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Luka Modric, un refugiado de guerra que busca su propia independencia

Luka Modric, un refugiado de guerra que busca su propia independencia

Dice la escritora latinoamericana Isabel Allende que la infancia feliz es un mito. Con 6 años, Luka Modric cambió pegar patadas a un balón en las calles de Modrici por refugiarse en un hostal de una isla de Croacia para escapar de la guerra de la Independencia croata. Tan solo el esfuerzo económico de su familia, muy humilde, le permitió luchar por un sueño. Después de hacer el servicio militar en Bosnia, Modric rompió el esteorotipo de jugador enclenque fisicamente y brilló en el Dinamo de Zagreb. Llamó la atención de poderosos equipos europeos hasta que el Tottenham Hotspur pagó 27 millones por él, el traspaso más caro de la historia en White Hart Lane. Ahora que suena con fuerza su traspaso al Real Madrid, Modric intenta independizarse y decidir por sí solo su futuro.

De pequeños, los niños sueñan con ser de mayores astronautas de profesión, en imitar las proezas que su padre cuenta a su madre cada noche cuando llega del trabajo, en imaginarse que son futbolistas de primer nivel cuando marcan un gol al vecino del patio en una portería construida con dos botes de refresco con gas. La puericia de Luka Modric (Zadar, Croacia, septiembre 1985) no entendió de idealizaciones paternas, ni de sueños profesionales truncados por la cruda realidad. Tampoco de artimañas de lozanos locos e intrépidos para crear un símil de un campo de fútbol hecho con pocos recursos materiales. Con apenas 6 años, Modric huyó de Modrići – su pueblo – en pleno estallido de la Guerra de la Independencia croata. La infancia feliz es un mito, como diría la escritora latinoamericana Isabel Allende.

Modric se refugió junto a su familia en un hostal de la isla de Iz. Faltaba su padre, que representó al ejército croata durante la guerra. Su abuelo fue abatido por un francortirador serbio durante la contienda. Con seis años se erigió como el hombre del hogar En agosto de 1990, las relaciones sociales entre Serbia - liderada por Slobodan Milošević – y Croacia se encrudecían con el referéndum no oficial  sobre la cuestión de la autonomía y soberanía serbias en Croacia, a pesar de que los croatas representaban el 78,1% y los serbios el 12,2% de la población total de Croacia. El Gobierno croata intentó bloquear el referéndum. Mientras Modric pateaba balones por las calles de Modrići, a orillas del mar Adriático, los civiles serbios bloquearon las carreteras de acceso a los destinos turísticos de la costa de Dalmacia, cerca del pueblo donde residía la familia del futbolista croata.

De padre croata y madre serbia, Luka Modric se refugió junto a su familia en un pequeño hostal de la isla de Iz. No estaban todos. Faltaba Stipe, su padre, militar que representó al ejército croata durante la batalla por la Independencia.  Tampoco contaba con la garantía de seguridad de su abuelo, abatido por un francotirador serbio durante la campaña bélica. Con tan solo seis años Modric era el hombre del hogar. Ejercía el papel a su manera, de la mejor manera que sabía, con un balón de fútbol como prueba de humanidad en medio de la más absoluta inhumanidad belicosa.

El balón como símbolo de prosperidad

La historia enseña que en una guerra siempre se perderá más de lo que se ganará. Es la forma que tiene el ser humano para demostrar su imperfección, decía Voltaire. Pero siempre hay mil soles en el reverso de las nubes. Sin la compañía de nadie, tan solo de un balón, Modric arrancaba sonrisas en busca de un sueño. "Jugaba todo el día y quebró más ventanas con su balón que las ondas de las bombas de la guerra", recuerdan los recepcionistas del hotel en un reportaje de MARCA.

El linaje de Modric era pudiente. No había apenas dinero para lujos y vivir día a día era una auténtica aventura. Stipe, en su regreso del ejército croata, invirtió un fondo de ahorros en Luka Modric, que ingresó en una academia deportiva. Cerca de fichar por el Hadjuk Split con ocho años, fue descartado tras un torneo en Italia para recalar en el equipo de la zona local donde nació, tras normalizarse la situación político-social de Croacia. Con 17 años, el equipo de scouting del Dinamo de Zagreb vio talento en Modric y firmó un contrato.

Bosnia: servicio militar-deportivo

De apariencia débil, piernas escuálidas, físico enclenque y frágil en el contacto cuerpo a cuerpo. La apariencia física no jugaba a favor de Luka Modric. En su haber una portentosa calidad técnica, depurada año tras año. Modric quería al balón como el balón quería a Modric. Una relación que se juró amor eterno. La adhesión afectiva no contempló el factor tiempo: el Dinamo de Zagreb pecó de impaciente y le mandó emigrar a Bosnia Herzegovina, convertida en república tras conseguir la independencia en 1992, para adquirir corpulencia y contar con minutos para demostrar su validez.

Anteriormente a la independencia de Bosnia y Herzegovina, los equipos bosnios jugaban en la Liga de Yugoslavia. Con la independencia de Bosnia y el estallido de la guerra, el fútbol profesional se paró en el país. En 2001 se creó una liga regular donde croatas y musulmanes competían al unísono; los clubes de la República de Serbia boicotearon la nueva liga y continuaron su propio campeonato, una iniciativa que la UEFA rechazó al reconocer única y exclusivamente a la Premijer Liga como único campeonato liguero oficial en Bosnia y Herzegovina. La problemática tuvo solución un año más tarde, cuando los principales equipos de la República de Serbia entraron en la competición. El campeonato nacional actual parte desde ese punto, coincidiendo con la llegada de Luka Modric al Zrinjski en calidad de cedido.

“Quién pueda jugar en la liga de Bosnia puede jugar en cualquier lugar. Allí no había ni siquiera reglas”, cuenta Modric sobre el nivel de competición que comprobó en su etapa en Mostar, mientras cumplía servicio militar. Fue nombrado mejor jugador del campeonato con 18 años, mejor jugador de Bosnia del año, probó fortuna en el  Inter Zaprešićc de Croacia, fue nombrado “esperanza croata” en el año 2004 y marcó 31 goles y asistió en 29 ocasiones durante las cuatro temporadas que vistió la camiseta del Dinamo de Zagreb.

El fichaje más caro de la historia en White Hart Lane

“Estamos muy contentos de que Luka pueda marcharse a un entorno en el que vaya a progresar, mientras que nosotros hemos demostrado que sabemos hacer buenos negocios”, declaró  Zoran Mamic, director deportivo del Dinamo de Zagreb. Había sido relacionado con Manchester City, Chelsea y Arsenal, e incluso se especulaba con que había sido visto con Kevin Keegan en las instalaciones del Newcastle United. Ninguno de ellos se hizo con “el Cruyff de los Balcanes”.

Fichó en 2008 por el Tottenham Hotspur a cambio de 27 millones de euros. Se convirtió en el fichaje más caro de la historia del Tottenham Hotspur. Su rendimiento dejó que desear en su primer mes, aquejando problemas en la rodilla. "Sabe que se espera más de él", criticó el seleccionador croata Bilic Tan solo una victoria en los últimos siete partidos. El fichaje de Luka Modric por el Tottenham Hotspur fue la gaseosa que abrió las esperanzas de futuro de los ‘Spurs’, un jugador que había llamado la atención en Europa por su descaro y atrevimiento, amén de su juventud. Llegó en el momento oportuno, con Juande Ramos en el banquillo en la aventura londinense tras un exitoso paso por el Sevilla. "El club siempre trata de fichar a jugadores buenos. Siempre queremos mejorar el equipo y demostrar nuestra ambición”, declaró el técnico español tras confirmarse que el Tottenham Hotspur pagó 27 millones de euros por el croata en un contrato de seis años de duración, el traspaso más caro de la época en White Hart Lane, empatando en la cifra con el de Darrent Bent en 2007.

Debutó de forma oficial con la camiseta del Tottenham Hotspur en el primer partido de Premier League, con derrota por 2-1 frente al Middlesbrough. El arranque en las primeras jornadas dejó mucho que desear con respecto a las expectativas que se levantaron con su fichaje. "No estoy satisfecho con mi rendimiento en el Tottenham. Tengo que hacerlo mejor y sé que puedo hacerlo mejor. El problema ha sido unas molestias en la rodilla, que me ha estado causando dolor”, espetó el jugador. La presión llegaba desde todos los frentes. "Luka es consciente de que la situación no es buena. Sabe que se espera más de él”, expuso Slaven Bilic, seleccionador croata.

Experimentando posiciones

A pesar de ser un jugador clave, un pilar en el que el Tottenham Hotspur asumía apoyarse y en el que los entrenadores consideraban que el equipo debía girar en torno a él, Modric ha probado diferentes puestos en el campo con la camiseta de los ‘Spurs’. Desde su fichaje hasta la actualidad ha jugado en todos los enfrentes de la medular y del ataque. En su llegada, Juande Ramos retrasó su posición, aunque le obligaba a cumplir el rol de creador de juego con Jermaine Jenas como escudero y protector para que se adaptara a la competición tan exigente como es la Premier League. La nueva posición, junto a sus problemas físicos, le etiquetó como un jugador débil y frágil.

La etiqueta cambió con la llegada de Harry Redknapp al banquillo. Modric tuvo mayor repercusión ofensiva, e incluso caía en alguna ocasión a banda izquierda, rememorando sus exhibiciones cuando jugaba en Croacia y Bosnia. Su papel era más de cerebro, de llegar en última línea, donde más podía mostrar sus virtudes y donde mayor peligro creaba. Sin embargo, en la última temporada que ha disputado, su posición ha sido un tanto difusa. Con Van der Vaart en la mediapunta, Modric se convirtió en el fiel compañero de Scott Parker en el mediocentro. Coincidiendo con la etapa en la que el centrocampista inglés estuvo lesionado, el jugador croata quedó eclipsado por Tom Huddlestone, pues éste tomaba responsabilidades atacantes con disparos de larga distancia, perdiendo ese protagonismo que tanto gustaba a Modric. Por el contrario, el croata destacó en el tramo final de temporada, coincidiendo con el declive de los ‘Spurs’ tras vincular a Redknapp con el banquillo de la selección de Inglaterra.

En busca de su propia independencia

"Tottenham Hotspur me dio la oportunidad en la Premier League y quiero alcanzar un gran éxito aquí. Sí, ha habido conversaciones con otros grandes clubes, pero no tengo ningún interés en ir a ninguna parte. La temporada pasada estuvimos entre los cuatro primeros, sinónimo de que estamos haciendo bien las cosas como club y siento que podemos seguir mejorando. Quiero lograr todo con los ‘Spurs’”, declaró un exultante Luka Modric  en mayo de 2010, tras ampliar su contrato hasta 2016. La historia del cuento ha cambiado.

Cansado de no confirmar las buenas expectativas, Modric comenzó a poner requisitos y exigencias. Tras los rumores de una posible venta de Gareth Bale, el croata vinculó su futuro al del jugador galés. Viendo que no se haría efectiva la marcha de su compañero de vestuario, exigió al Tottenham clasificarse entre los cuatro primeros para continuar ligado a la entidad. Lo consiguieron pero la victoria del Chelsea en la final de la Champions League ha frustrado el objetivo conseguido en Premier League. Modric perdió el barco de la máxima competición europea, por lo que ha hipotecado su futuro en Londres.

"Es muy difícil para los Spurs mantener a Luka, porque no van a jugar la Champions League el año que viene. Modric mostró fidelidad a los Spurs quedándose la temporada pasada cuando otros equipos lo querían. Yo solo deseo lo mejor para Luka”, apuntó Corluka, compañero de selección y exjugador del Tottenham Hotspur sobre la situación que atraviesa el croata.

Sin embargo, la venta no será sencilla. Villas-Boas, nuevo entrenador del Tottenham Hotspur, no ha negado que quieran vender a Modric, sin embargo, ha puesto matices en la operación. “Es todavía, a todos los efectos, un jugador del Tottenham, hasta que no se ofrezca la cantidad adecuada, no se moverá de los Spurs”, declaró el luso. El jugador ha abierto una guerra interna con el club y se ha ausentado en el primer entrenamiento de la pretemporada del Tottenham Hotspur. El Real Madrid se ha destacado como el principal club en hacerse con los servicios del jugador croata. El Tottenham Hotspur, por medio de Daniel Levy, exige una oferta que no sea inferior a los 40 millones de euros, una cifra que al parecer el Real Madrid no quiere ni oir ni hablar y que abulta con el traspaso de Nuri Sahin más 30 millones.

Si en España las negociaciones más duras quedan representadas por la influencia que ejerce en los despachos presidentes como Augusto César Lendoiro o Manuel Ruíz de Lopera, no es para menos el poder de persuasión y dificultad de convicción que posee Daniel Levy como presidente del Tottenham Hotspur. Es de sobra conocida la habilidad que tiene para inflar precios y conseguir la máxima cifra por el traspaso de un jugador. La pelota está en el tejado del Real Madrid, mientras que el jugador quiere marcharse y el Tottenham Hotspur permite que el jugador se vaya, pero no a cualquier precio.

Luka Modric busca su propia independencia con destino Madrid. “El haber sido un refugiado durante mi infancia me ha hecho ser lo que soy. Yo soy mucho más fuerte ahora. Sólo quiero seguir adelante y empezar de nuevo. Estoy preparado para cualquier cosa que se produce en mí”, describe sobre lo que vivió en su infancia. Con 27 años, Modric tiene una nueva oportunidad de refugiarse con el balón como protagonista para conseguir lo que más desea: ser feliz jugando al fútbol…en Madrid.