El rey de Europa reclama su cetro

El 4-0 deja la eliminatoria decidida · Toca esperar a ver qué hace el Barça mañana para tener un clásico en semis · Adebayor marcó dos goles y el Bernabéu acabó cantando "Manolito, oé" · Di María marcó un golazo y Cristiano volvió a mojar · El Tottenham jugó 75 minutos con 10 tras una chiquillada de Peter Crouch ·

El rey de Europa reclama su cetro
Real Madrid CF
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Tottenham Hotspur FC
El rey de Europa reclama su cetro

El madridismo lo necesitaba. Es la frase más repetida desde que Brych dio por concluido el encuentro del Santiago Bernabéu. Hacía más de siete años que no se vivían unos cuartos de final de la Champions en la 'Casa Blanca' y no hay una mejor forma de volver. No sólo por los cuatro goles que encajó el Tottenham, el infeliz invitado a la fiesta merengue, sino por cómo se consiguieron. El Real Madrid demostró que está cansado de ser un simple plebeyo sometido por los dominadores de Europa. Ahora los de Mourinho miran con otros ojos a sus adversarios. Son ojos llenos de venganza, de revancha, a los que se une una garganta seca, sedienta de victorias, de grandes victorias. La de hoy, sin duda alguna, ha sido una de esas victorias. 

Desde el calentamiento inicial todo hacía presagiar una feliz noche en Chamartín. Uno de los principales peligros del equipo de Redknapp, Aaron Lennon, se resintía de sus molestias y no podía ser de la partida. El entrenador inglés lo sustituyó por Jermain Jenas. Las buenas noticias para el Real Madrid se fueron acumulando en los primeros quince minutos de encuentro. La primera de ellas fue intrínseca al equipo, ya que el Madrid salió tremendamente enchufado, acorralando al Tottenham en su propia área, creando peligro desde el primer minuto. Pero poco hizo falta para lograr el primer paso hacia las semifinales de la Champions League. Un Adebayor que venía con el San Benito de ser alto pero malo de cabeza mandó con la testa el balón al fondo de la red a la salida de un corner. El remate del togolés superó a Gomes y se coló entre las piernas de Modric, que defendía el palo largo. Sólo era el minuto 4 y lo más difícil ya estaba conseguido. Tras el gol de 'Manolito' el Madrid no se relajó, al contrario, siguió embotellando al Tottenham, que no pudo elegir peor momento para mostrar su cara más débil. Y débil de mente fue Peter Crouch. El 'Espárrago' estaba siendo un pequeño quebradero de cabeza para la defensa blanca, bajando todos los balones que le llovían. Pero dos entradas a destiempo lo pusieron en la calle al cuarto de hora. Una chiquillada que no se perdona en la Champions League. 

Contra diez el equipo de Mourinho contemporizó y bajó los brazos ofensivamente, lo que dio alas a un Tottenham herido. Bale lo intentó en un par de cabalgadas por su banda izquierda, a la que tuvo que regresar después de que Redknapp lo situara en la derecha al principio del partido, pero no obtuvo premio. El extremo galés fue el único de su equipo que pudo al menos crear peligro. Van der Vaart estaba torpe y Modric estaba más perdido que un esquimal en el Sahara. A la incomodidad del croata colaboraba Xabi Alonso, omnipresente en toda la medular y ordenando una y otra vez el juego de su equipo. Esta vez, Khedira sí fue un gran escolta del donostiarra. El que estuvo bien durante todo el partido fue Pepe, pero una falta le costó una amarilla y no poder viajar a Londres por sanción. Por suerte, su presencia no parece fundamental para pasar la eliminatoria. El descanso llegó dejando un sabor agridulce en el graderío, vestido de gala, como en las grandes noches europeas. El 1-0 sabía bien, pero recordaba a otras noches que todo pintaba bien pero que acababa torciéndose de alguna u otra forma. No sería una de esas noches. 

Tras la reanudación, los blancos demostraron que las palabras de Mourinho habían calado hondo. El Real Madrid salió decidido a sentenciar la eliminatoria para viajar a Londres sin preocupaciones. Pero el 2-0 no llegaba. La insistencia blanca de querer entrar por el centro era un alivio para los británicos, que defendían con tranquilidad las acometidas madridistas. Pero todo cambió con el segundo gol. Cristiano sacó rápido un corner para Marcelo, el lateral levantó la mirada y le puso un balón medido a Adebayor que otra vez de cabeza puso el balón donde Gomes no podía llegar. La tranquilidad llegó al Bernabéu como un bálsamo. Era el momento de acabar con el Tottenham. Mourinho metió a Lass por Khedira y ordenó a Di María y Cristiano que se abrieran lo máximo posible a las bandas. Y de la banda del argentino llegó el tercero. Özil abrió a Di María que después de recortar a su par lanzó un misil teledirigido a la escuadra inglesa. Un auténtico golazo, el más hermoso de los cuatro de hoy. El Madrid jugaba a placer. Defoe, que sustituyó a Van der Vaart tras el descanso, era una isla en medio de la nada y Bale estaba reventado físicamente. Higuaín y Kaká se unieron a la fiesta del toque-toque-toque del Madrid, que pedía otro gol. Un centro del brasileño llegó a Cristiano que la empaló de primeras para que Gomes se la tragase y dejara una goleada para rememorar viejas noches europeas, que bien hacían falta en la memoria reciente blanca. Las semifinales están conseguidas, el camino a Wembley parece más sencillo ahora. Barça o Shakhtar. Uno de los dos será la última piedra en el camino. Sólo falta saber qué prefiere la afición del Madrid.