25 aniversario de la Copa: los héroes de la final

¿Quiénes fueron los protagonistas de aquella mágica noche? En VAVEL te recordamos los once jugadores que alineó John Toshack más los dos que utilizó como recambio en aquella final, que todavía hoy es el último título conquistado por los donostiarras.

25 aniversario de la Copa: los héroes de la final
25 aniversario de la Copa: los héroes de la final

La Real Sociedad cerró de la mejor manera posible la temporada 1986/1987, conquistando su primera y, hasta el momento, única Copa del Rey tras una temporada irregular. Los jugadores, conscientes de que no había sido su mejor temporada, llegaron muy mentalizados de que a pesar de ello tenían otra oportunidad para seguir haciendo historia, y aunque muchos de ellos ya formaban parte de las páginas doradas del club, querían grabar su nombre en otra cita histórica y ayudar a otros jóvenes realistas a formar parte de la historia gloriosa de un club que tuvo en los años ochenta su época más feliz.

No pasa nada, tenemos a Arconada

Uno de los denominadores comunes que tienen los títulos del club txuri-urdin es el hombre encargado de custodiar la portería realista, Luis Arconada. El mayor mito de la Real Sociedad fue, una vez más, el héroe del partido al detener el penalti que dio el título copero a los guipuzcoanos. Sólo su presencia bajo palos dio un plus de tranquilidad no sólo a sus aficionados, que cantaban el clásico “no pasa nada, tenemos a Arconada”, sino también a sus compañeros encargados de ejecutar los penaltis. Tras una temporada alejado de los terrenos de juego debido a una grave lesión de rodilla, el cancerbero donostiarra volvió “con tanta ilusión como al principio”, tal y como escribe en una columna para Historia en blanco y azul, en la que también recuerda lo difícil que fue “dejar fuera al Athletic”, rival al que los donostiarras eliminaron al derrotar 0-1 en San Mamés tras un partido sin goles en Atocha. Dos temporadas más tarde se retiraría junto a Zamora, tras 551 partidos oficiales con el primer equipo.

Defensa de cinco

En la defensa, aquel partido jugaron Sagarzazu, Górriz, Dadíe, Gajate, y Luis Mari López Rekarte. Para el primero de ellos supuso su último partido oficial, ya que al finalizar la temporada ficharía por el Deportivo de la Coruña y fallecería antes de que comenzara la temporada, víctima de un derrame cerebral. Su muerte causó una gran conmoción en el mundo del fútbol, especialmente en el entorno del club blanquiazul, que le brindó un homenaje en Atocha con un partido entre dos combinados formados por jugadores como Schuster, Juanito o Futre, entre otros.

La defensa de cinco que implantó Toshack en la Real fue una auténtica innovación en el futbol español

En el otro carril de la defensa jugó Luis Mari López Rekarte, hermano mayor del que dos décadas más tarde sería capitán de la Real Sociedad, Aitor López Rekarte. Además de ser un buen defensor, destacaba por su vocación ofensiva, algo muy importante en el esquema de John Toshack, que por aquel entonces alineaba una defensa formada por dos centrales, un líbero y dos carrileros con gran libertad para subir la banda.

Para Luis Fernando Dadíe, por su parte, la temporada 1986/1987 fue su mejor campaña a nivel personal en el primer equipo de la Real Sociedad, ya que fue en la que más partidos disputó, y tanto él como el resto de sus compañeros pudieron redondearla con un título que devolvió la gloria a los donostiarras. Aunque también rendía como lateral, su posición natural era la de defensa central y, aquella final, fue el líbero de la defensa de cinco. Su mejor etapa deportiva tuvo lugar en el Celta, con quien consiguió el ascenso a Primera División siendo uno de los pilares de aquel equipo y, más tarde, disputó otra final de Copa ante el Zaragoza, aunque el título se lo llevaron los maños.

Górriz y Gajate, una pareja infranqueable

Los centrales de aquella inolvidable noche fueron Górriz y Gajate, un dúo casi infranqueable desde que el último de ellos se hiciera con la titularidad en el año 1983, sustituyendo a otro mítico zaguero como Inaxio Kortabarria. Górriz, jugador que ostenta el récord de partidos disputados con el primer equipo de la Real Sociedad con 599 repartidos entre las temporadas 1978/1979 y 1992/1993, destacaba por su juego aéreo, tanto en defensa como en jugadas ofensivas a balón parado, y por ser un defensa muy fiable y difícil de superar. Es otro de los jugadores que tuvo un papel fundamental en todos y cada uno de los títulos conquistados por su club, y una de las mayores leyendas realistas. A pesar de que el premio de la selección le llegó algo tarde, con treinta años, fue el central titular del combinado español en el mundial de 1990 disputado en Italia, y jugó un total de doce encuentros como internacional, marcando un gol.

Górriz y Gajate formaron una pareja mítica en el centro de la defensa

Gajate, por su parte,  tuvo un papel menor que el de Górriz en las dos Ligas blanquiazules, pero desde que le arrebatara la titularidad a Kortabarria formaría una pareja perfecta en el centro de la zaga. Aunque no era muy habilidoso con el balón en los pies, se ganó la admiración de sus aficionados y el respeto de sus rivales debido a sus condiciones defensivas. En total disputó 469 partidos oficiales con la Real Sociedad, en los que marcó dieciocho goles.

Larrañaga, el equilibrio en el centro del campo

En el eje del centro del campo actuó Juan Antonio Larrañaga, segundo jugador con más partidos oficiales en la historia de la Real Sociedad (589). Fue también uno de los protagonistas de todos los títulos del club donostiarra, aunque su participación en la primera liga conquistada por los guipuzcoanos fue bastante menor. No sería hasta la temporada 1981/1982 cuando se asentaría como titular, y permaneció como jugador realista hasta su retirada, en la temporada 1993/1994. El 24 de febrero de 1988 debutó con la selección española, siendo aquélla su última participación en un partido internacional.

Sin una referencia fija en la delantera

La responsabilidad ofensiva recayó, aquella noche, en José Mari Bakero, Txiki Begiristain, Jesús Mari Zamora y López Ufarte. Toshack apostó por jugar sin un “9” fijo, sino con cuatro media puntas con mucha llegada y gol. Para López Ufarte, la final supuso el último partido con la Real Sociedad, tras once temporadas en el primer equipo, en las que disputó 474, marcando 129 goles. El último de ellos, precisamente, fue el que sirvió para abrir el marcador de la final a los diez minutos del pitido inicial, tras un magistral pase de Bakero.

Bakero y Txiki resultaron fundamentales en el resultado final, con intervenciones determinantes que sirvieron para llevar la Copa a San Sebastián

Éste, que tras la llegada de Toshack la temporada anterior vio cómo su protagonismo disminuyó considerablemente, se rehízo poco a poco y acabó siendo de nuevo una pieza clave en el equipo donostiarra. A pesar de que el entrenador galés retrasó su posición más hacia la media punta, el jugador de Goizueta siguió cosechando unos magníficos registros goleadores temporada tras temporada y, de hecho, fue el autor del gol en San Mamés que dio el pase a la final. Una vez en el FC Barcelona, sería uno de los pilares del Dream Team junto con Txiki Begiristain, otro de los protagonistas de aquella final.

El extremo guipuzcoano disputó seis temporadas con el primer equipo de la Real Sociedad, en las que disputó 248 partidos anotando 34 goles, uno de ellos en la final, hasta que en el verano de 1988 fichó, junto con Bakero y López Rekarte, por el FC Barcelona, avivando una polémica tras la victoria del Barcelona frente al conjunto realista en la final de Copa de 1988. Muchos eran los aficionados que cuestionaron su compromiso con el club donostiarra, ya que no rindieron como se esperaba de ellos. El hecho de que el Barcelona dependiese de aquella final para participar en competiciones europeas la siguiente temporada fue lo que sembró la duda.

Los suplentes Mugika y Martín Begiristain cumplieron a la perfección, marcando cada uno de ellos un penalti en la tanda que les daría el título

Por último, falta mencionar al héroe de la Liga de Gijón, Jesús Mari Zamora. Jugador de una exquisita calidad, era el canalizador del juego ofensivo realista. Por sus botas pasaban todos los balones, y él se encargaba de organizar el juego. Su nombre está escrito en letras doradas gracias al gol milagroso que permitió a la Real Sociedad alzar su primera Liga  el 26 de abril de 1981. Ya por el año 1987, cuando los realistas conquistaron su primera copa, Zamora vivía sus últimos años como futbolista, por lo que el título copero redondeó su carrera, así como las de otros muchos compañeros.

Además, Múgica y Martín Begiristain también saltaron al campo durante el partido sustituyendo a Zamora y López Ufarte. Tanto Mugika como Begiristain tuvieron una relevancia vital, al marcar cada uno de ellos el penalti que lanzaron en la tanda, al igual que Bakero y Larrañaga.

Estos trece jugadores, junto con el resto de la plantilla y del cuerpo técnico, fueron los héroes del último título conquistado por la Real Sociedad, el 27 de junio de 1987. Gipuzkoa entera se vistió de azul y blanco y salió a la calle a celebrar la primera Copa del Rey conquistada por los donostiarras, un hito que se celebró con una alegría especial en toda la provincia. Ahora, la afición sueña con que algún día se pueda volver a repetir una hazaña semejante, y poder volver a los jardines de Alderdi Eder para celebrar otro título.