La Real no aprende y vuelve a caer fuera de casa

La Real Sociedad no supo aprovechar la ventaja que gozó durante más de una hora, y acabó pagando caro sus errores habituales de cada vez que se traslada fuera de San Sebastián.

La Real no aprende y vuelve a caer fuera de casa
Levante
2
1
Real Sociedad
Levante: Munúa, Lell, Ballesteros, David Navarro, Juanfran, Diop, Iborra (Martins, m.46), El Zhar, Bakero, Juanlu (Ríos, m.71) y Rubén (Míchel, m.56).
Real Sociedad: Bravo, Estrada, Mikel, Iñigo Martínez, De la Bella, Markel, Vela, Zurutuza (Xavi Prieto, m.76), Illara (Ros, m.81), Ángel (Chori Castro, m.46) y Griezmann.
MARCADOR: 0-1, m.23: Zurutuza. 1-1, m.70: Barkero, de penalti. 2-1, m.86: Martins.
ÁRBITRO: Hernández Hernández (Colegio Canario). Amonestó por el Levante a Juanfran y David Navarro y por la Real Sociedad a Estrada, Íñigo Martínez, Illarra y Vela.
INCIDENCIAS: Partido disputado en el estadio Ciutat de València ante 13.100. Terreno de juego en buenas condiciones. El Levante rindió homenaje a los deportistas paralímpicos David Casinos y Ricardo Ten, que hicieron el saque de honor vestidos con una camiseta del Levante

Parecía que hoy era el día indicado. Que el domingo 23 de septiembre la suerte de la Real fuera de casa cambiaría. El Ciutat de Valencia como lugar y la hora de la sobremesa como momento, se preveían idóneos para romper el mal fario que se prolonga desde el 14 de enero. Sin embargo, todo lo que parecía se deshizo y la Real tropezó por enésima vez.

Los de Montanier comenzaron practicando un fútbol control al que el Levante no podía hacer frente. A los 23 minutos llegaba el premio del gol por medio de Zurutuza. El centrocampista se deshacía de dos defensores y colocaba el esférico en un lugar imposible para Munúa. A partir de entonces la Real mandaba cada vez más y mejor. Los levantinistas apenas salían de la cueva y no encontraban una referencia de garantías arriba cuando lo hacían.

La conexión Vela-Griezmann era un constante quebradero de cabeza para la zaga granota que veía como su portero en algunas ocasiones, y la mala puntería de los guipuzcoanos en otras, evitaban una renta mayor antes e instantes después del descanso. Solo algunos ramalazos ofensivos de los locales conseguían poner en apuros a Bravo, y es que éstos no es que gocen de buen juego, aunque sí de ataques rápidos y precisos. Para ello, los donostiarras pretendían hacerse dueño y señor del balón y cubrirse bien las espaldas cada vez que lo perdían. Por momentos el plan funcionaba hasta que el entrenador levantinista movió el banquillo.

Así, en el minuto 60, los azulgranas empezaron a reaccionar. Para entonces los blanquiazules ya habían vuelto a desperdiciar alguna clara ocasión y ya sobrevolaba el miedo de no saber matar el encuentro por las cabezas de los visitantes. Dos avisos de Barkero y del recién llegado Martins bastaron para instalar el pánico en las filas vascas. Se mascaba el empate y llegó de la manera más tonta.

Martins decide

De nuevo Iñigo Martínez volvió a pecar de inmadurez, y concedió una rigurosa pena máxima para los de JIM. Barkero ejecutó desde los once metros y solo era cuestión de tiempo que se produjera la remontada definitiva. La igualada local convirtió el choque en un ida y vuelta constante, donde el centro del campo brillaba en su ausencia. Griezmann a punto estuvo de cambiar el rumbo de la historia pero su disparo se escapaba por poco, como las ilusiones de salir de feudo rival con puntos. El partido ya había elegido a su protagonista, y no era el francés sino Martins el que se bañaría de gloria.

El flamante fichaje ya había avisado con dos goles anulados por fuera de juego y a la tercera por fin se salió con la suya. Un pase en largo de Ballesteros a este correcaminos fue lo que lo ocasionó todo. Mikel González no pudo detener la carrera del nigeriano más propia de un atleta de los 100 metros lisos y batió a placer a Claudio Bravo. Restaban diez minutos para la resolución del duelo pero el final ya estaba escrito.

Los realistas cayeron de maduros, como las hojas de árbol en la estación del año recién estrenada y volvieron a evidenciar errores demasiado frecuentes lejos de Anoeta. La hora de ensueño que vivió el aficionado txuri-urdin fue tristemente pisoteada por el sueño que adoleció al cuadro donostiarra a media hora de la finalización. Ya llegó el otoño y hay cosas que siguen como siempre, atrapados en el tiempo como en el Día de la marmota.

Foto: EFE