Lo que un día fueron

El sábado llega a La Romareda un choque de los que ponen en juego algo más que tres puntos, una batalla por defender el honor frente al máximo rival y es que el Real Zaragoza tendrá enfrente al Osasuna. Un partido declarado en los últimos años de alto riesgo.

Lo que un día fueron
Cartel del la inauguración de La Romareda

Cuenta la leyenda que hubo una época en la que las aficiones del Real Zaragoza y el Osasuna eran como hermanas, tal unión existía entre ambos conjuntos que un 8 de septiembre de 1957 La Romareda fue inaugurada en un encuentro ante el Osasuna, que además supuso la primera victoria no oficial del Zaragoza en su nuevo estadio. Según cuentan los aficionados de la época, motoristas de la Policía Municipal recibieron oficialmente al autobús de los pamplonicas a las afueras de la ciudad y lo escoltaron hasta la plaza del Pilar.

Años atrás también fueron los rojillos quienes inauguraron el estadio de Torrero, acontecido el 7 de octubre de 1923, contra el Iberia, que más tarde se uniría al Zaragoza CD para fundar el actual Real Zaragoza.

Durante los 80, hasta 7.000 osasunistas se desplazaban hasta la capital aragonesa para apoyar a su equipo pero fue entonces cuando la relación se empezó a torcer debido a varias polémicas arbitrales en la Romareda y el Sadar. Y la sangre acabo llegando al rio en 1987 cuando en un partido en la Romareda, el portero rojillo fue alcanzado por un objeto lanzado desde la grada. El incidente acabó con una carga policial en la grada que llevo a un grupo de seguidores osasunistas a unirse para en el futuro viajar en grupo, así se asistió al nacimiento de los Indar Gorri fundado en el siguiente partido liguero de los navarros.

Y es que desde aquel momento los incidentes entre El Ligallo y los Indar Gorri han sido continuos, temporada tras temporada, partido tras partido, tanto en La Romareda como en el actual Reino de Navarra.

En la última visita de los blanquiazules a tierras navarras, el autobús zaragocista fue escoltado hasta salir de la ciudad por motivos de seguridad, no obstante, esto no fue suficiente y a 30 kilómetros de Pamplona, el autocar recibió una pedrada provocando la rotura de varias lunas e hiriendo a uno de los conductores.

La llegada de las redes sociales lejos de mejorar la relación entre ambas aficiones no han hecho más que empeorarla, los ultras de ambos equipos encuentran en ellas el mejor soporte de provocación. Un ejemplo de ello fue la reyerta que tuvo lugar el pasado mes de agosto en Tafalla por motivo de un partido amistoso entre ambos clubs. Los aficionados más radicales se enzarzaron en el centro de la localidad, resultando heridos seis seguidores zaragocistas a causa de los golpes, patadas y puñetazos que  recibieron en la multitudinaria pelea, en la que se lanzaron sillas y botellas de cristal. Los incidentes comenzaron con la llegada del autobús del Ligallo, a los que esperaban miembros de los Indar Gorri.

Tras los incidentes,  los ultras zaragocistas abandonaron la localidad navarra en el mismo autobús, que esperó a los heridos en el peaje de Marcilla, hasta donde fueron escoltados por  agentes de la policía.

Confiamos en que estas situaciones vergonzosas no se vuelvan a repetir y que en ningún caso la situación en la clasificación de ambos conjuntos, un Zaragoza fuera del descenso con tan solo tres puntos y un Osasuna que solo ha sido capaz de rascar un punto, influencie en el transcurso del partido entre dos equipos que un día estuvieron hermanados.