El Real Madrid sucumbe en Nervión y ya está a 8 del Barcelona

El equipo blanco se presentaba en el Sánchez Pizjuán con una estadística poco favorecedora y con un duelo futuro que marcaría el devenir del partido: el martes se inauguraba la Champions en esta temporada ante el Manchester City. El Sevilla salió con una marcha puesta de más que el Real Madrid, encontrando su recompensa con el gol de Trochowski en el minuto 1. El Madrid se mostró apático. FOTO: AS

El Real Madrid sucumbe en Nervión y ya está a 8 del Barcelona
Sevilla
1 0
Real Madrid
Sevilla: PALOP; CICINHO, SPAHIC, BOTIA, NAVARRO; MADURO, MEDEL; NAVAS, RAKITIC, TROCHOWSKI; NEGREDO
Real Madrid: CASILLAS; ARBELOA, PEPE, RAMOS, MARCELO; KHEDIRA, ALONSO; DI MARÍA, ÖZIL, RONALDO; E HIGUAÍN.
MARCADOR: 1-0 TROCHOWSKI (MIN. 1)
ÁRBITRO: UNDIANO MALLENCO (COMITÉ NAVARRO)

Imagínense que le ha ocurrido la siguiente situación: se sienta ante el televisor, junto con su cerveza y la pizza congelada. Le dio al botón para encender la televisión, confiando en que el encuentro se hubiese retrasado y no se hubiese perdido ni un minuto de un partido con demasiados alicientes. Lejos de conseguir su propósito, atónito, comprueba no solo como ya había empezado el partido, sino que el Sevilla ya se había adelantado en el marcador en el minuto 1. Pues eso le ha pasado a cientos de personas.

Comenzó fuerte el equipo local, tanto que la primera vez que los futbolistas del Real Madrid tocasen el cuero sería para sacarlo de las redes de la portería de Casillas. En el primer córner del partido, en una acción a balón parado, la cual sigue siendo el mayor déficit de la escuadra de Mourinho, el Sevilla encontraría su premio. La recompensa de comenzar al 200%, algo que se ha convertido en algo totalmente normal cuando el Madrid visita el Sánchez Pizjuán. Trochowski se aprovechó de un aclarado ante una defensa al hombre, consiguiendo un gol tempranero. El señalado, Ángel Di María, que pecó de novato y perdió la marca.

No se habían sentado ni en las butacas. El Sevilla ya se había adelantado

Una rivalidad rozando lo ilegal. Así se podría resumir los duelos que enfrentan a Sevilla y Real Madrid. Prueba de ello la acción que se sucedió tras el gol. Higuaín en una acción con balón de por medio le dio una patada a Fernando Navarro, el cual acaba encarándose con él. Tuvo, con un liderazgo descomunal y con el conocimiento de que necesitan a los once jugadores bien claro, Casillas que correr como un galgo en el Sprint final de la carrera para refrenar las intenciones de su compañero argentino.

La apatía blanca era evidente. El planteamiento de Míchel estaba venciendo de manera total en el juego de las pizarras. La lucha encarnizada en el campo se estaba produciendo continuamente. El técnico sevillista era conocedor de la importancia del bloqueo del juego del Madrid. Y lo estaba consiguiendo. Por derroteros poco limpios en cuanto a acciones en el césped se refiere estaba discurriendo el partido.

Di María, lejos de alcanzar el nivel que otorga un miedo enorme a la zaga rival cada vez que recibe, mostraba su cara más irregular. El medio del campo del Sevilla se estaba comiendo al del contrario, de forma literal. Cristiano Ronaldo contaría con un disparo de falta, pero Palop –parece que Míchel le concede la titularidad en detrimento del recién llegado Diego López- de forma sobria despejó a córner.

La dureza como máxima

Ese podría ser uno de los titulares del partido, al menos el de la primera mitad. Entradas a destiempo por doquier imperaban en el terreno de juego del Sánchez Pizjuán, capitalizando el juego y obviando las ocasiones. Corría ya el minuto 40 y Palop, a pesar de estar en tensión máxima al tratarse de uno de los partidos más importantes del año, era casi un espectador más.

De esta forma y en un partido muy turbio por parte del Madrid se llegaba al descanso. La sombra de la duda se cernía sobre Di María. Era y debía ser el jugador señalado por Mourinho, o al menos eso se rumoreaba. Lo fue, junto con Özil. Modric y Karim Benzema entraron al campo para cambiar algo más que el once. El balón tenía que ser merengue, o al menos esa era la intención. La dificultad del proyecto que buscaba asaltar José Mourinho se encontraba en la intensidad del Sevilla, que o bien podía acrecentarse por la motivación del resultado o ver como bajaba por el cansancio acumulado.

Modric, al palo

6 minutos tardaría Luka Modric en demostrar que su ausencia en la primera mitad era la causante del desastre táctico. Con un recorte para perfilar el disparo con la pierna derecha se zafaba de su marca y abría el hueco. Potente disparo que, con una gran estirada, rechazaba Palop como podía. El esférico, caprichoso como él solo, decidió estrellarse contra el palo derecho de la portería sevillista. En la jugada siguiente Negredo contaría con una propicia ocasión para que la ventaja ya no fuese inane. Pero la desaprovechó, solo ante Casillas.

La siguiente ocasión clara de los de Mourinho llegaría en el minuto 15. En un barullo poco controlado Benzema pescaría el balón. Toque sutil y centro a la cabeza de Sergio Ramos. Se iba a aprovechar de que Palop ya estaba batido, pero su cabezazo distó de ser bueno y el balón se fue alto.

Callejón dentro. Defensa de tres

Aún quedando 25 minutos Mourinho decidió jugársela. Metió a Callejón y quitó del terreno de juego a un defensa, a Álvaro Arbeloa. Era un "quiero pero no puedo". Mientras tanto la voracidad del Sevilla no había disminuido. Notaban el aliento de una hinchada que cada vez confiaba más en una victoria.

Las proposiciones de Mourinho eran bienintencionadas, incluso Modric brilló en la oscuridad. Pero el pesadumbrismo era claro. En los últimos 15 minutos la monotonía era lo predominante y no pudo el Real Madrid, en un campo donde se llegaron a escuchar olés. Cristiano Ronaldo fue el vil ejemplo. El pitido del árbitro se hizo notar y la diferencia con el Barcelona en cuatro jornadas se ampliaba a 8 puntos con el Barcelona. Por su parte el Sevilla consigue alcanzar los ocho puntos y convierte el Pizjuán en un fortín en este inicio de Liga.