El ascenso más sufrido

Un año difícil y un objetivo conseguido. Muchas han sido las penas que se han vivido en Valladolid esta campaña. Es por esto que el ascenso sabe aún mejor y así se mostró durante las celebraciones en toda la ciudad. El equipo pucelano vuelve a primera después de dos años en la Liga Adelante que a punto han estado de costar la desaparición del Club.

El ascenso más sufrido
Los jugadores del Valladolid celebran el ascenso sobre el césped de Zorrilla

Hace un año por estas fechas, el Real Valladolid caía derrotado en el play off de ascenso 2011 en el estadio Martínez Valero de Elche. El jarro de agua fría que supuso aquella derrota auguraba una campaña sin ilusión en la capital castellana. Otro año en Segunda con la dificultad de hacer un proyecto viable tanto deportivamente como en el plano económico hacía entrever la temporada tan dura que se presentaba. Sin duda la temporada 2011 - 2012 será recordada por el sufrimiento padecido por afición, jugadores y empleados del club pero sobre todo por que, a pesar de ello, se consiguió el añorado ascenso a la Liga BBVA.

Un verano de locos

El verano pasado comenzó con un silencio inquietante. Durante semanas no hubo ningún tipo de movimiento ni noticias desde el club lo cual hizo aflorar los nervios y la incertidumbre en la ciudad. Ese silencio se rompió con una noticia totalmente inesperada: Carlos Suárez, el hasta el momento presidente en funciones, compraba el 56% de las acciones de la entidad de modo que se convertía así en el propietario de la misma. Después llegó el movimiento de jugadores: regresaban Manucho, Marquitos y Alberto Bueno; los fichajes de Razak, Aquino, Víctor Pérez, Dani Hernández, Jaime, Saná y Balenziaga; la marcha de Jordi Figueras y Pedro López y la permanencia, casi inesperada, de Javi Guerra y Nauzet. El entrenador fue uno de los misterios del verano. Se estuvieron barajando muchos nombres y finalmente el elegido fue Miroslav Djukic, curiosamente un nombre que nunca había entrado en las porras.

El equipo vence pero no convence

El comienzo del equipo fue un tanto desigual. Los dos primeros partidos se ganaron con relativa solvencia pero el juego del equipo no convencía a la afición. Además se produce un último cambio inesperado en la plantilla: el laterlal derecho, Antonio Barragán, es fichado por el Valencia CF después de haber disputado el primer partido de Liga con el conjunto blanquivioleta. Esta marcha obliga a hacer un ultimo fichaje: Fernando Varela.

Tras las dos primeras victorias llega un empate y la primera derrota. La afición pucelana, tocada aún tras el chasco del play off, empieza a dudar del técnico serbio. No se entienden sus rotaciones ni su esquema de juego. Sin embargo, él se muestra tranquilo y confiado en su sistema y en sus jugadores. Las explicaciones del míster giran en torno a larga plantilla con la que tiene que trabajar que, de hecho, se ha mantenido con dos jugadores sin ficha: Sergio Matabuena y José Salcedo.

No le faltaba razón a Djukic. Un grupo de más de 30 jugadores con muchos efectivos en el medio del campo; solo un lateral derecho, Varela, que llegó lesionado; sin apenas centrales y cuatro delanteros de los cuales Javi Guerra, que empezó lesionado y Manucho, que no contaba para el entrenador.  

La primera fase de la Liga, a pesar de ir cosechando resultados positivos se adolecía de falta de solidez defensiva y poca verticalidad.

Por si fuera poco, el descalabro producido en Balaídos al caer derrotados 4-1 en la tercera ronda de la Copa del Rey terminó de encender las alarmas en la ciudad del Pisuerga.

Aprobado en fútbol, suspenso en economía

La dolorosa derrota en Copa tuvo consecuencias sorprendentemente positivas. Los minutos disputados por el internacional Manucho durante ese encuentro, sirvieron para que el técnico pucelano decidiera volver a contar con él después de haber estado casi defenestrado, lo que suponía todo un despilfarro teniendo en cuenta que la ficha del angoleño es la más alta de la plantilla.

Poco a poco, los resultados del equipo empiezan a estar acompañados de un fútbol de toque que comienza a verse con buenos ojos en el graderío de Zorrilla. Justo antes de las vacaciones de Navidad, se disputa en el feudo local el partido contra el equipo más fuerte de la categoría: el Deportivo de la Coruña. Sin duda, el encuentro contra los gallegos fue un punto de inflexión en el juego del equipo y por ende, en la confianza de los hichas. El partido fue completo y se mostró por primera vez solidez en todas las líneas. Un gol legal anulado de Javi Guerra supuso el empate a 0 entre ambos cojuntos pero las sensaciones invitaban al optimismo.  

Sin embargo, en Valladolid la felicidad nunca es completa. Aunque en lo deportivo la evolución era buena, los rumores sobre los problemas económicos empezaban a ser muy audibles: el Tribunal Superior de Justicia anula la posibilidad de la realización del Valladolid Arena al que Carlos Suárez se había agarrado como un clavo ardiendo, se empieza a saber que jugadores y empleados llevan meses sin cobrar y en diciembre se anuncia la entrada del club en concurso de acreedores. De hecho se dan circunstancias grotescas como el corte de luz en el estadio por impago.

El ascenso ya no es un objetivo deportivo, sino una necesidad.

Somos Valladolid

En mitad de este panorama tan confuso, una figura empieza a hacerse grande: la de Miroslav Djukic. El serbio se va convirtiendo en el principal referente para afición y prensa debido a su carácter afable y a su sinceridad poco habitual en el mundo del fútbol.

Un mensaje se repite una y otra vez en las ruedas de prensa del técnico: "Somos Valladolid". Todo un slogan que cala hondo en la ciudad y se convierte en una consigna común.

Además, las dudas sobre las decisiones técnicas de Djukic se van despejando poco a poco. Jugadores como Víctor Pérez, cuya titularidad era discutida, se van ganando la confianza pucelana. La falta de un lateral derecho se solventa con la ubicación de Balenziaga en ese puesto a pesar de ser un zurdo cerrado. La falta de centrales puros disponibles y la utilización de Jesús Rueda en esa demarcación evoluciona de manera positiva. En definitiva, la gestión de la plantilla por parte del entrenador cada vez se comprende más en Valladolid. 

Pero "Djuka" no solo tenía una difícil papeleta en lo deportivo, las excepcionales circunstancias económicas y la falta de explicaciones desde la directiva hacen del vestuario una piña teniendo al serbio como nexo de unión. 

En marzo, el internacional sub 19, Saná Camará, abandona el club y anuncia que no se volverá a entrenar con el Real Valladolid. El portugués ya había expresado su malestar debido a que "ni jugaba ni cobraba" de manera que unilateralmente decide rescindir el contrato y abandonar el equipo pucelano. Esta deserción era el fin de un culebrón, aunque la resolución del contrato tendrá que hacerse, muy probablemente, por vía judicial.

La recta final

Con todo un cúmulo de circunstancias en contra el equipo evoluciona favorablemente en lo deportivo y llega a situarse en puestos de ascenso directo. La igualdad con el Celta de Vigo es máxima y cualquier fallo supone perder el tren del ascenso directo. Pero la mala suerte volvió a presentarse frente a los pucelanos y un gol en propia puerta de Manucho contra el Hércules, apeaba al equipo morado de ese tren.

En medio de los momentos de tensión el famoso fantasma de las primas de final de temporada hace su aparición: Onda Cero informa de que un equipo, cuyo nombre no se llega a desvelar, llama al estadio José Zorrilla diciendo que tienen una prima y preguntando si el Valladolid está dispuesto a mejorarla. Ese día, Miroslav Djukic da una rueda de prensa que se convierte en noticia a nivel nacional. Su enfado era más que evidente.

No obstante, los últimos resultados, como el empate a 2 en Alcorcón o la derrota el último día contra el Guadalajara, terminan de condenar al Pucela al play off.

Ha sido el equipo menos derrotado y menos goleado de Segunda

Pero este año la lección se llevó aprendida. La traumática experiencia de la derrota en la liguilla de la temporada anterior suspuso un punto de partida vital para no cometer errores pasados. Este año no hubo euforia ni precipitación ni relajación. Este año en el que el estadio José Zorrila cumplía su 30 aniversario; afición y equipo se fundieron para vivir el primer ascenso que se conseguía en este campo desde su construcción.

Y se consiguió. Se logró ganando a dos grandes equipos: Córdoba y Alcorcón. Se cierra una temporada en la que el Valladolid ha sido el equipo menos derrotado, el menos goleado, con el Zamora de Segunda División y siendo la primera vez en la historia que un equipo con más de 80 puntos no asciende directo a Primera (82 concretamente). Se cierra una Liga de sufimientos con un justo premio. El Pucela ha vuelto.

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