Serial Real Madrid - Manchester United: 1999/2000, Bosnich mantiene vivo al United

Partido de cuartos de la Champions League de la temporada 1999/2000 // Llegaban los dos equipos en situaciones diferentes. Únicamente en clave continental, tras un buen comienzo de competición europea, la segunda fase de liguilla no había sido del todo sencilla para el conjunto blanco, que se clasificó sobre la bocina gracias a su agónica victoria ante el Rosenborg. Por el contrario, los chicos de Ferguson habían aprovechado bien esta fase para alcanzar la primera posición de su grupo y obtener ventaja de campo en la siguiente eliminatoria.

Serial Real Madrid - Manchester United: 1999/2000,  Bosnich mantiene vivo al United
El meta australiano, Mark Bosnich, en una de sus muchas intervenciones (Foto: The World Game)

La eliminatoria de cuartos de final en la temporada 99/00 se presentaba de una manera bastante complicada para el Real Madrid. A pesar de haber superado con solvencia la primera fase de liguilla de la Champions League, la inestabilidad del banquillo blanco, que venía arrastrándose desde la destitución de Heynckes, les había situado en una posición bastante desfavorable en la Liga, y los intereses y esperanzas blancas por conseguir un título pasaban por apostar más alto en la máxima competición continental. Pero la llegada, en noviembre, de Vicente Del Bosque al banquillo merengue marcaría un antes y un después, tanto en la temporada madridista como en los años venideros.

Esa inestabilidad casi les había costado la eliminación de la misma, puesto que en la ya omitida segunda fase de liguilla, sustituida actualmente por los octavos, estuvieron muy cerca de caer eliminados, después de quedar encuadrados en un duro grupo junto al Bayern de Münich, perdiendo ambos encuentros disputados contra el conjunto bávaro, y el Dinamo de Kiev, contra el que se jugaron la segunda y última plaza que daba acceso a cuartos. Al clasificarse como segundo, el Real Madrid partía con desventaja de campo respecto a su rival, un Manchester United comandado por Beckham y Giggs, que además era el máximo favorito para repetir el triunfo conseguido el año anterior ante el propio Bayern de Münich en Barcelona y alzarse de nuevo como campeón. 

Así, con todo, Álex Ferguson y sus hombres se plantaban en el Bernabéu el 5 de abril del año 2000, con ganas de hacer justicia a su condición de favoritos. Del otro lado, Del Bosque y su plantel confiaban en sus posibilidades y no tenían intención de ser menos en cuanto a deseos de triunfo se refería. Por parte de los visitantes, Bosnich estuvo bajo palos. La línea de cuatro atrás la conformaron Gary Neville, Berg, Stam e Irwin. Por delante, el doble pivote que integraban Scholes y Keane, bien flanqueados por los costados con Beckham y Giggs. En punta, Cole y Yorke se repartían las tareas. Los 'diablos rojos' se presentaban de esta forma en territorio madridista con su once de gala. Pero no iba a ser menos lujoso el equipo que saltase al campo por la parte local, partiendo de inicio el once que todo aficionado merengue conocía de carrerilla, con la única baja del lesionado Fernando Hierro. Con Casillas en portería, Salgado, Karanka, Iván Campo y Roberto Carlos en la zaga; Helguera y Redondo partían desde la medular, con McManaman y Savio pegados a la línea de cal y Raúl enganchando en la mediapunta, estando sólo por delante suyo Fernando Morientes. 

El Real Madrid, alentado por un Bernabéu lleno a rebosar, salió con arrojo a conseguir cuanto antes batir al meta australiano del United, Bosnich, que empezó con su recital deteniendo todas las acciones de peligro que llevaba a cabo el Madrid. McManaman y Raúl tuvieron las oportunidades más claras, incluso Salgado se sumó al ataque, pero todas los intentos por perforar la portería rival cayeron en saco roto. Tras un comienzo titubeante, el Manchester se desperezó, siendo Andy Cole el principal artífice y el hombre que más peligro llevó hasta la portería de Casillas. Tanto es así, que poco antes del final de la primera parte, el delantero vio como le era anulado un gol por un dudoso fuera de juego, que hubiera desequilibrado la balanza y el marcador en favor de los ingleses.

Después del descanso, el técnico salmantino varió la posición en el campo de Helguera, que se retrasó unos metros hasta casi llegar a convertirse en un tercer central, dejándole todo el espacio en la medular a Redondo, para que lidiase con Scholes y Keane. El Madrid se agazapaba atrás, casi invitando a su rival a ir a por ellos para después aprovechar los espacios al contragolpe. La entrada del jugador bosnio, Elvir Baljic por Savio, mediada la segunda parte, le insufló fuerzas a los locales, que parecían haber dado por bueno el empate hasta el momento, y se decidieron a atacar de nuevo con fuerza la portería rival. Pero nuevamente chocaron con la muralla que aquel día representó Bosnich para los intereses merengues. El meta australiano sacó, de forma inverosímil, un tiro cuando el bosnio ya se relamía, y apenas un minuto después, mientras la grada cantaba el gol, hizo lo propio tras un disparo de McManaman. A pesar de la manifiesta superioridad merengue a lo largo del encuentro, finalmente el colegiado francés, Gilles Veissiere, decretó el final con el marcador del inicio, 0 a 0, que dejaba todo abierto para el encuentro de vuelta, esta vez, en Old Trafford.