In Jiménez we trust

La firma de Jiménez llena de ilusión a una afición que no sabe lo que es disfrutar desde hace mucho tiempo. Sin embargo, las experiencias pasadas de Gay y Aguirre hacen que el aficionado zaragocista se rodee de un manto de escepticismo sobre lo que puede pasar. El carácter y la palabra del técnico andaluz es lo único a lo que se agarra una afición que no ve la hora en la que Agapito Iglesias abandone el club.

In Jiménez we trust
El zaragocismo espera de nuevo, de la mano de Jiménez, enarbolar un futuro prometedor que devuelva al Real Zaragoza a donde le corresponde (FOTO: Andrea Royo López)

¿Y ahora qué?. Esa es la pregunta que piensan la mayoría de aficionados zaragocistas una vez firmada la renovación de Jiménez. Todos los seguidores del club aragonés tienen plena confianza en un entrenador que ha conseguido la mayor gesta de un equipo que peleaba por la permanencia, y que ha conseguido aunar en torno a su persona a todo el zaragocismo en su lucha por sacar a flote un barco que cuando el llego esta prácticamente hundido. Sin embargo, ni el carácter de Jiménez ni la ilusión de ver como, esta vez si, pueden empezar a cambiar las cosas, calman a una afición que sigue viendo a Agapito Iglesias como una especie de Rey Midas pero al revés. Todo aquello que el empresario soriano toca, acaba perjudicando al club aragonés de una manera cada vez más nociva para el todo el conjunto zaragocista. Por eso por la desconfianza que todo el zaragocismo tiene hacia Agapito Iglesias y hacia todo el oscurantismo que rodea al máximo accionista, la afición no puede reír como le gustaría ni confiar en que esta vez si puede ser la definitiva.

Y razones tienes, ya que últimamente, este club se ha convertido en el cuento de nunca acabar... De momento Jiménez sigue el mismo camino que sus antecesores: Llegada a mitad de temporada, salvación en el ultimo momento e inicio de un nuevo proyecto que, en el caso de Gay y Aguirre terminaron en fracaso absoluto. Quizá por eso, y porque el preparador sevillano sabe como se las gasta Agapito, se ha querido curar en salud y atar todos los cabos antes de firmar, además de hacerse con el control total de la parcela deportiva, un control que Agapito Iglesias se ha visto obligado a cederle, utilizando a Jiménez como escudo ante la oposición de todo un zaragocismo que cada vez lo va arrinconando más y cuyo único objetivo, es conseguir que abandone el club. Jiménez, sabiendo lo que necesita este club, como institución (al contrario que el presidente, lo que resulta, como poco, anecdótico) se quiere rodear de hombres de su confianza y pretende apartar lo máximo posible a un presidente que ha demostrado que junto a su director deportivo, no saben confeccionar una plantilla que de alguna alegría a su afición, quizá porque hace mucho que dedicaron su trabajo en el fútbol a la consecución de otros objetivos que no son deportivos. Por eso, porque ni Iglesias ni Prieto son hombres de fútbol, y porque Jiménez si lo es, el entrenador andaluz ha visto que muchas cosas tienen que cambiar y que el Real Zaragoza debe volver a ser ese club que fue antes de la llegada de Agapito Iglesias: un club grande, vistoso y querido en el resto de España, justo lo contrario a lo que es ahora.

El Real Zaragoza de la temporada 2012/2013, a no ser que a Agapito le de, de nuevo, por jugar al PC Fútbol, es Jiménez. Los jugadores que puedan venir o que renueven sera porque confían en Jiménez y no en Agapito. Jugadores como Álvarez, Micael o Apoño ya han explicado que el primer paso para continuar un año más en Zaragoza era ser entrenados por Jiménez. A partir de este momento, aparecerán muchos rumores sobre jugadores que puedan llegar al Real Zaragoza: A los Campaña, Manolas, Diego Costa, Cani, Mosquera se unirán muchos más nombres que irán saliendo con el paso de los días. Jiménez tiene mucho trabajo por delante pero lo importante es que tanto los jugadores como la afición confían en su palabra y en saber manejarse en este tipo de situaciones. Jiménez no va a fallar y la afición va a darle su confianza para que no falle. Y la suma de esos factores puede hacer un Zaragoza grande, unos factores donde ya no tiene cabida Agapito Iglesias, que aunque siga siendo el presidente, no cuenta con la bendición del verdadero dueño del club, que es la afición y que si que ha bendecido a su nuevo hijo y le ha entregado su total confianza. En ti confiamos, Manolo.