Los maños se comen a los leones

El Zaragoza logró la victoria en un excepcional partido ante un fatigado Athletic. Los maños ganaron con goles de Oriol y de Apoño en los minutos 28 y 51, respectivamente. Los bilbaínos, animados por un gran número de seguidores que se desplazaron a la capital aragonesa, acusaron el cansancio provocado por el duelo europeo y les faltó frescura para remontar el partido. Con el empate del Villarreal, el Zaragoza se coloca a cuatro puntos de la salvación.

Los maños se comen a los leones
R. Zaragoza
2
0
Athletic
R. Zaragoza : Roberto; Abraham, Paredes, Da Silva (Lanzaro, min. 71), Álvarez; Zuculini, Micael; Lafita, Apoño ( L. García, min.79) E.Oriol (Pinter; min.81) y Postiga.
Athletic: Iraizoz; I.Pérez (Muniain, min. 66), S.José, Ekiza, Iraola; De Marcos, Iturraspe; Gabilondo (Susaeta, descanso), A.Herrera, I.Gómez y Toquero (Llorente, min.59)
MARCADOR: 1-0, min. 28, E. Oriol. 2-0, min.51, Apoño.
ÁRBITRO: Iglesias Villaneva (Colegio Gallego), amonestó a Micael (min.64), Iturraspe (min.83) y a A. Herrea (min.62).
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 36 disputado entre el Real Zaragoza y el Athletic Club de Bilbao en una Romareda totalmente llena. También había numerosos seguidores bilbaínos apoyando a su equipo en las gradas. Como es habitual, se realizó la "agapitada".

Era un partido muy complicado que podía sentenciar el ánimo del Zaragoza. Bielsa pensó en el cansancio que acumulaban sus jugadores después de la machada europea del jueves. Eso le obligó a dejar en el banquillo a piezas fundamentales, como Llorente, Muniain y Amorebieta. Respiró de alivio el zaragocismo al saberlo. El partido se ponía un poquito más fácil. Sólo valía ganar, cualquier otra cosa sería un fracaso.

 

Los blanquillos quisieron golpear primero. Tras un tiro amenazador de Postiga, el gol llegó de las botas de Oriol. El catalán aprovechó un desajuste defensivo del Athletic para regatear a varios jugadores y plantarse cara a cara con Iraizoz. Su definición fue tan simple como precisa. Al conjunto zaragocista siempre le gusta adelantarse. Lógico, pero sobre todo es porque de esta manera sabe plantear mejor los partidos. Le cede la posesión a su rival y se limita a lanzar rápidas contras.

 

El Athletic se hizo poco a poco con el control del balón. De Marcos puso el susto en las gradas. En una jugada ofensiva, el balón le llegó al jugador vasco, tiró con Roberto ya batido, pero Álvarez interpuso heroicamente su cabeza para impedir el empate desde la mismísima línea de gol.

 

Fallo de Iraizoz y buena defensa

 

La segunda parte no podía empezar mejor para el Zaragoza. En el minuto 6, Apoño ejecutó una falta desde el borde del área con un disparo suave y aparentemente fácil. Pero Iraizoz no estuvo rápido y se le escapó el balón de las manos, permitiendo así que se introdujera en el fondo de las mallas. Con 2-0 la situación se ponía totalmente de cara para los blanquillos.

 

Bielsa reaccionó introduciendo en el campo a Llorente y a Muniain. Los vascos intentaron hacer todo lo posible para empatar el resultado adverso, pero el cansancio se hizo notar. Les faltó frescura, sobre todo en el centro del campo. Ander Herrera no se entregó demasiado en la vuelta a su casa. A penas se contabilizaron ocasiones claras de gol por parte de los leones. La más peligrosa, una en la que Lanzaro se hizo un lío él solo pero solventó Roberto. 

 

Aún así, el Zaragoza pudo aumentar la diferencia. Plantó una buena defensa y se encontró cómodo jugando a la contra. Lafita estuvo excepcional, una vez más. También destacó Postiga. No paró en todo el partido y dio mucho mal a la defensa bilbaina. Incluso estuvo a punto de marcar desde el centro del campo, pero Iraizoz desvió a córner. Zuculini gozó de otra oportunidad desde fuera del área, pero el cuero se estrello con el larguero. La única nota negativa fue la retirada del terreno de juego de Da Silva y Apoño con molestias.

 

Finalizó el partido con una Romareda totalmente entregada. El "sí se puede" volvió a resonar por todo el estadio. Los maños ven un poquito más cerca la salvación. Ahora sólo queda ganar lo que queda y esperar.