fracaso, El Comercio elaboró una crítica sobre por qué razón los jugadores que juegan en Europa no cuentan con tantas oportunidades con su selección. En primer lugar, destacaron la poca convivencia con sus compañeros, teniéndose que adaptar a las costumbres y hábitos a los que no están familiarizados.